Organizaciones de derechos de las mujeres en Afganistán

La violación de los Derechos de la mujer en Afganistán/The violation of the rights of women in Afghanistan 1. Fecha de recepción: 12/04/2008 Fecha de aceptación: 01/07/2008 LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER EN AFGANISTÁN THE VIOLATION OF THE RIGHTS OF WOMEN IN AFGHANISTAN Lic. ... PARTICIPACIÓN EN ASOCIACIONES A las mujeres sólo ... Ayudándoles a proteger sus derechos - no sólo dentro de sus comunidades, sino también a nivel oficial en la ley afgana – InspirAction y las organizaciones locales con las que colabora en Afganistán, trabajan para garantizar que el papel de las mujeres en la sociedad afgana es protegido a largo plazo. Hazte socio La situación se ha calificado de “apartheid sexual”, porque relega a las mujeres a vivir ocultas, sin ningún derecho, encerradas en sus casas. Afganistán lleva más de veinte años en guerra. Desde la invasión de las tropas rusas en 1979, más de un millón de personas han muerto y muchas más han resultado heridas. por Emily Weinstein. NUEVA YORK, 7 nov 2001 (IPS) - Organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres de Afganistán, opositoras al régimen islámico de Talibán, se preparan para integrarse en el proceso de paz y en el gobierno una vez que finalice la guerra. El Consejo de la Mujer Afgana y la organización Mujeres por la Paz y los Derechos Humanos en Afganistán (WAPHA), radicada en ... En zonas controladas por los talibanes se sometía aún a las mujeres y las niñas a castigos medievales, como la muerte por lapidación o por arma de fuego. Por otra parte, el gobierno continuaba sin crear tribunales y fiscalías especializados en violencia contra las mujeres en las 34 provincias. Como Viven las Mujeres de Afganistán: Han pasado ya mas de un año y medio desde que el régimen talibán –calificado por la ONU como el más misógino del planeta-fue derrocado por la fuerzas de coalisión lideradas por los EE.UU., tras mas de 6 años de dominio en Afganistán.. El régimen negaba a las mujeres y niñas los derechos civiles básicos, como educación, salud, asistencia ... Rojo y Negro: El pasado 13 de diciembre la organización Revolutionary association of the Women of afghanistan (RaWa) dio una conferencia titulada “afganistán con ojos de mujer” en valladolid. RaWa trabaja por la paz, la libertad, la democracia y los derechos de las mujeres desde 1977 en su país. en su página web aparece la siguiente leyenda: “si eres amante de la libertad y ... Derechos civiles Afganistán va a incluir el nombre de las madres en el carné de identidad La medida supone reconocer la identidad individual de las mujeres en un ... En la mitad de las provincias del país, menos del 20% de los docentes son mujeres, un obstáculo importante para la gran cantidad de niñas cuyas familias no aceptan que un hombre les imparta ... Lectura de audio. Los derechos de las mujeres en Afganistán están mejorando, pero muy lentamente, a nivel internacional. A través de diferentes antiguos gobernantes como los muyahidines y los talibanes en la última parte del siglo XX, las mujeres tenían muy poca o ninguna libertad, específicamente en términos de libertades civiles.

El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

2017.08.20 20:15 kilovatio El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

Uno de los mejores análisis que he encontrado en un medio de información general, este tipo de artículos hasta ahora solo solían encontrarse en medios que podríamos considerar como marginales.
http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4143/el-asesor-de-seguridad-del-presidente-jimmy-carter-yo-cree-el-terrorismo-yihadista-y-no-
NAZANÍN ARMANIAN El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!
20 AGOSTO 2017
“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos. En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Tomahawk a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy. Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran” . Consiguieron neutralizar la oposición de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»: • El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán? • Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia. • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía. • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008. • Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee. Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista! ¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda? Así fabricaron al Estado Islámico Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquí y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar: 1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas. 2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna! 3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria. 4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria. 5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU. 6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles. El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos” El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí. Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno. EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas. Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia. Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas. Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.
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2017.08.08 08:52 Subversivos FEMINISMO ISLAMICO

El portal asociado a este artículo
Símbolo del feminismo islámico. Feminismo islámico es un movimiento que reivindica el papel de las mujeres en Islam. Aboga por la igualdad completa de todos los musulmanes, sin importar el sexo o género, tanto en la vida pública, como en la vida privada y por la justicia social, en un contexto islámico. Aunque arraigado en el Islam, el movimiento también ha tenido como referencia los discursos feministas seculares o no musulmanes y se reconoce como parte integrante del movimiento feminista.
Las voceras del movimiento intentan destacar las enseñanzas de igualdad profundamente arraigadas en el Corán y animar la crítica de la interpretación patriarcal de las enseñanzas del Corán (libro sagrado), el hadiz (refranes de Mahoma) y la sharía (ley) y el estudio de los textos considerados sagrados en orden de lograr la equidad de géneros, contribuyendo a la construcción de una sociedad más equitativa.
El feminismo islámico intenta crear un espacio entre dos posiciones contrarias, pero complementarias y muy divulgadas ambas, que niegan la posibilidad misma de existencia de tal feminismo: de un lado, el fundamentalismo islámico que considera al feminismo como una invención occidental, resultado de la aborrecida modernidad y del otro lado las posturas feministas o liberales que sostienen la incompatibilidad entre el feminismo y el Islam, opinión a veces acompañada por la negación de la existencia de movimientos feministas en los países musulmanes. Valentine Moghadam, socióloga y jefa de la sección de "Igualdad de Géneros y Desarrollo" de la Unesco, considera que esas dos posiciones extremas no permiten comprender el surgimiento de los movimientos reformistas.[1]​
El feminismo islámico está presente en diferentes países, desde el Maghreb, el Máshreq y Asia, hasta Europa y Estados Unidos, movilizándose contra el patriarcado a partir de referencias musulmanas.[2]​ Un Congreso Internacional sobre el Feminismo Musulmán se llevó a cabo en Barcelona del 27 al 29 de octubre de 2005.[3]​
El feminismo musulmán se funda en el ijtihad, o interpretación del Corán, para cuestionar el lugar de las mujeres en los países musulmanes y en el Islam. Otorga un papel central a la educación como elemento de autonomía de las mujeres.[2]​
El concepto de "feminismo islámico" fue elaborado después de 1990 principalmente por las mujeres iraníes, laicas que se interesaron en el surgimiento del movimiento feminista después de 1980 y reformularon la problemática del feminismo al interior del paradigma islámico. Las tesis de las iraníes circularon en Sudáfrica, Egipto, Turquía, Europa y Estados Unidos.[4]​
Este movimiento convergió en la revista Zanan (Mujeres), fundada por Shahla Sherkat, que planteó el debate sobre las relaciones de género al interior del Islam, y la compatibilidad entre Islam y feminismo.[1]​ La revista Zanan enfatizó el origen social y político de la inequidad de género, y criticó el derecho musulmán como fundado en una interpretación patriarcal del Corán,[1]​ levantando así la cuestión del ijtihad en cuanto derecho de las mujeres a reinterpretar la fiqh, la jurisprudencia musulmana.[1]​ En Irán, Egipto, Marruecos y Yemen, las feministas musulmanas han atacado al derecho de familia patriarcal.[1]​ En la República Islámica de Irán algunas feministas se reivindican partidarias del fundamentalismo islámico en el plano político, en tanto que otras rechazan cualquier apelación a esa doctrina.[1]​
El movimiento se apoya en los cuestionamientos hechos por los intelectuales musulmanes, con respecto a las relaciones entre el Islam, la democracia y los derechos humanos, por ejemplo, Abdulkarim Soroush, Mohsen Kadivar, Hassan Yousefi–Eshkevari y otros conocidos como Nueva Intelectualidad Religiosa en Irán; el difunto Mahmoud Taha en Sudán; Hassan Hanafi en Egipto y el exiliado Zeid Abu Nasr; Mohammed Arkoun de Argelia, profesor de la Sorbona; Chandra Muzzafar de Malasia, Fathi Osman, entre otros.[1]​ Además del derecho a interpretar el Corán, las feministas islámicas reivindican el derecho a participar en las oraciones y oficios religiosos mixtos.[1]​
Para Margot Badran, investigadora del Centro por la comprensión entre musulmanes y cristianos del príncipe saudita Al Walid bin Talal, en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), los conceptos centrales de este movimiento son la igualdad de las mujeres y la justicia social.[4]​ Escribe Badran:
«El Islam es la única de las tres religiones del Libro, que ha incluido en los textos –del Corán considerado como la palabra de Dios– la idea de la igualdad fundamental de la mujer y el hombre (tanto la una como el otro considerados como seres humanos o insan) y en ello incluye la cuestión de los derechos de la mujer y de la justicia social. Este es un mensaje que ha sido pervertido a nombre del Islam mismo. El patriarcado preexistente, que el Corán ha llegado a atemperar y finalmente a erradicar (...) ha demostrado ser muy resistente. Y es a pesar de la persistencia del patriarcado que la religión musulmana fue adoptada. La manipulación por las fracciones dominantes de la sociedad fue tal que el Islam terminó por ser percibido como naturalmente patriarcal, hasta el punto de borrar la contradicción inherente entre la palabra revelada y el patriarcado y de aniquilar toda reivindicación islámica en favor de la igualdad de los sexos y de la justicia social. Esta no es la menor paradoja de constatar que la única religión que ha inscrito el reconocimiento de la igualdad de los sexos en sus textos, sea actualmente considerada como la más machista de todas. Los machistas musulmanes en el ámbito estatal, social o familiar y los detractores del Islam tienen un interés común, aunque por razones diferentes, para perpetuar tal ficción e un Islam patriarcal.»[4]​
Margot Badran afirma que el feminismo islámico reivindica una concepción igualitaria de la umma, o comunidad de los creyentes, la cual transciende las divisiones Oriente/Occidente, público/privado, seculareligioso y desecha la idea de un Estado islámico.[4]​ Según Valentine Moghadam, el feminismo musulmán en conjunto con el feminismo cristiano y el feminismo judío, se arraiga en una perspectiva religiosa.[1]​
Índice Antecedentes del movimiento Editar
Los Tuareg del Sahara son creyentes musulmanes que siguen el Corán pero mantienen sus leyes propias tradicionales y no la Sharia ni la Hiyab. Las mujeres participan activamente en las asambleas de las comunidades, expresan pública y privadamente sus opiniones, conversan tranquilamente con los hombres, no se cubren el rostro con el velo, pueden exigir el divorcio y son propietarias de diversos bienes. La filiación es matrilineal y la herencia se transmite por ĺinea femenina.[5]​ El islamismo tuareg practica entonces, desde hace mucho tiempo, un derecho civil, de familia y político y una vida cotidiana, que coincide con algunas reivindicaciones del feminismo islámico.
En Egipto, el término «feminismo» fue utilizado ya hacia 1920, por las mujeres musulmanas participantes en los movimientos de liberación de la mujer, al mismo tiempo que en Estados Unidos.[4]​ Kumari Jayawardena demostró en 1986, en su estudio sobre los movimiento feministas orientales, que las feministas egipcias no tomaron prestada la noción de feminismo a Occidente[4]​ y rechazó por consiguiente la afirmación según la cual el feminismo sería un invento occidental[4]​ La lucha por la igualdad de derechos acompañó, en Egipto, el anticolonialismo, luchando a la vez contra el patriarcado autóctono y contra el colonialismo patriarcal.[4]​ De hecho los lazos con el nacionalismo, causaron que se le designara como «feminismo laico», sinónimo, según Badran, de «feminismo nacional» (egipcio, sirio, etc.).[4]​ Huda Sharawi, quien llegó a ser la presidenta del Comité Central del Wafd, el partido nacionalista y que había fundado en 1923 la Unión Feminista Egipcia, el mismo año se quitó públicamente el velo, siendo la primera mujer egipcia en realizar dicho gesto.
Mientras al interior del mundo musulmán los movimientos feministas laicos se desarrollan dentro de un marco nacional, el feminismo islámico se concibe como movimiento universal, que trasciende las fronteras estatales.[4]​
Con el surgimiento del islam político, hacia 1970, que restableció la distinción entre lo secular y los religiosos, las feministas musulmanas fueron denigradas como musulmanas desviadas y descritas vulgarmente como «cepillos para brillar al Occidente» o «cepillos para brillar el laicismo».[4]​ A estos ataques se unieron los de algunas feministas laicas, que las criticaron por depender de una religión esencialmente sexista, cliché que persiste incluso actualmente.[4]​
En los países en los cuales el fundamentalismo islámico conduce a una serie de regresiones importantes en el espacio de las mujeres en la sociedad,[4]​ los fundamentalistas condenan a las organizaciones feministas laicas como RAWA en Afganistán y como Al-Fanar, que en los Territorios Palestinos se dedica a cuestionar los asesinatos por «honor familiar». Los fundamentalistas acusan a las feministas de ser «corrompidas y licenciosas renegadas»[6]​ Sin embargo, los intercambios entre feministas islámicas y laicas son hoy muy importantes.[4]​ El movimiento feminista musulmán se desarrolla incluso al interior de los movimientos islámicos mismos, como pasa, por ejemplo, en Turquía.[4]​ En Sudáfrica surgió en la lucha contra el apartheid.[4]​ El feminismo emerge en todos los dominios, incluso en el religioso, como resultado del acceso a la educación, la extensión de las comunicaciones y especialmente debido a la urbanización.[4]​
Interpretaciones del Corán Editar
El movimiento islámico feminista se basa en la idea de igualdad entre mujer y hombre introducida por el propio Corán mediante la noción d insan[4]​ que permite relacionar el principio de equilibrio (tawwazun) con el principio de igualdad[4]​ y postular que «el Corán no asigna roles sociales específicos» y en cambio formula «la noción de mutualidad en las relaciones conyugales: los esposos se deben mutuamente protección y asistencia».[4]​
El rechazo a la autenticidad de ciertos hadices misóginos[4]​ ha sido sostenido por la socióloga marroquí Fatima Mernissi y la estudiosa turca Hidayet Tuksal, analizándolos mediante los métodos clásicos de examen de los textos islámicos.[4]​ Tuksal trabaja con el Departamento de Asuntos Religiosos de Turquía (Dinayet) en un proyecto para retirar los hadith misóginos de las colecciones que esa institución publica y distribuye a 76.000 mezquitas e todo el mundo.[4]​
Las feministas musulmanas han trabajado también en la Fiqh, jurisprudencia musulmana, poco divulgada después de su elaboración y cristalización en cuatro escuelas jurídicas. También han participado en la reforma del derecho de familia en Marruecos (Moudawana), estableciendo la igualdad de la mujer con el hombre en tanto jefes de hogar, eliminado cualquier forma de poligamia y haciendo posible el divorcio para la mujer tanto como para el hombre.[4]​
El sitio de las mujeres en el espacio religioso Editar
En la Universidad Al-Azhar de El Cairo, las mujeres musulmanas han obtenido un papel igual al del hombre como ulemas, consiguiendo así equipararse al hombre no solamente en la esféra pública secular sino en el ámbito religioso.[4]​ El investigador de la jurisprudencia islámica comparada y profesor de Al-Azhar, Souad Salih realiza una campaña para que las mujeres puedan ser designadas en Egipto oficialmente en el cargo de muftis.[4]​
Aunque hombres y mujeres, cuando van a la hajj (peregrinación), oran conjuntamente en la Gran Mezquita y se reúnen en el mathaf (espacio de deambulación) en el momento de regresar a la Kaaba,[4]​ las mujeres son generalmente colocadas detrás de los hombres en las mezquitas y no pueden decir sermones. Desde mediados de los años 90, en la Mezquita Claremont de El Cabo (Sudáfrica), las mujeres se ubican en filas paralelas a las de los hombres. Además ha predicado allí un sermón la teóloga americana Amina Wadud.[4]​
El caso francés (controversias) Editar
En Francia, la ley sobre laicidad (Ley n° 2004-228 del 15 de marzo de 2004), que prohíbe el uso de símbolos religiosos en la escuela y considera como tal al velo, ha causado un debate entre partidarios y adversarios de la prohibición del velo, marcando una frontera entre quienes la consideran una manifestación de la emancipación de la mujer con respecto a los prejuicios de la religión y quienes la critican como instrumentalización del feminismo por parte de la derecha para imponer el racismo, el etnocentrismo y la xenofobia.[7]​[8]​[9]​[10]​
Houria Bouteldja, portavoz del colectivo Indígenas de la República, ve una continuidad entre la situación de 1958 en plena Guerra de Argelia y cita a Frantz Fanon cuando dijo que no habría liberación de las mujeres argelinas por invitación de Francia.[9]​ Bouteldja critica la asociación Ni putas ni sumisas, a la que califica de aparato ideológico de estado.[9]​
Malika Abdelaziz recuerda que el uso del velo fue un símbolo de resistencia contra la tiranía del Shah en Irán, defiende el derecho de las mujeres a elegir llevar o no llevar el velo y concluye que «el núcleo de la cuestión es que, para nadie y nunca más, ser musulmana e identificada como tal, tenga como significado la carencia de autonomía y derechos.».[11]​
Véase también Editar
Purplewashing Ver el portal sobre Feminismo Portal:Feminismo. Contenido relacionado con Feminismo. Referencias Editar
↑ a b c d e f g h i Valentine Moghadam, "Qu'est-ce que le féminisme musulman? Pour la promotion d'un changement culturel en faveur de l'égalité des genres", in 'Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité, en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, pp.43-49 (en francés) ↑ a b Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité de la Ligue des droits de l'homme (LDH), en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, p.7 (en francés) ↑ Fue organizado por la Junta Islámica Catalana con el apoyo del Centro de Cataluña de la Unesco. Ver sus Conclusiones ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa Margot Badran, "Le féminisme islamique en mouvement", in 'Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité, en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, pp.49-71 (en francés) ↑ Las Razas Humanas 2:238-239. Barcelona:Compañía Internacional Editora, 1981. ISBN 84-85004-89-2 ↑ Al-Fanar, association féministe palestinienne, A propos du fondamentalisme dans notre pays (en francés) ↑ Sylvie Tissot, Bilan d’un féminisme d’État, in Plein Droit n°75, diciembre de 2007 (en francés) ↑ Elsa Dorlin, « Pas en notre nom !» - Contre la récupération raciste du féminisme par la droite française L'Autre Campagne (en francés) ↑ a b c Houria Bouteldja, De la cérémonie du dévoilement à Alger (1958) à Ni Putes Ni Soumises: l’instrumentalisation coloniale et néo-coloniale de la cause des femmes., Ni putes ni soumises, un appareil idéologique d’État, junio de 2007 (en francés) ↑ Appel des indigènes de la République, Sous le Haut Marrainage de Solitude, héroïne de la révolte des esclaves guadeloupéens contre le rétablissement de l’esclavage par Napoléon (en francés) ↑ Malika Abdelaziz, Velo sobre las mujeres El Periódico Feminista. 2007. Lista de feministas musulmanas Editar
Asma Barlas (Estados Unidos) Amina Wadud (Estados Unidos) Irshad Manji (Canadá) Shahla Sherkat, fundadora de la revista Zanan Azzam Taleghani (Irán) Riffat Hassan (Estados Unidos) Azizah al–Hibri (Estados Unidos) Leila Ahmed (Estados Unidos) Margot Badran (Estados Unidos) Ziba Mir–Hosseini (Irán y Reino Unido) Shamima Shaikh (1960-1998, Sudáfrica) Huda Sharawi (1879-1947, fundadora de la Unión Feminista Egipcia) Bchira Ben Mrad, fundadora de la Unión Musulmana de Mujeres de Túnez (UMFT: 1936-1956) Sisters in Islam (Malasia) Asociación de Nigerianas Baobab Fatima Mernissi Estas dos últimas organizaciones afiliadas a Women Living under Muslim Laws (Mujeres viviendo bajo leyes musulmanas).
Enlaces externos Editar
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Feminismo islámico. Commons Las tradiciones islámicas y el movimiento feminista Revista Alif Nûn nº 80, marzo de 2010.
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2016.12.22 03:49 migpodemos3c Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad

Pocos textos tan lúcidos se pueden leer sobre la guerra de Siria como estos que reproduce Sin Permiso recientemente: http://www.sinpermiso.info/textos/hay-mas-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo Versiones diferentes pero lo que está claro es que lo que se juega en Siria es una guerra por recursos y poderes geopolíticos al precio de las víctimas de siempre.
Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad ** Robert Fisk
Los políticos occidentales, los “expertos” y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al-Assad’s ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles “atrapados” en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad.
Y aprenderemos mucho más sobre los “rebeldes” a los que Occidente –EEUU, Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo— han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la “gente” –como George W. Bush la llamaba– que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la “maldad pura” de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan?
No cuando los rebeldes, incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las “armas de destrucción masiva”.
En los tiempos de Saddam Hussein –cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición—, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal.
Pues aquí va de nuevo el mantra habitual, que tenemos que repetir ad nauseam para evitar el habitual correo cargado de odio y el oportuno maltrato acosador que se dispensará hoy a quienquiera se atreva a salirse de la endeble y mendaz versión autorizada de la tragedia siria:
Sí, Bashar al-Assad ha destruido brutalmente vastas zonas de sus ciudades en su batalla contra quienes quieren derrocar su régimen. Sí, este régimen tiene un sinnúmero de pecados en su haber: tortura, ejecuciones, cárceles secretas, asesinatos de civiles y –si incluimos a la milicia siria, teóricamente bajo control del régimen— una espeluznante versión de la limpieza étnica. Sí, debemos temer por las vidas de los valientes médicos del este de Alepo y de las personas que han estado bajo sus cuidados. Cualquiera que haya visto el pateo a que fue sometido el joven sacado de la fila de refugiados huyendo de Alepo la pasada semana por parte de los hombres del servicio de inteligencia del régimen debería temer por la suerte de todos aquellos a quienes no se permitió cruzar las líneas gubernamentales. Y se puede recordar que el sombrío informe de la ONU sobre los 82 civiles “masacrados” en sus hogares en las últimas 24 horas.
Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente –y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada— se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.
Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los rebeldes a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los rebeldes por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Y no era un badaluque pro-régimen: incluso decía sentir cierta admiración por el buen comportamiento del Estado Islámico (EI) en los primeros días del asedio.
Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el EI saliera de Mosul para volver a atacar al régimen en Siria. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al EI escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí.
Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el EI cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira.
Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la “caída” de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su “reconquista” contra los rebeldes. En cambio, se dice que el EI ha “reconquistado” Palmira, cuando –dado su criminal comportamiento— lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había “caído” una vez más bajo la grotesca dominación del EI.
Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres –nuestros “compis”, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa yihadista habitual— que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada.
Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del EI en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del EI, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EEUU no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el EI utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015.
No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el EI regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira.
Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo.
Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el EI, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos salafistas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo.
Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar las iniquidades del régimen sirio al tiempo que se echaba niebla sobre la identidad y la brutalidad de sus oponentes en Alepo, las organizaciones de derechos humanos –oliéndose la derrota de los rebeldes— comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental.
Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales –y perfectamente entendibles— temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los “centenares de hombres” que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores.
“Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el EI!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.”
Y continúa: “También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados de oposición dispararon contra civiles que trataban de huir”. Además, se han registrado “ataques indiscriminados” sobre áreas densamente pobladas del oeste de Alepo dominado por el gobierno y del este “rebelde”.
Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Habla de las fuerzas gubernamentales y de las fuerzas rebeldes en términos de secuestradores exprés, pero tiene también palabras durísimas para nuestra profesión periodística.
Escribe, por ejemplo, que “reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la insurgencia confían en los rebeldes y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos”. Pero “la insurgencia no es más que una variante del yihadismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero” ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente “aliados” de los rebeldes?
Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los rebeldes secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que la semana pasada se postraron ante los autócratas suníes que financian a los yihadistas de Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-Brexit al Golfo.
En unas horas, el Parlamento británico debatirá sobre la delicada situación de los médicos, las enfermeras, los niños y civiles heridos de Alepo y otras zonas de Siria. El grotesco comportamiento del Gobierno del Reino Unido ha conseguido que ni los sirios ni los rusos presten la menor atención a nuestros miserables lloriqueos. Y eso, también, debe formar parte de este cuento.
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
"No siento un total pesimismo. La lucha va más allá del contexto sirio". Entrevista
Yassin al-Haj Saleh
¿El conflicto sirio se encamina hacia un punto de inflexión decisivo? Los eventos de Alepo lo sugieren. En las grandes metrópolis del norte, la rebelión está sufriendo una dolorosa derrota contra el ejército del régimen con la ayuda de múltiples milicias extranjeras y la aviación militar rusa. Presente en Bruselas, el opositor sirio Yassin al-Haj Saleh, ex preso político ahora en el exilio en Turquía, nos da sus impresiones.
-¿Qué le parece la inminente caída de la parte rebelde de Alepo, en las manos del régimen?
La verdad es que la ciudad no caerá exactamente en las manos del régimen, sino entre las milicias de Irán (NdT: chiítas), libanesas, iraquíes, etc. que están presentes sobre el terreno con el apoyo masivo de la aviación rusa. ¡Y el aval del resto del mundo! Ciertamente, países como Francia o los Estados Unidos no están contentos con lo que está sucediendo, pero no mueven un dedo para evitar el desarrollo de los acontecimientos. El régimen fascista del tirano Bashar al-Assad va a continuar en el poder luego de destruir el país y haber aniquilado una generación, con ese medio millón de muertos, millones de desplazados internos o exiliados. La represión sobrepasa todo lo que habíamos experimentado en Siria en la década de 1980.
-¿Cómo juzga usted a la comunidad internacional?
Todo se hizo evidente a finales de agosto de 2013, después del ataque químico contra la periferia rebelde de Damasco, que dejó 1.466 muertes en un solo día. "Ellos" simplemente decidieron quitarle el arma del crimen con el acuerdo entre los EE.UU. y Rusia, que obligó al régimen a entregar a la ONU sus stocks de armas químicas. El régimen comprendió bien la significación del mercado: ¡permiso para matar con cualquier arma! A continuación, comenzó a utilizar masivamente los barriles cargados de TNT lanzándolos desde helicópteros contra la población.
-¿Usted pone a Obama en el primer rango de las críticas?
Nunca tuvo la opción de no intervención. Eligió actuar en nombre de los rebeldes o para estabilizar la situación. Por lo tanto ayudó eficazmente al gobierno. El pretexto es que en la rebelión había extremistas islámicos radicalizados, una primera explicación comprensible. Salvo que vio las cosas como si se limitaran a una elección entre el fascismo, el régimen o los yihadistas, ¡ignorando a todos los demás rebeldes! Nosotros pasamos a ser invisibles. Ciertamente había una radicalización, una militarización, una islamización de la rebelión, un aumento incluso del nihilismo, y también la corrupción de los grupos radicales apoyados por los saudíes; pero el fenómeno del "Estado Islámico", que nada tiene que ver con Siria, fue germinando en Afganistán y ha crecido en Irak.
-¿En su último libro, usted explica que el régimen utiliza el confesionalismo...
Esto no es nuevo para nosotros. El plan busca dividir, asustar, para controlar a la población. El objetivo: que cada comunidad tenga miedo de los demás. ¿Tienes miedo? El régimen les protege! Ese es el mensaje, las manipulaciones confesionales no tienen nada que ver con la fe religiosa en realidad. Desde el comienzo de las protestas y la violencia en la primavera de 2011, el régimen amenazó con la guerra civil. Durante mucho tiempo los sirios tuvieron miedo. Sin embargo, las matanzas sectarias nunca habían existido antes en Siria. Muchas personas en el año 2011, veían con entusiasmo las imágenes de la plaza Tahrir en Egipto, donde grandes multitudes desafiaron el déspota, una fórmula mágica que lograría el resurgir de una protesta pacífica. Pero el 1° de abril de 2011, en la plaza más grande de Damasco, el régimen disparó contra la multitud y hubo 80 muertos y 200 en Homs. Los rebeldes entonces creían que la comunidad internacional volaría a su rescate, que no permitiría la repetición de masacres como la perpetrada por el padre de Bashar, Hafez, en Hama en enero de 1982. La presencia del embajador de los Estados Unidos, Robert Ford, en Hama, durante una gran manifestación a principios de julio había fortalecido esas esperanzas. ¡Ay! que están decepcionados.
-¿Para justificarse, Barack Obama dice que no ha sido capaz de identificar a grupos rebeldes armados "fiables"...
Es una explicación elitista y que no tiene sentido. ¿Si un criminal entra en su casa y amenaza de muerte a sus hijos, se espera hasta encontrar una alternativa atractiva para responder? Queremos luchar con armas eficaces. Sí, los problemas de Siria son importantes, pero el deber del mundo es evitar la muerte de civiles, la nuestra es resolver los problemas entre los sirios.
-El régimen dice que tiene el apoyo de la mayoría de la población...
¡Muy bien! Vamos a pasar por elecciones libres para ver. La población, mientras tanto, recibe la visita de los Soukhoï rusos que lanzan sus bombas.
-¿La caída de Alepo qué presagia como futuro?
Dos sentimientos contradictorios me asaltan. En primer lugar, el hecho de que las esperanzas de la Revolución Siria murieron. Estamos derrotados. Es demasiado tarde, no podemos ganar. Al mismo tiempo, quiero hablar de mi orgullo. Por nuestra lucha, por nuestros muertos, por nuestros torturados por nuestros humillados. Pero no siento un pesimismo total. La lucha va más allá del contexto sirio. Esta es una lucha global por la dignidad y la libertad. Aprendemos de los otros, pero ahora nosotros tenemos mucho que decirles a los demás. Cabe destacar que este conflicto se ha convertido en el paradigma de la guerra contra el terrorismo. Y que esta guerra puede destruir la democracia de ustedes. Vean el éxito de Donald Trump en los Estados Unidos ... Básicamente, es una guerra perfecta para la élite y para controlar mejor a la gente.
-¿Usted sigue siendo un marxista?
(Risas) Digamos que me considero un hombre de izquierda. A pesar del hecho de que las izquierdas en el mundo, se ubican a menudo en el campo de los criminales Bashar Assad y Vladimir Putin. Mis combates son la defensa de la dignidad humana, la justicia social. Es una izquierda que no añora el fuego de la Unión Soviética, sino que más bien se referencia en los valores de los republicanos durante la Guerra Civil española.
*Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa Robert Fisk Corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio. Yassin al-Haj Saleh escritor y disidente, pasó dieciséis años en las cárceles sirias. Se exilió en octubre de 2013 para escapar del régimen y del “Estado Islámico”. Fue el invitado de la Fundación Europea para la Democracia y de la asociación ActionSyrie. *
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2016.08.08 13:54 lulydelmar1 Lo preparó todo con minuciosidad. Cerró su cuenta bancaria. Vendió su auto. Evitó cualquier contacto con la organización. No acudió a ninguna reunión. No rezó... Esperó. Esperó. Llegó el día D: Niza Frente al Terrorismo x Ignacio Ramonet.

Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC España
LMdLo preparó todo con minuciosidad. Cerró su cuenta bancaria. Vendió su auto. Evitó cualquier contacto con la organización. No acudió a ninguna reunión. No rezó. Se procuró el arma fatal sin que nadie pudiera sospechar el uso que haría de ella. La colocó en lugar seguro. Esperó. Esperó. Llegado el día D, procedió al ensayo del crimen. Transitó y recorrió el futuro itinerario de sangre. Midió los obstáculos. Imaginó los remedios. Y cuando llegó la hora, puso por fin en marcha el camión de la muerte…
La inaudita bestialidad (1) del atentado de Niza, el pasado 14 de julio –que viene a sumarse a otras masacres yihadistas recientes, en particular las de Orlando (49 muertos) y Estambul (43 muertos)– nos obliga, una vez más, a interrogarnos sobre esa forma de violencia política que llamamos terrorismo. Aunque, en este caso, habría que hablar de “hiperterrorismo” para significar que ya no es como antes. Un límite impensable, inconcebible, ha sido franqueado. La agresión es de tal desmesura que no se parece a nada conocido. Hasta tal punto que no se sabe cómo llamarlo: ¿atentado?, ¿ataque?, ¿acto de guerra? Como si se hubiesen borrado los confines de la violencia. Y ya no se podrá volver atrás. Todos saben que los crímenes inaugurales se reproducirán. En otra parte y en circunstancias diferentes sin duda, pero se repetirán. La historia de los conflictos enseña que, cuando aparece una nueva arma, por monstruosos que sean sus efectos, siempre se vuelve a emplear… Alguien, de nuevo, en algún lugar, lanzará a toda velocidad un camión de diecinueve toneladas contra una multitud de personas inocentes…
Sobre todo porque este nuevo terrorismo tiene, entre sus objetivos, el de impactar las mentes, sobrecoger el entendimiento. Es un terrorismo brutal y global. Global en su organización, pero también en su alcance y sus objetivos.
Y que no reivindica nada muy preciso. Ni la independencia de un territorio, ni concesiones políticas concretas, ni la instauración de un tipo particular de régimen. Esta nueva forma de terror total se manifiesta como una suerte de castigo o de represalia contra un “comportamiento general”, sin mayor precisión, de los países occidentales.
El término “terrorismo” también es impreciso. Desde hace dos siglos, ha sido utilizado para designar, indistintamente, a todos aquellos que recurren, con razón o sin ella, a la violencia para intentar cambiar el orden político. La experiencia histórica muestra que, en ciertos casos, esa violencia resultó necesaria. “Sic semper tirannis”, gritaba Bruto al apuñalar a Julio César, que había derribado la República. “Todas las acciones son legítimas para luchar contra los tiranos”, afirmaba igualmente, en 1792, el revolucionario francés Gracchus Babeuf.
Sobre ese irreductible fenómeno político, que suscita a la vez espanto y cólera, incomprensión y repelencia, emoción y fascinación, se han escrito miles de textos. Y hasta, por lo menos, dos obras maestras: la novela Los Endemoniados (1872), de Fiódor Dostoyevski, y la obra de teatro Los Justos (1949), de Albert Camus. Aunque, cuando el islamismo yihadista está globalizando el terror a niveles jamás vistos hasta ahora, el proyecto de “matar por una idea o por una causa” aparece cada vez más aberrante. Y se impone ese rechazo definitivo que Juan Goytisolo expresó magistralmente en su frase: “Matar a un inocente no es defender una causa, es matar a un inocente”.
Sin embargo, sabemos que muchos de los que, en un momento, defendieron el terrorismo como “recurso legítimo de los afligidos”, fueron luego hombres o mujeres de Estado respetados. Por ejemplo, los dirigentes surgidos de la Resistencia francesa (De Gaulle, Chaban-Delmas) que las autoridades alemanas de ocupación calificaban de “terroristas”; Menahem Begin, antiguo jefe del Irgún, convertido en primer ministro de Israel; Abdelaziz Buteflika, ex responsable del FLN argelino, devenido presidente de Argelia; Nelson Mandela, antiguo jefe del African National Congress (ANC), presidente de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz; Dilma Rousseff, presidenta de Brasil; Salvador Sánchez Cerén, actual presidente de El Salvador, etc.
Como principio de acción y método de lucha, el terrorismo ha sido reivindicado, según las circunstancias, por casi todas las familias políticas. El primer teórico que propuso, en 1848, una “doctrina del terrorismo” no fue un islamista alienado, sino el republicano alemán Karl Heinzen en su ensayo Der Mord (El Homicidio), en el cual declara que todos los procedimientos son buenos, incluso el atentado-suicida, para apresurar el advenimiento de… la democracia. Como antimonárquico radical, Heinzen escribe: “Si debéis hacer saltar la mitad de un continente y propiciar un baño de sangre para destruir el partido de los bárbaros, no tengáis ningún escrúpulo. Aquel que no sacrifica gozosamente su vida para tener la satisfacción de exterminar a un millón de bárbaros no es un verdadero republicano” (2).
La actual “ofensiva mundial del yihadismo” y la propaganda antiterrorista que la acompaña pueden hacer creer que el terrorismo es una exclusividad islamista. Lo cual es obviamente erróneo. Hasta hace muy poco, otros terroristas estaban en acción en muchas partes del mundo no musulmán: los del IRA y los legitimistas en Irlanda del Norte; los de ETA en España; los de las FARC y los paramilitares en Colombia; los Tigres tamiles en Sri Lanka; los del Frente Moro en Filipinas, etc.
Lo que sí es cierto es que la hiperbrutalidad alucinante del actual terrorismo islamista (tanto el de Al Qaeda como el de la Organización del Estado Islámico, OEI) parece haber conducido a casi todas las demás organizaciones armadas del mundo (excepto al PKK kurdo) a firmar apresuradamente un alto el fuego y un abandono de las armas. Como si, ante la intensidad de la conmoción popular, no desearan verse para nada comparadas con las atrocidades yihadistas.
También cabe recordar que, hasta hace muy poco, una potencia democrática como Estados Unidos no consideraba que apoyar a ciertos grupos terroristas fuese forzosamente inmoral… Por medio de la Central Intelligence Agency (CIA), Washington preconizaba atentados en lugares públicos, secuestros de oponentes, desvíos de aviones, sabotajes, asesinatos…
Contra Cuba, Washington lo hizo durante más de cincuenta años. Recordemos, por ejemplo, este testimonio de Philip Agee, ex agente de la CIA: “Me estaba entrenando en una base secreta, en Virginia, en marzo de 1960, cuando Eisenhower aprobó el proyecto que llevaría a la invasión de Cuba por Playa Girón. Estábamos aprendiendo los trucos del oficio de espía incluyendo la intervención de teléfonos, micrófonos ocultos, artes marciales, manejo de armas, explosivos, sabotajes… Ese mismo mes, la CIA, en su esfuerzo por privar a Cuba de armas antes de la inminente invasión de exiliados, hizo volar un buque francés, Le Coubre, cuando estaba descargando un cargamento de armas de Bélgica en un muelle de La Habana. Más de 100 personas murieron en aquella explosión… En abril del año siguiente, otra operación de sabotaje de la CIA con bombas incendiarias destruyó los almacenes El Encanto, principal tienda por departamentos de la capital, provocando decenas de víctimas… En 1976, la CIA planificó, con la ayuda del agente Luis Posada Carriles, otro atentado, en esta ocasión contra un avión de Cubana de Aviación en el que murieron las 73 personas de a bordo… Desde 1959, el terrorismo de EEUU contra Cuba ha costado unas 3.500 vidas y ha dejado a más de 2.000 personas lisiadas. Los que no conocen esta historia pueden encontrarla en la clásica cronología de Jane Franklin, ‘The Cuban Revolution and the United States (3)’” (4).
En Nicaragua, en los años 1980, Washington actuó con igual brutalidad contra los sandinistas. Y en Afganistán contra los soviéticos. Allí, en Afganistán, con el apoyo de dos Estados muy poco democráticos –Arabia Saudí y Pakistán–, Washington alentó, también en la década de 1980, la creación de brigadas islamistas reclutadas en el mundo arabomusulmán y compuestas por los que los medios de comunicación dominantes llamaban entonces los “freedom fighters”, combatientes de la libertad… Sabemos que fue en esas circunstancias cuando la CIA captó y formó a un tal Osama Ben Laden, quien fundaría posteriormente Al Qaeda… Los desastrosos errores y los crímenes cometidos por las potencias que invadieron Irak en 2003 (5) constituyen las principales causas del terrorismo yihadista actual. A ello se han añadido los disparates de las intervenciones en Libia (2011) y en Siria (2014). Algunas capitales occidentales siguen pensando que la potencia militar masiva es suficiente para acabar con el terrorismo. Pero, en la historia militar, abundan los ejemplos de grandes potencias incapaces de derrotar a adversarios más débiles. Basta con recordar los fracasos estadounidenses en Vietnam en 1975, o en Somalia en 1994. En efecto, en un combate asimétrico, aquél que puede más, no necesariamente gana: “Durante cerca de treinta años, el poder británico se mostró incapaz de derrotar a un ejército tan minúsculo como el IRA –recuerda el historiador Eric Hobsbawm–, ciertamente el IRA no tuvo la ventaja, pero tampoco fue vencido” (6).
Como la mayoría de las Fuerzas Armadas, las de las grandes potencias occidentales han sido formadas para combatir a otros Estados y no para enfrentarse a un “enemigo invisible e imprevisible”. Pero en el siglo XXI, las guerras entre Estados están en trance de volverse anacrónicas. La aplastante victoria de Estados Unidos en Irak, a principios de los años 2000, no es una buena referencia. El ejemplo puede incluso revelarse engañoso. “Nuestra ofensiva fue victoriosa –explica el ex general estadounidense de los Marines, Anthony Zinni–, porque tuvimos la oportunidad de encontrar al único malvado en el mundo lo suficientemente estúpido como para aceptar enfrentarse a Estados Unidos en un combate simétrico” (7). Los conflictos de nuevo tipo, cuando el fuerte se enfrenta al débil o al loco, son más fáciles de comenzar que de terminar. Y el empleo masivo de medios militares pesados no permite necesariamente alcanzar los objetivos buscados.
La lucha contra el terrorismo también autoriza, en materia de gobernación y de política interior, todas las medidas autoritarias y todos los excesos, incluso una versión moderna del “autoritarismo democrático” que tomaría como blanco, más allá de las organizaciones terroristas en sí mismas, a todos los que se opongan a las políticas globalizadoras y neoliberales. Por eso, hoy, es de temer que la caza de los “terroristas” provoque –como lo estamos viendo en Turquía después del extraño golpe de Estado fallido del pasado 16 de julio– peligrosos resbalones y atentados a las principales libertades y derechos humanos. La historia nos enseña que, bajo pretexto de luchar contra el terrorismo, muchos Gobiernos, incluso democráticos, no dudan en reducir el perímetro de la democracia (8). Ojo a lo que viene. Podríamos haber entrado en un nuevo periodo de la historia contemporánea, donde volvería a ser posible aportar soluciones autoritarias a problemas políticos…
(1) Ochenta y cuatro muertos, de ellos una decena de niños, y más de doscientos heridos, de los cuales unos veinte entre la vida y la muerte… (2) Citado por Jean-Claude Buisson en: Emmanuel de Waresquiel (bajo la dir. de), Le Siècle rebelle. Dictionnaire de la contestation au XXe (El Siglo Rebelde. Diccionario de la contestación en el siglo XX), Larousse, París, 1999. (3) Ocean Press, Minneapolis, 1997. (4) Philip Agee, “El terrorismo y la sociedad civil como instrumentos de la política de EEUU hacia Cuba”, Rebelión, 26 de julio de 2003. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=18132 (5) Véase, por ejemplo, el “Informe Chilcot”, que establece un balance de la intervención británica en Irak en 2003. Cf. Le Monde, París, 6 de julio de 2016. (6) La Repubblica, Roma, 18 de septiembre de 2001. (7) El Mundo, Madrid, 29 de septiembre de 2001. (8) Véase Ignacio Ramonet, El Imperio de la vigilancia, Clave intelectual, Madrid, 2016.
Publicado en Le Monde diplomatique en español http://www.attac.es/2016/07/31/frente-al-terrorismo/
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2016.06.07 03:03 ShaunaDorothy Francia - ¡Abajo las leyes racistas contra el velo islámico! La “laicidad” antimusulmana y la seudoizquierda (Marzo de 2015)

https://archive.is/VDL2r
Espartaco No. 43 Marzo de 2015
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido y abreviado de Le Bolchévik No. 204 (junio de 2013), periódico de nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France. Tras un largo vaivén legal, el caso de Fatima Afif llegó a su fin en junio de 2014, cuando la asamblea plenaria de la Corte de Casación rechazó definitivamente un recurso de Afif y, de este modo, sostuvo su despido por parte de la guardería Baby Loup.
Cuando la [Cámara Social de la] Corte de Casación francesa anuló en marzo de 2013 un fallo que autorizaba el despido, por parte de la guardería infantil Baby Loup [el lobito bebé], de una empleada [Fatima Afif] que vestía el velo islámico, el presidente François Hollande aprovechó la oportunidad para proclamar que quería una nueva ley para extender al sector privado las restricciones contra el uso del velo aplicables hoy en día en las escuelas públicas. Declaró que “en cuanto hay contacto con los niños en el llamado servicio público de primera infancia...debe haber cierta similitud con lo que existe en la escuela” pública.
Así que al tiempo que este gobierno y sus ayuntamientos cierran los hospitales maternos infantiles, tasajean los subsidios familiares, prohíben el acceso a los comedores escolares a los hijos de desempleados, etc., etc., Hollande y su ministro de educación, Vincent Peillon, nos reconfortan: los bebés y los niñitos podrán dormir tranquilos porque se les protegerá de las niñeras con velo. Hollande y compañía esperan que su nueva cruzada, que llevan a cabo en nombre de los sacrosantos principios de la “laicidad” y los “valores republicanos”, les procure una pequeña bocanada de aire fresco al desviar la atención del creciente desempleo y de sus programas de austeridad aunados a los ya existentes.
Hoy, entre los partidarios de Hollande en el caso Baby Loup, se encuentran las mismas figuras que ayer vociferaban las provocaciones antimusulmanas de Sarkozy: Alain Finkielkraut, Philippe Val [editor de Charlie Hebdo entre 2004 y 2009], Jeannette Bougrab, Elisabeth Badinter, etc. Pero detrás de esta gente, están el Parti de gauche (Partido de Izquierda) y la seudotrotskista Lutte ouvrière (LO) para dar una cobertura grotesca a este nuevo ataque racista del estado francés, uniéndose a la jauría en nombre de la lucha contra la opresión de la mujer. Así, el artículo de Lutte ouvrière sobre el fallo judicial en el caso Baby Loup llevaba por título: “Corte de Casación y guardería Baby Loup: Un ataque contra el derecho de las mujeres” (Lutte Ouvrière, 29 de marzo de 2013).
No hay duda de que una nueva ley que prohíba el velo en el sector privado sólo reforzaría el aislamiento en casa y la miseria económica de las mujeres que lo usan; son sus familias las que padecerán. Esta campaña se presta a la mentira racista que dice que supuestamente el verdadero problema en la sociedad no es el sistema capitalista racista sino las mujeres que visten el velo, los musulmanes y las minorías en general. Los ayatolas de la laicidad tienen la intención de ampliar su ofensiva. En nombre de la “neutralidad religiosa”, quieren ahora prohibir el uso del velo a las niñeras que trabajan en su propia casa. Una ley por el estilo ya había sido adoptada por el senado hace un año, y luego sacada de la agenda legislativa, resurgiendo ahora bajo la batuta de Roger-Gérard Schwarzenberg, presidente honorífico del partido Radicaux de gauche y miembro de la mayoría gubernamental.
Estas asistentes maternas, que a menudo son musulmanas, proporcionan un servicio que permite trabajar a decenas de miles de otras mujeres, dada la carencia de guarderías infantiles en Francia. Pero estos grandes defensores de la laicidad y de los derechos de la mujer no sólo prefieren que se cierre la guardería Baby Loup (una guardería que ofrece servicios 24 horas al día, 7 días a la semana en uno de los suburbios más desfavorecidos de París, lo cual es muy poco común) a que se emplee a una mujer con velo; están dispuestos a condenar al desempleo a innumerables mujeres más en caso de que su ley sobre las asistentes maternas sea adoptada. ¡Decimos no a las exclusiones racistas y a las leyes contra el velo! ¡Abajo la ofensiva antimusulmana del gobierno!
La campaña laica republicana: Una cobertura para los prejuicios antimusulmanes
La “laicidad”, que es una cobertura para los prejuicios antimusulmanes, no tiene nada que ver con el principio de laicidad tal como fue establecido durante la Gran Revolución Francesa de 1789. Como explicamos en nuestro artículo “La mujer y la inmigración en Francia” (Spartacist [Edición en español] No. 32, junio de 2003):
“...el estado francés deformó las metas y los valores de la Revolución Francesa. Bajo el ancien régime del rey francés, Francia era conocida como ‘la hija mayor de la iglesia’. El principio del secularismo en la Revolución Francesa surgió de la necesidad de proteger la libertad de expresar ideas y de liberar a la sociedad de las manos de la iglesia católica. El que ahora la mayoría católica utilice este principio para oprimir a la minoría musulmana en la sociedad francesa es una ironía cruel de la historia. Ello recalca hasta qué grado ha degenerado en la época de la decadencia capitalista la burguesía francesa que dirigió la Revolución de 1789, un parteaguas histórico en la lucha por la emancipación humana”.
La Ligue trotskyste se ha opuesto siempre a la mascada y el velo, que representan un programa social reaccionario para confinar a la mujer a su familia, a su hogar y a una posición de servidumbre. Asimismo, nos oponemos a los atavíos de otras religiones, pues todas promueven la institución de la familia, el fundamento de la opresión de la mujer. En Francia, la ley de 1905 instituyó cierta separación entre la iglesia y el estado, pero el catolicismo conserva un peso social considerable y la burguesía lo usa como un pilar del conservadurismo social y para consagrar la dominación de la clase capitalista. Lo hemos visto numerosas veces en los últimos seis meses cuando los curas y sus feligreses bien vestidos tomaron las calles para escupir su veneno reaccionario: rezaron y marcharon en contra de nuevos derechos democráticos para los homosexuales y para mantener su modelo de un hombre sobre una mujer para toda la vida.
Pero el Islam en Francia nunca será más que la religión del gueto, de los oprimidos, de los que a menudo han perdido la esperanza de combatir la segregación racista y la pobreza de las que son víctimas debido a la opresión capitalista francesa, y que se refugian en la religión pero que también desafían al estado francés que los excluye. Es lo que Marx llamaba “el alma de un mundo sin corazón”. Las mezquitas no se dan abasto en la ciudad de Chanteloup-les-Vignes, donde se encuentra la guardería Baby Loup, y en muchos suburbios del país donde las tasas de desempleo son al menos el doble del promedio nacional e incluso más altas entre los jóvenes.
No es de sorprender que, después de una licencia parental de cinco años, Fatima Afif, la trabajadora al centro del caso Baby Loup, quisiera usar el velo al regresar a la guardería en diciembre de 2008. Antes de su licencia, tomada en mayo de 2003, no había tenido ningún problema al ir al trabajo con velo. Pero en el verano de 2003, durante su ausencia, se decretaron nuevas reglas en su lugar de trabajo para imponer una obligación de “neutralidad filosófica, política y confesional”. Durante los cinco años de su licencia, las exclusiones racistas sirvieron para empujar cada vez más a las mujeres como Afif hacia el oscurantismo religioso.
¡Por un partido obrero revolucionario multiétnico!
Fue al principio de los años 90 que la cuestión de la laicidad empezó a utilizarse a gran escala como cobertura para los prejuicios antimusulmanes, culminando con la ley [del entonces presidente Jacques] Chirac de 2004 que prohibió el uso del velo en las escuelas públicas. El contexto para este ascenso de la reacción fue la contrarrevolución capitalista en la Unión Soviética y en Europa Oriental entre 1990 y 1992 —una inmensa derrota para la clase obrera y los oprimidos del mundo, que fue aclamada virtualmente por toda la “izquierda”—. La clase capitalista roba las riquezas producidas por los obreros y necesita un chivo expiatorio para desviar las luchas de clases que siguen estallando.
El Partido Comunista Francés (PCF), la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, que finalmente se deshizo de la palabra “communiste” y se volvió el Nouveau Parti anticapitaliste, NPA) se tragaron la mentira de la burguesía sobre la supuesta “muerte del comunismo” y el fin de “la Gran Noche” [las aspiraciones revolucionarias], pero la burguesía sí sabía que debía seguir inventando cuentos para dividir y debilitar a la clase obrera; de ahí la “amenaza verde”. Ya en 1991, el [racista plan de seguridad] Vigipirate había sido desplegado por primera vez por [el presidente “socialista”] Mitterrand al principio de la primera Guerra del Golfo, lo que hizo recordar la ofensiva contra los musulmanes en París durante la Guerra de Argelia. Ello marcó también el principio de la “guerra contra el terrorismo” cuyo blanco es el Islam. Ya estaban sentadas las bases para un reforzamiento significativo del arsenal represivo del estado contra cualquiera que pudiera ser percibido como un adversario del dominio capitalista y, en última instancia, contra la clase obrera. ¡Abajo el Vigipirate! ¡Por movilizaciones obreras contra el terror racista del estado!
El aislamiento de los oprimidos hoy en día, su desesperanza en esta sociedad, es el fruto amargo de las traiciones de la izquierda. Desde Mitterrand hasta Jospin y hoy Hollande, para todos ellos los musulmanes eran la nueva “quinta columna”; todos multiplicaron las expulsiones y los ataques contra indocumentados e hicieron añicos el nivel de vida de las capas más pobres de la sociedad. La crisis económica sólo empeoró las cosas con el cierre de muchas fábricas que solían emplear a los padres y abuelos de los jóvenes pertenecientes a minorías. El cierre previsto de la fábrica automotriz de PSA Aulnay [hoy ya cerrada y en proceso de desmantelamiento], la supresión de 800 empleos temporales en Sochaux y el recorte anunciado de mil 200 empleos en Phone House, no son más que la punta del iceberg de un desempleo juvenil en constante aumento.
Son los padres y abuelos de estos jóvenes de las minorías y otros inmigrantes los que contribuyeron a crear la riqueza de Francia tras la Segunda Guerra Mundial, pero a sus descendientes se les trata en gran medida como una población excedente, buena, en el mejor de los casos, para trabajos ocasionales por tiempo determinado pero, con mayor frecuencia, destinados a las largas colas en las oficinas locales de desempleo o, peor, a la cárcel.
Sin embargo, hasta que el capitalismo sea derrocado, la burguesía necesitará de un proletariado que explotar y del cual extraer plusvalía para obtener ganancias y capital. Aunque los capitalistas busquen transferir en el extranjero una parte cada vez mayor de su aparato de producción industrial, esperando así sacar de los obreros extranjeros aún más ganancias, queda en este país una infraestructura industrial, y así será el caso. Basta con ver el enorme polo de empleos en torno al aeropuerto de París-Charles de Gaulle, las fábricas automotrices, los transportes públicos, la industria de la construcción, sin hablar de las empresas proveedoras de servicios de limpieza y de asistencia a las personas en los hogares para adultos mayores, etc.: los trabajadores pertenecientes a las “minorías visibles” constituyen un porcentaje desproporcionado de la mano de obra. Es su papel central en la producción lo que les confiere un poder social crucial para combatir la explotación capitalista, pero también lo que les convierte en una amenaza particular a los ojos de la burguesía.
Es necesario elevar el nivel de lucha más allá de las luchas económicas aisladas y a menudo derrotadas para salvar fábricas particulares o para defender condiciones de trabajo localmente. Ello requiere una dirección revolucionaria, un tribuno del pueblo. Tal dirección lucharía por empleo para todos y en particular para los jóvenes de origen inmigrante; combatiría el terror racista cotidiano en las banlieues [guetos suburbanos] y lucharía por los derechos de la mujer. Explicaría cómo se utiliza el veneno del racismo —una “conciencia falsa”— para dividir a la clase obrera, y buscaría ganar a la clase obrera a la lucha por defender a los jóvenes de las banlieues y a las mujeres con velo contra la represión. Al luchar contra estas maniobras divisorias, los obreros lograrán utilizar su poder social con mayor unidad y se fortalecerán frente a los patrones.
Un partido revolucionario también combatiría las mentiras diseminadas por la izquierda, como que el capitalismo puede hacerse más humano, bondadoso e incluyente. Sólo la revolución socialista, en la que los obreros derrocarán a sus explotadores, podrá empezar a sentar las bases de una nueva sociedad gracias a una economía centralizada y planificada. Habrá que extender esta lucha internacionalmente, pero será posible desde ese momento empezar a lidiar con las plagas del capitalismo —el desempleo, la escasez y la opresión social— así como con los prejuicios y la reacción que éstas ocasionan. Nuestro objetivo es construir esta dirección. Nuestro modelo es la experiencia del Partido Bolchevique y de la Revolución Rusa de octubre de 1917.
Lutte ouvrière por la prohibición de los despidos...¡excepto para las mujeres con velo!
En 2003-2004, Lutte ouvrière estaba en la primera línea de lucha para que se adoptara una ley que excluyera a las mujeres con velo de las escuelas. Hoy, otra vez, tras el caso Baby Loup, se presentan como los garantes de la nueva legislación que el “Observatorio de la laicidad” de Hollande recomiende. En un artículo de su periódico (29 de marzo de 2013), Lutte ouvrière declaró acerca del fallo judicial en favor de Fatima Afif: “Este fallo ha provocado con razón una ola de protestas, porque arma a los oscurantistas de todo tipo; y son muchos los que reclaman una revisión de las leyes existentes, pidiendo la extensión de la prohibición de los símbolos religiosos ostensibles en nombre de la laicidad”. Dadas las “protestas” de Lutte ouvrière contra el fallo, uno sólo puede suponer que LO se considera parte de estos “muchos” partidarios de una nueva ley. Y esto se da en un contexto de ataques racistas en aumento, de los que a menudo las mujeres son las principales víctimas: 94 por ciento de las víctimas de las agresiones antimusulmanas identificadas por el Colectivo Contra la Islamofobia en Francia (CCIF) son mujeres.
El colectivo Mamans toutes égales (MTE, Todas las Mamás Iguales) está organizando para el 18 de mayo [de 2013] una nueva manifestación para protestar no sólo contra toda nueva ley que impida a las mujeres con velo trabajar en el sector privado, sino también para reivindicar la abrogación de la circular Chatel de 2012 (bajo Sarkozy) que recomienda, en nombre de los principios de “laicidad y neutralidad del servicio público”, que las escuelas “impidan” a las mamás que vistan el velo acompañar a sus hijos en salidas escolares. El ministro socialista de los policías y “de cultos”, Manuel Valls [hoy primer ministro], por supuesto declaró que quiere mantener vigente la circular. El año pasado, durante la campaña para la elección presidencial, el colectivo MTE había escrito a los candidatos sobre el impacto de la ley de 2004, preguntando a los candidatos su posición respecto a la circular Chatel, a la prohibición para las mujeres con velo de trabajar en el sector público, etc. Nathalie Arthaud, dirigente de LO y candidata, respondió:
“La ley, lejos de excluir a las jóvenes, permite a todas asistir a la escuela y, a las que no quieren usar el velo, les permite conservar este espacio de libertad.
“Una cosa es que haya mujeres que quieran usar [el velo], y otra es que este hecho discriminatorio sea reconocido por la sociedad.
“No es ni en nombre de la laicidad, ni en nombre del combate a las religiones que criticamos vuestro proceder, sino en nombre del combate de las mujeres por su emancipación. Ésta no pasa por la autorización de llevar el velo en las estructuras públicas, sino por el contrario por la autorización de no llevarlo, para las que así lo desean...
“Así que nuestra solidaridad se dirige ante todo a las mujeres y las muchachas que tienen el valor de resistir estas presiones, las que quieren llevar su vida libremente, a cara descubierta y que ven su espacio de libertad encogerse”.
Arthaud se niega a “autorizar” el uso del velo en el sector público y se opone a que las madres con velo acompañen a sus hijos. Con todo eso y con su reacción ante el caso Baby Loup, parece que el grito de guerra de LO “contra el desempleo, prohibición de los despidos” tiene sus límites y que su “solidaridad” no se extiende a las mujeres que usan el velo, muchas de las cuales se encuentran entre las mujeres más pobres y más oprimidas en la sociedad francesa. ¡Como si se pudiera combatir la opresión de la mujer impidiendo a muchachas con velo asistir a la escuela o ir al trabajo y mandándolas de vuelta al hogar! Detrás de tales discriminación y exclusión está el griterío de Valls y compañía de que estas mujeres no se quieren integrar a su querida República.
El hecho de que LO llame al sistema público de educación un “espacio de libertad” es revelador de su reformismo sobre esta cuestión. También refleja que tiene una base social importante entre los maestros. La escuela es simplemente una institución crucial para el mantenimiento de la dominación capitalista: enseña a los hijos de la burguesía cómo reinar y a los hijos de los oprimidos que deben aceptar su subordinación a la autoridad burguesa o serán excluidos. Nathalie Arthaud enseña en Aubervilliers, una ciudad con una proporción importante de inmigrantes donde muchas mamás usan el velo. No es que Arthaud no vea la realidad, sino que se ciega voluntariamente (y, de manera más significativa, ciega a sus partidarios) con sus prejuicios laico-fanáticos.
Dado que LO se niega a entender la opresión específica —y el que las más oprimidas decidan llevar el velo—, considera a las mujeres con velo como ideólogas militantes que procuran islamizar Francia. En realidad, algunas de estas mujeres son inmigrantes que siguen las prácticas religiosas opresivas de sus países de origen donde el Islam es religión de estado. Otras deciden llevarlo, conscientemente o no, en desafío a la exclusión racista que sufren bajo el capitalismo francés, y para encontrar consuelo ante su difícil situación y la estigmatización de que son objeto. En todos estos casos, LO, al repetir como perico la campaña racista contra el “fascismo verde”, está lejos de siquiera abordar la cuestión de la opresión material de estas mujeres, o de sus opiniones religiosas atrasadas; sólo las refuerza.
La opresión de la mujer tiene sus raíces en la sociedad de clases. La función histórica de la familia bajo el capitalismo es trasmitir la propiedad privada a los herederos “legítimos” a través de la herencia (lo cual requiere la monogamia de las mujeres) e inculcar el respeto a la autoridad y la obediencia al código moral burgués. Es por eso que decimos que la liberación de la mujer requiere en última instancia de una revolución socialista. Un estado obrero buscaría establecer guarderías y parvularios abiertos las 24 horas, comedores y cocinas comunales, lavanderías, un sistema de salud gratuito y de calidad; todo esto remplazaría con el tiempo las funciones sociales de la familia y permitiría a las mujeres participar plenamente en la vida social.
Lecciones de la Revolución de Octubre de 1917 y de la intervención soviética en Afganistán
Nos inspiramos en el trabajo de los bolcheviques para la emancipación de la mujer. En un contexto muy diferente de la Francia imperialista y laico-fanática de hoy, algunas dirigentes bolcheviques —y por lo tanto ateas— se pusieron ellas mismas el velo, bajo la dirección del Zhenotdel (Departamento de Obreras y Campesinas), para irse a mezclar con las mujeres terriblemente oprimidas del Asia Central soviética para educarlas y liberarlas. Era un trabajo extremadamente peligroso y muchas organizadoras bolcheviques fueron asesinadas. Como escribimos en el mismo artículo de Spartacist citado arriba:
“La creación de una economía colectivizada y planificada permitió que el estado obrero invirtiera el excedente proveniente del occidente más avanzado en el oriente más atrasado, y así comenzó a sentar la base para la igualdad de los pueblos en la Unión Soviética. Esto se observa claramente cuando se ven las estadísticas demográficas en las repúblicas de la antigua Unión Soviética de un lado de la frontera y se las compara con las de Afganistán, del otro. Del lado soviético, ya no se encerraba a las mujeres bajo el velo y sabían leer y escribir; del lado afgano de la frontera, la mayoría eran analfabetas y las estadísticas de mortalidad infantil y de esperanza de vida eran drásticamente diferentes de un lado a otro de la frontera”.
Cuando el Ejército Rojo soviético entró en Afganistán en 1979, a petición del gobierno afgano, las mujeres recibieron una educación. Llegaban a ser maestras, enfermeras, soldados. Pero los imperialistas estaban en campaña para restaurar el capitalismo en la Unión Soviética; Estados Unidos armó a los islamistas reaccionarios que volvían a encerrar a las mujeres en la prisión de la burka [velo integral] y arrojaban ácido a los maestros que enseñaban a leer y escribir a las niñas (mientras que “Médicos sin fronteras” y otras organizaciones “humanitarias” francesas se vincularon con los servicios secretos para ayudar a la “resistencia” islamista). En Afganistán, la cuestión del velo era una cuestión de vida o muerte para las mujeres —y Lutte ouvrière condenó la intervención soviética comparando este acto progresista del Ejército Rojo con la violación de Vietnam por los imperialistas franceses y luego estadounidenses (una posición que siguen manteniendo hoy en día)—. ¡Ésos son los autoproclamados “campeones” de la lucha por los derechos de la mujer!
Pensamos que otro mundo es posible, pero aquí, no en el cielo ni mientras el sistema capitalista permanezca intacto. A diferencia de nuestros oponentes, nosotros decimos la verdad; aunque esta perspectiva parezca lejana hoy en día, es sólo mediante la revolución proletaria socialista que podremos empezar a construir una sociedad libre del hambre, de la guerra y del racismo. Un mundo donde los hombres y las mujeres ya no tendrán que refugiarse en las ilusiones de la religión para escapar de la dura realidad de esta sociedad capitalista de opresión y miseria. Para este fin, luchamos por mantener un programa revolucionario y por construir el partido mundial dedicado a llevar a la clase obrera al poder.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/43/laicidad.html
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2016.06.04 23:28 ShaunaDorothy Alegatos falsos de violación y venganza imperialista ¡Fuera manos de Julian Assange! (Febrero de 2013)

https://archive.is/kk5T8
Espartaco No. 37 Febrero de 2013
El siguiente artículo ha sido adaptado de Workers Hammer No. 220 (otoño de 2012), periódico de la Spartacist League/Britain, sección de la Liga Comunista Internacional.
Tras dos años de arresto domiciliario en Gran Bretaña, a mediados de julio, Julian Assange, fundador y redactor en jefe de WikiLeaks, buscó refugio en la embajada ecuatoriana en Londres. Assange enfrenta la extradición a Suecia sobre la base de alegatos falsos de “abuso sexual” y “violación”, que se reducen a cargos de sexo sin protección en las que fueron, según todas las declaraciones, relaciones consensuales. Pero Assange teme, con razón, que se trate simplemente de un pretexto para facilitar su extradición a EE.UU. Al otorgarle asilo político, Ecuador ha obstaculizado el proceso de entregar a Assange a los imperialistas estadounidenses, los cuales están decididos a vengarse de Assange y WikiLeaks por haber develado, no importa cuán limitadamente, los horribles crímenes de los imperialismos estadounidense y británico.
En abril de 2010, WikiLeaks subió un video a Internet que mostraba un helicóptero Apache estadounidense acribillando y matando al menos a doce civiles en Bagdad en 2007, incluyendo a dos periodistas de Reuters, mientras los pilotos se regocijaban de la carnicería. A la emisión del video siguió la publicación de cientos de miles de cables diplomáticos y documentos clasificados que establecían asesinatos, torturas y violaciones llevadas a cabo por los imperialistas en Irak y Afganistán. Si bien estas filtraciones de información casi no contenían revelaciones, el que se sacaran a la luz sus maquinaciones enfureció a los gobernantes capitalistas británicos y estadounidenses. Contradiciendo la fachada sueca de “derechos humanos”, WikiLeaks llamó la atención al papel militarista de Suecia, especialmente en Afganistán, donde ha mantenido una presencia militar durante más de diez años.
Si se le extradita a EE.UU., Assange podría enfrentar cargos que incluirían el “espionaje”, lo cual podría implicar la pena de muerte. El soldado raso del ejército estadounidense, Bradley Manning, ha estado en prisión durante más de dos años bajo condiciones de tortura, acusado de “ayudar al enemigo” —un crimen capital— por haber filtrado documentos clasificados a WikiLeaks. Si Manning fue realmente la fuente de la información, ha prestado un servicio útil y valiente en nombre de las víctimas del imperialismo. Nosotros decimos: ¡Libertad inmediata a Bradley Manning! ¡Manos fuera de Julian Assange! ¡Déjenlo ir a Ecuador!
Al conceder asilo político a Assange, Ecuador tomó por sorpresa al gobierno británico, que reaccionó con furia. Tratando de intimidar al pequeño Ecuador para que entregara su presa, una multitud de policías rodeó la embajada mientras la Secretaría del Exterior amenazaba con retirar la inmunidad diplomática de Ecuador y tomar por asalto el edificio para arrestar a Assange. Esta arrogante amenaza imperialista de romper el protocolo diplomático internacionalmente reconocido viene del mismo gobierno que puso el grito en el cielo contra Irán cuando unos manifestantes, enfurecidos por las sanciones financieras impuestas a ese país por el imperialismo británico debido a su programa de enriquecimiento nuclear, tomaron la embajada británica en Teherán brevemente en noviembre de 2011. En aquel entonces, el secretario del exterior británico, William Hague, fue muy elocuente respecto a la santidad de las embajadas y despotricó contra el gobierno iraní por una “grave violación a la convención de Viena, la cual exige la protección de los diplomáticos y las instalaciones diplomáticas en toda circunstancia” (Guardian, 29 de noviembre de 2011).
Los iraníes ciertamente tienen razones para estar furiosos: entre los documentos divulgados por WikiLeaks habían cables que mostraban que Arabia Saudita, Bahrein y otros estados árabes han estado presionando a EE.UU. para que lleve a cabo un ataque militar contra el programa nuclear iraní, mostrando una vez más que Irán necesita armas nucleares para impedir un ataque de EE.UU. o Israel. Y, aunque Hague le dijo a Ecuador que “el Reino Unido no acepta el principio del asilo diplomático”, los imperialistas británicos no tienen problema con él cuando está al servicio de las diatribas anticomunistas contra China. Cuando el disidente chino Chen Guangcheng buscó refugio en la embajada estadounidense en Beijing en abril pasado, Hague se apresuró a sermonear al gobierno chino sobre su “abuso de poder”, en tanto que la Unión Europea exhortaba a China a utilizar la “mayor moderación” al tratar a Chen.
“Socialistas” colaboran con la cacería de brujas
Los alegatos de violación que dos mujeres presentaron contra Assange en Suecia simplemente carecen de credibilidad. Ambas mujeres abordaron a Assange en momentos distintos y, según sus propias declaraciones, tuvieron relaciones sexuales consensuales con él. Ninguna de las dos sostuvo en aquel entonces haber sido víctima de violación ni de asalto sexual. Una de las supuestas “víctimas” organizó un asado para Assange el día después del supuesto “asalto”. La otra fue a la policía después de haber intercambiado correos electrónicos con la primera, y lo hizo aparentemente para ver si se podría obligar a Assange a tomar un examen de salud sexual después de que un condón presuntamente se rompió durante las relaciones. Los fiscales en Suecia inicialmente abrieron una investigación en torno a las acusaciones, luego la cerraron, y después la volvieron a abrir. Assange, contra quien no se ha presentado ningún cargo, repetidamente ha ofrecido ser entrevistado por las autoridades ya sea en Londres o por videoconferencia, pero los suecos se han rehusado categóricamente.
Los capitalistas y sus plumíferos a sueldo en los medios de comunicación —la prensa llamada “liberal”— han usado cínicamente las acusaciones de violación para calumniar a Assange y desacreditar a WikiLeaks. Como escribió Seumas Milne: “Considerando que construyó su fama mediante la filtración de documentos oficiales secretos más grande de la historia, podría imaginarse que quedaría al menos alguna preocupación por Julian Assange entre quienes participan en el negocio de la libertad de información. Pero la virulencia en la hostilidad de los medios británicos hacia el fundador de WikiLeaks es hoy implacable” (Guardian, 21 de agosto de 2012). Para la prensa británica, Milne observó, Assange “no es sino un ‘narcisista monstruoso’, una ‘peste sexual’ en fuga y un maniaco exhibicionista”. Se lanza este veneno contra alguien “que no ha sido formalmente acusado de nada, mucho menos encontrado culpable”.
La izquierda reformista se ha unido a la cacería de brujas contra Assange, tratando los alegatos de violación como si fueran legítimos. Así quedó de manifiesto cuando la prensa burguesa desató una violenta reacción contra George Galloway, un miembro del parlamento. En una emisión de video en Internet, Galloway había hecho la observación irreprochable de que “incluso en el peor de los casos, si los alegatos de estas dos mujeres fueran ciertos, 100 por ciento ciertos, e incluso si una cámara lo hubiera filmado, esos alegatos no constituyen una violación. Al menos no es violación reconocible para cualquier persona con un mínimo de juicio”. Salma Yaqoob, una dirigente del partido Respect de Galloway, condenó las observaciones de éste como “profundamente decepcionantes y equivocadas” y posteriormente renunció a Respect.
El cliffista Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) también apuntó sus armas contra Galloway, quien fuese su compañero de coalición en Respect hasta antes de una escisión en 2007. En un artículo en Socialist Worker (1º de septiembre), Judith Orr, miembro dirigente del SWP, regañó a Galloway por haber aseverado que Assange era culpable de nada más que “malos modales sexuales”. Orr objeta a la aseveración de Galloway diciendo: “Parte de la lucha por la liberación de la mujer ha sido que no se nos siga viendo como objetos sexuales”. La preocupación del SWP por la liberación de la mujer suena hueca, por decir lo menos, dado su largo historial de acomodamiento a reaccionarios islámicos como la Hermandad Musulmana en Egipto. Ciertamente, George Galloway, quien también se acomoda a la reacción islámica y se opone al aborto, dificilmente es un campeón de los derechos de las mujeres. Pero ello no representó un problema para el SWP cuando, para formar la coalición Respect con Galloway en 2004, estos oportunistas enterraron la cuestión de la opresión de la mujer (y los derechos de los homosexuales) con tal de no enajenar a las mezquitas. Ahora el SWP invoca cínicamente los derechos de la mujer mientras que en realidad proporciona una cobertura para la cacería de brujas contra Julian Assange, a quien los gobernantes imperialistas han declarado un enemigo público.
El Partido Socialista se unió a la vendetta contra Assange, incluso en un comentario editorial de su grupo hermano sueco, Rättvisepartiet Socialisterna, que se opone a la extradición de Assange a EE.UU., pero que apoya tácitamente su extradición a Suecia. El artículo dice: “Internacionalmente, el caso se centra en la necesidad del imperialismo estadounidense de castigar a WikiLeaks, y sin lugar a dudas el estado y gobierno suecos ayudarían de buena gana a EE.UU. a extraditar a Assange. Sin embargo, el caso se trata también de alegatos serios de violación que deben ser investigados” (Socialist, 30 de agosto).
Prácticamente la misma posición sostienen los falsos trotskistas de Clase Contra Clase, afiliados españoles de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI) centrada en Argentina. Así, dicen defender “el derecho a [sic] Assange a solicitar asilo político en Ecuador u otro país”, “pero desde la izquierda no podemos ignorar las acusaciones de serio delito sexual diciendo que se trata de un ‘delito menor’” (Contracorriente en línea, 23 de agosto). Presumiblemente para desvincularse de las organizaciones reformistas y liberales que ponen su fe en el estado capitalista, Clase Contra Clase llama “por una comisión de investigación independiente, formada por personalidades reconocidas de los derechos humanos y organizaciones por los derechos de las mujeres”. De modo que la FT-CI, incapaz de resistir la presión de la opinión pública liberal burguesa ante tan absurdos alegatos de “violación”, está por una cacería de brujas “independiente” llevada a cabo por innombradas “personalidades por los derechos humanos” y organizaciones feministas burguesas.
Nos oponemos a la interferencia del gobierno en las vidas privadas sexuales de la gente, así como a toda criminalización categórica de un acto sexual, como es el caso con las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”. Como principio guía, impulsamos el concepto del consentimiento efectivo, es decir, entendimiento y acuerdo mutuos. Mezclar el sexo consensual con la violación significa trivializar el brutal crimen de la violación. La izquierda reformista comparte una conmovedora fe en el estado capitalista, al cual le confía la regulación de la actividad sexual de los jóvenes, así como la “protección” de mujeres y niños.
El estado en Suecia, así como en Gran Bretaña, ciertamente no es conocido por su trato compasivo con las mujeres que han sido violadas. Un artículo titulado “Somos Mujeres Contra la Violación pero no queremos que se extradite a Julian Assange” (Guardian, 23 de agosto), escrito por miembros de la organización Women Against Rape (Mujeres Contra la Violación), expresó un saludable escepticismo ante la súbita preocupación por las víctimas de “violación” en el caso Assange. El artículo observó:
“Cuando Julian Assange fue arrestado por primera vez, nos llamó la atención el inusual celo con el que se le persiguió por alegatos de violación.
“Ahora parece aún más claro que los alegatos contra él son una cortina de humo tras la cual varios gobiernos están tratando de apretarle las clavijas a WikiLeaks por haber revelado audazmente al público sus planeaciones secretas de guerras y ocupaciones, con las violaciones, los asesinatos y la destrucción que conllevan”.
Julian Assange es un liberal burgués que procura en vano librar al sistema imperialista de sus peores excesos mediante la exposición de sus crímenes. Al ir tras Assange, WikiLeaks y Bradley Manning, los imperialistas estadounidenses y británicos están enviando un mensaje de que cualquier divulgación o incluso reportaje preciso de los crímenes y atrocidades imperialistas será castigado mediante la cadena perpetua o la pena de muerte. Está en el interés de la clase obrera y todos los oprimidos combatir la cacería de brujas contra Assange, que es un intento de criminalizar el disenso y silenciar a los oponentes de las guerras y ocupaciones imperialistas, así como de la represión en casa desatada en el nombre de la lucha contra el “terrorismo”. Los marxistas procuramos divulgar el entendimiento de que la guerra imperialista, con todo su salvajismo, es endémica al dominio de la clase capitalista. Sólo la destrucción radical del capitalismo mediante la revolución obrera librará finalmente a la humanidad de tales horrores.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/37/assange.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

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Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2016.06.02 12:32 ShaunaDorothy Trotskismo vs. castrismo - A 50 años de la Revolución Cubana: ¡Defender a Cuba! ( 2 - 2 ) (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/rhukp
La lucha por la democracia obrera
El SWP y el S.U. fueron abiertos apologistas de la represión del gobierno de Castro contra la clase obrera e izquierdistas cubanos, incluyendo a los trotskistas. El SWP y el S.U. hicieron borrosa la diferencia cualitativa entre un estado obrero sano, en el cual la clase obrera posee el poder político, y uno deformado, en el que el poder político está en manos de una burocracia. Aunque en muy raras ocasiones dirigentes del SWP como Joseph Hansen reconocieron que las “formas de la democracia obrera” estaban ausentes, esto era visto como una pequeña imperfección, y en cualquier caso la “dinámica objetiva” obligaría “inevitablemente” a los castristas a ver la luz. Esto se reflejó en una declaración de Adolfo Gilly, un partidario de los pablistas mexicanos. Mientras afirmaba que “Cuba se ha visto influenciada por los métodos burocráticos y la falta de participación de los trabajadores que existen en otros países socialistas”, Gilly igual excusaba a la burocracia concluyendo que “no hay país alguno hoy donde haya mayor democracia que en Cuba” y que “es la presión desde abajo la que es decisiva en cada paso y la que termina por imponerse, ampliando así la senda misma de la Revolución Cubana” (Monthly Review, octubre de 1964). Bueno, ¡ya han pasado más de 40 años y aún seguimos esperando!
Convenientemente, el SWP y el S.U. trataron de echar toda la culpa del burocratismo estalinista a los cuadros del PSP, presentando particularmente a Castro y Guevara como “trotskistas inconscientes”. Por su parte, Socialist Action (febrero de 2008) afirma que “el Ché fue motivado por su concepto de la revolución permanente cuando dejó Cuba decidido a contribuir con la creación de ‘dos, tres, muchos Vietnams’.” Peter Taaffe, líder del Comité por una Internacional Obrera, afirmó recientemente que “Castro niega deliberadamente —de manera muy errónea, tal como Celia Hart ha indicado— que el Ché Guevara tuviera ‘simpatías trotskistas’.” Castro debe de saber. En su autobiografía (escrita con Ignacio Ramonet), Castro respondió a una pregunta del entrevistador sobre Guevara: “nunca le oí hablar realmente de Trotsky. Él era leninista y, en cierta forma, reconocía hasta algunos méritos de Stalin. En realidad, bueno, la industrialización y algunas de esas cosas” (Fidel Castro, biografía a dos voces, 2006).
Aunque Guevara haya sido un personaje valeroso que murió luchando por sus ideales, su guerrillerismo basado en el campesinado estaba en contraposición al leninismo y a la revolución permanente de Trotsky, que se basa en el internacionalismo proletario. Como explicamos en “La mística de la vía guerrillera” (WV No. 630, 6 de octubre de 1995):
“A pesar del espíritu revolucionario del grito de batalla contra el imperialismo de Guevara, su llamado por una guerra de guerrillas basada en el campesinado fue, desde muchos ángulos, un categórico rechazo del marxismo, del leninismo y de la lucha proletaria por el poder... Su programa político era fundamentalmente elitista en tanto que rechazaba abiertamente la necesidad de que los obreros expresen su voz y su poder a través de sus propios órganos clasistas, como los consejos obreros (soviets). Por el contrario, se suponía que las masas se iban a someter a la dirección de un grupo de intelectuales radicales pequeñoburgueses convertidos en guerrilleros que se autoproclamó y partió al monte.”
Debido a sus números, su ubicación en los centros urbanos de finanzas y manufactura, así como su posición estratégica con las manos puestas sobre los medios de producción, donde la experiencia común de los trabajadores crea la solidaridad y la organización, únicamente el proletariado tiene el poder social y el interés de clase para derrocar al capitalismo. Como una masa de pequeños productores de mercancías, el campesinado es una capa pequeñoburguesa cuyas condiciones de existencia dan origen a perspectivas estrechas. Su estrato inferior, los campesinos sin tierra, está más cercano a la clase obrera, mientras que su estrato superior está más inclinado hacia la burguesía. Su trabajo productivo se basa en la propiedad privada de parcelas de tierra; los campesinos no tienen un modo de producción independiente. El campesinado sigue al proletariado o a la burguesía.
Bajo las circunstancias más favorables que se puedan concebir, el campesinado pequeñoburgués sólo fue capaz de crear un estado obrero burocráticamente deformado. Con la destrucción del estado obrero degenerado de la Unión Soviética y, por consiguiente, sin un salvavidas disponible contra el cerco imperialista, la estrecha ventana histórica en la que las fuerzas pequeñoburguesas fueron capaces de derrocar el dominio capitalista en su territorio se ha cerrado en este periodo.
Guevara era despectivo con respecto a la democracia obrera. En su ensayo “El papel del partido marxista-leninista”, afirmó que los dirigentes guerrilleros en “las montañas” eran “ideológicamente proletarios”, mientras que aquellos en “los llanos” (es decir, en las ciudades) eran pequeñoburgueses. De lo anterior concluyó que “el Ejército Rebelde es el representante genuino de la revolución que triunfa”. La política de Guevara fue una vertiente particularmente idealista y voluntarista del estalinismo. En “El socialismo y el hombre en Cuba” (1965), sostuvo que la productividad de los trabajadores podría ser estimulada mejor a través de “incentivos morales” en lugar de incentivos materiales; desechó el deseo de los trabajadores de un nivel de vida digno, tachándolo de burgués. Rechazando una perspectiva proletaria revolucionaria internacionalista, Guevara aceptó el marco de “construir el socialismo” en una isla pequeña, pobre y asediada. Los trotskistas comprendemos que sólo la expansión de la revolución a los países capitalistas avanzados puede resolver el problema de la escasez material. Guevara explícitamente caracterizó la formación de la Oposición de Izquierda por Trotsky en contra de la usurpación política de la revolución por Stalin como “contrarrevolucionaria”.
El que una burocracia gubernamental sólo estuviera en proceso de formación hizo que Cuba inicialmente se encontrara más abierta a la intervención de trotskistas que en otros estados obreros deformados. Esto se reflejó en el hecho de que a un grupo trotskista se le permitió funcionar por un periodo. Tanto las milicias como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y los sindicatos tenían una base de masas. Se trataba de una apertura transitoria, pero que tenía que ser puesta a prueba. La RT dio así una formulación transitoria al programa de revolución política para Cuba, al llamar por “poner a los ministros de gobierno bajo la responsabilidad de las organizaciones democráticas de obreros y campesinos y hacerlos sustituibles por esas mismas organizaciones”.
Un parteaguas en el endurecimiento de la burocracia fue la detención de miembros de la organización trotskista cubana, el Partido Obrero Revolucionario (POR), parte de una tendencia internacional dirigida por Juan Posadas. En mayo de 1961, el gobierno de La Habana embargó el periódico del POR, Voz Proletaria, y destruyó las placas de impresión para una edición de La revolución permanente de Trotsky. En noviembre de 1963, cinco miembros dirigentes del POR fueron detenidos. Se les acusó de distribuir un periódico ilegal, de llamar por el derrocamiento del gobierno y de ser críticos contra Fidel Castro. Fueron sentenciados a condenas de hasta nueve años de prisión; al final, pasaron un año y medio o menos en la cárcel. Guevara fue confrontado con respecto a las detenciones por un partidario espartaquista durante un viaje a Cuba en 1964. Nuestro camarada señaló que las críticas de quienes defienden incondicionalmente la Revolución deben ser manejadas políticamente, en lugar de suprimir puntos de vista. Guevara respondió:
“Estoy de acuerdo con su declaración, pero los trotskistas cubanos no están dentro de la Revolución, son sólo ‘divisionistas’... No voy a decir que son agentes de la CIA —no lo sabemos—. No tienen historial de apoyo a la revolución.”
—“¡Libertad para los trotskistas cubanos!”, Spartacist (Edición en inglés) No. 3, enero-febrero de 1965
Se trataba de una calumnia deliberada. Los miembros del POR arrestados participaron en todas las actividades de la Revolución antes de 1959, cuando los estalinistas aún estaban a la espera de ver quién ganaría. Andrés Alfonso luchó desde la clandestinidad contra Batista, mientras que Ricardo Ferrera había luchado del lado del Ejército Rebelde desde los 16 años. El POR incluía miembros de los sindicatos, los CDRs y de las milicias que se movilizaron para defender a Cuba durante la crisis de los misiles en octubre de 1962. Guevara, el “trotskista inconsciente”, era en realidad un perseguidor consciente de trotskistas; atacó a los camaradas del POR en varias ocasiones en 1961 como parte de su impulso de lograr un solo partido unificado (estalinista) en Cuba.
A pesar de las diferencias políticas, la tendencia espartaquista fue la primera —fuera de los mismos posadistas— en defender a los trotskistas cubanos y llevar su caso a la atención mundial. Como buenos lamebotas de los castristas, los dirigentes del SWP no mencionaron una palabra acerca de los arrestos hasta después de que los miembros del POR fueron liberados, tras haber firmado una declaración capitulatoria en que aseguraban que disolverían su organización. El trato despreciable hacia los trotskistas cubanos de parte del SWP y otros hizo recordar el silencio de los pablistas con respecto al encarcelamiento de los trotskistas chinos por Mao años antes.
¡Por el internacionalismo proletario!
Uno de los principios básicos de la revolución permanente —y una línea divisoria profunda entre el trotskismo y el estalinismo— es la necesidad de extender la revolución en un país semicolonial hacia el mundo capitalista avanzado. Esto se deriva de la comprensión de la necesidad de una economía planificada al nivel internacional, incluyendo necesariamente a las sociedades más avanzadas económicamente. Los estados obreros se ven amenazados no sólo por la intervención militar imperialista, sino incluso de manera más crucial por la penetración económica imperialista y el nivel de productividad cualitativamente más alto en los países capitalistas avanzados.
Lenin afirmó: “En tanto que el capitalismo y el socialismo existan uno al lado del otro, no habrá paz alguna para nosotros. El uno o el otro triunfará en el largo plazo. Habrá una marcha fúnebre, ya sea para la República Soviética o para el capitalismo mundial” (citado en Historia de la Revolución Rusa de Trotsky). La catastrófica caída de la Unión Soviética, socavada por décadas de traición y mala administración estalinista, confirmó lo estéril de intentar construir el “socialismo en un solo país”. ¡Cuánto más se aplica todo esto a la pequeña Cuba!
Las nacionalistas burocracias estalinistas buscan sus propios acuerdos con los imperialistas, incluso al precio de otros estados obreros (como se reflejó con la escisión sino-soviética en los años 60). A cambio de la ayuda económica y militar soviética, Castro generalmente apoyó la política del Kremlin al nivel internacional. Pero el dirigente soviético Nikita Jruschov dejó perfectamente clara su voluntad de llegar a un trato por separado con el imperialismo de EE.UU. a costa de Cuba durante la crisis de los misiles en 1962, cuando, en respuesta a las amenazas de EE.UU., se retiraron los misiles soviéticos de Cuba. Una declaración de la RT en el momento denunciaba “el papel contrarrevolucionario” de los “burócratas del Kremlin” en la crisis de los misiles en Cuba y afirmó: “La falsa política de la dirigencia castrista, su bloque político con los estalinistas, ha socavado enormemente esta defensa” (“Declaración sobre la crisis cubana”, 30 de noviembre de 1962, reimpreso en Marxist Bulletin No. 3, I parte).
Contrario al mito propagado por muchos izquierdistas, la línea cubana no era más “internacionalista” cuando Guevara estaba vivo. Así, la delegación cubana a la conferencia de Punta del Este (Uruguay) en 1961, encabezada por el Ché Guevara, ofreció distensión a los imperialistas estadounidenses. Tal como menciona John Gerassi en The Great Fear in Latin America [El gran temor en América Latina] (1965), Guevara dijo: “No podemos prometer que no exportaremos nuestro ejemplo, como nos lo pide Estados Unidos, porque un ejemplo es cuestión de espíritu y un elemento espiritual puede cruzar las fronteras. Pero garantizaremos que no habrá envío de armas cubanas para ser usadas en la lucha de ningún país latinoamericano.”
El patrocinio del gobierno cubano a la guerra de guerrillas en algunas zonas de América Latina, principalmente en los años 1964-67, fue de hecho bastante selectivo. Los castristas apoyaron distintos regímenes “democráticos” nacionalistas burgueses en América Latina que imaginaron serían un contrapeso a los imperialistas. La política exterior de Cuba sigue la lógica del “socialismo en un solo país” de Stalin, es decir, se opone a la revolución internacional con la esperanza de apaciguar la hostilidad imperialista, al tiempo que impulsa regímenes capitalistas dispuestos a ser “amigos” del estado no-capitalista propio de los estalinistas. En particular, Castro apoyó los regímenes nacionalistas de Jânio Quadros y João Goulart en Brasil a comienzos de los años 60. En 1969, Castro saludó a la junta militar peruana como “un grupo de oficiales progresistas que desempeñan un papel revolucionario”.
Sin embargo, la mayor traición vino con el apoyo político de Fidel a la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile. Repudiando la necesidad de una revolución en favor de la “vía parlamentaria al socialismo”, Castro dijo en 1971 que “nunca hubo contradicción alguna entre los conceptos de la Revolución Cubana y el camino seguido por el movimiento de izquierda y los partidos obreros en Chile”. La coalición de Allende con partidos capitalistas chilenos, el frente popular, desarmó políticamente a la clase trabajadora, a la cual se le pidió que depositara su confianza en el ejército “constitucionalista” y la burguesía “democrática”. El resultado de esta traición fue el sangriento golpe militar de Pinochet del 11 de septiembre de 1973 y la masacre de más de 30 mil sindicalistas, izquierdistas y otros.
Cuando las masas nicaragüenses aplastaron la dictadura de Somoza en 1979, el estado capitalista fue hecho añicos, y se abrió la posibilidad de una revolución social. Nosotros dijimos: “¡Defender, completar y extender la revolución nicaragüense!” Sin embargo, Castro aconsejó al gobierno sandinista en ese momento: “Eviten los errores iniciales que al principio cometimos en Cuba, el rechazo político del Occidente, los ataques frontales prematuros a la burguesía, el aislamiento económico.” Bajo una “economía mixta” y la presión de los “contras” apoyados por la CIA, la burguesía nicaragüense fue capaz de revalidar su control una década más tarde, derrotando a la revolución.
Hoy es el caudillo capitalista Hugo Chávez, en Venezuela, a quien Castro promueve como el nuevo revolucionario del siglo XXI. Para los que viven en la isla esto puede parecer atractivo. Se calcula que desde 2003, Chávez ha invertido cuatro mil millones de dólares en diversas áreas de la agricultura, la industria, los servicios y la infraestructura en Cuba. En 2006, el 35.4 por ciento del total del comercio de productos de Cuba se hizo con Venezuela. Al nivel nacional, conforme los precios del petróleo ascendían, Chávez desvió parte de las enormes ganancias para financiar una serie de medidas sociales.
Como marxistas, llamamos por la defensa militar del régimen de Chávez en el caso de un golpe patrocinado por EE.UU., como lo hicimos en 2002. Sin embargo, no damos apoyo político a Chávez. La izquierda reformista perpetúa la ilusión de que Venezuela es “socialista” o está en camino al socialismo. Sin embargo, hay una diferencia cualitativa entre Cuba y Venezuela. En Cuba se aplastó al estado burgués y se expropió a la burguesía como clase. Chávez llegó al poder a través de un proceso electoral burgués y gobierna a la cabeza de un estado capitalista. La burguesía venezolana está vivita y coleando, y los imperialistas siguen llevando a cabo un esplendoroso negocio con Venezuela. A pesar de que Chávez ha aumentado la presencia estatal en industrias como la del petróleo, la electricidad, la producción de acero y de cemento, estas nacionalizaciones, que se han dado poco a poco, no presentan un desafío a la propiedad privada capitalista. Típicamente, medidas como éstas han sido llevadas a cabo por otros populistas latinoamericanos como Lázaro Cárdenas en México en los años 30 y Juan Perón en Argentina en los 40 y 50, así como Gamal Abdel Nasser en Egipto también en los años 50. Un antiguo coronel del ejército, Chávez es un gobernante bonapartista que emplea medidas populistas no para efectuar sino más bien para desviar una revolución social —al vincular más firmemente a las masas desposeídas con el estado capitalista venezolano—.
Los izquierdistas pro-Castro suelen citar las intervenciones de Cuba en África como prueba de su internacionalismo. Tras el desvanecimiento del colonialismo portugués en África en 1974-75, Angola fue presa de una guerra de aniquilación mutua entre fuerzas nacionalistas rivales en la que los marxistas no tomamos lado. Pero cuando el ejército sudafricano del apartheid, apoyado por EE.UU., invadió Angola, Cuba envió tropas, apoyadas por los soviéticos, que lucharon al lado de los nacionalistas angoleños del MPLA y lograron aplastar a las fuerzas sudafricanas y a sus aliados en Angola. A pesar de que políticamente no apoyábamos al MPLA, militarmente nos pusimos de su lado, del de las fuerzas cubanas y de sus asesores soviéticos en lo que era una guerra indirecta contra los imperialistas estadounidenses.
Las batallas heroicas libradas por las tropas cubanas hicieron añicos el mito de la invencibilidad del ejército del apartheid, ayudando así a inspirar las revueltas de Soweto en 1976 y otras luchas de las masas negras oprimidas en Sudáfrica. Sin embargo, es importante señalar que el objetivo de los estalinistas cubanos y soviéticos nunca fue derrocar el capitalismo en África. Así como patrocinaron al régimen burgués corrupto del MPLA en Angola, Cuba y la URSS también apoyaron la brutal dictadura de Mengistu en Etiopía a principios de los años 70. En Sudáfrica, que cuenta con el mayor proletariado en el África subsahariana, los estalinistas han apoyado desde 1928 una alianza con el burgués Congreso Nacional Africano (CNA). Hoy en día, el régimen del apartheid ya no existe, pero las masas negras siguen siendo los de abajo con un régimen de neoapartheid administrado por el CNA, el Partido Comunista de Sudáfrica y los líderes de la federación sindical COSATU.
A pesar de que Cuba ha estado bajo el acecho militar del imperialismo estadounidense durante casi medio siglo, la autobiografía de Castro deja claro su apetito por una “tregua” a través de un ala “progresista” del imperialismo estadounidense —es decir, el Partido Demócrata—. Hay abundantes referencias favorables a los presidentes del Partido Demócrata. “Franklin Delano Roosevelt...es, a mi juicio, uno de los mejores estadistas que ha tenido” EE.UU. “Yo siempre tuve buena opinión de [Jimmy] Carter como un hombre de ética. Su política fue constructiva con relación a Cuba.” El entrevistador preguntó si Clinton (quien intensificó el embargo a Cuba en dos ocasiones) fue “más constructivo”; Castro respondió: “Sí, él no era particularmente agresivo. Pero Clinton heredó toda aquella comunidad, heredó todas las campañas que se han hecho contra Cuba y era muy poco lo que podía hacer para ayudar.” Incluso Kennedy —con todo y Bahía de Cochinos— es excusado: “creo que Kennedy fue un hombre de gran entusiasmo, muy inteligente, con carisma personal, que trataba de hacer cosas positivas...dio luz verde a la invasión de Playa Girón en 1961, pero esa operación no fue preparada por él, sino por el gobierno anterior de Eisenhower y Nixon.” Castro está siguiendo los pasos de los estalinistas del Kremlin y del Partido Comunista de EE.UU., quienes desde los tiempos de Roosevelt generalmente han apoyado al capitalista Partido Demócrata.
El mundo postsoviético
Siempre sensibles a la opinión pública pequeñoburguesa, los pablistas fueron abandonando su anterior entusiasmo por la guerra de guerrillas campesina con los primeros indicios de la Segunda Guerra Fría a fines de los años 70. Votaron por la instauración de los gobiernos de frente popular más vehementemente anticomunistas, como el del “socialista” francés Mitterrand en 1981. Haciendo eco de la campaña imperialista por “democracia” y “derechos humanos”, apoyaron a todos y cada uno de los oponentes del gobierno soviético. Esto incluyó el apoyo en los años 80 a la polaca Solidarność, punta de lanza de la contrarrevolución capitalista en Europa Oriental. En EE.UU., Socialist Action incluso adoptó el logotipo de Solidarność como rótulo en su periódico. El fallecido Ernest Mandel, dirigente del S.U., aclamó a estos reaccionarios clericales, que fueron respaldados por la CIA y el Vaticano, como “los mejores socialistas del mundo”.
En retrospectiva, el S.U. incluso elogió como “luchadores por la libertad” a los nazis estonios “Hermanos del Bosque” durante la Segunda Guerra Mundial. Grupos del S.U., así como la tendencia Militante de [Ted Grant,] Peter Taaffe y Alan Woods, aullaron junto a los lobos imperialistas en apoyo al golpe contrarrevolucionario de Boris Yeltsin en Moscú en 1991. Hoy, la izquierda reformista aclama al Dalai Lama, apoyado por la CIA, y al movimiento “Tíbet libre” en contra del estado obrero deformado chino.
Nosotros, en la Liga Comunista Internacional, luchamos hasta el final contra la contrarrevolución en lo que fue la Unión Soviética y Europa Central y Oriental, tal como Trotsky exigió a sus partidarios. En contraste con la negativa de los falsos trotskistas a defender a la URSS contra los muyajedines armados por la CIA tras la intervención soviética iniciada en diciembre de 1979, nosotros dijimos: “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán! ¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” En una declaración de 1991, llamamos a los obreros soviéticos a “derrotar la contrarrevolución de Yeltsin y Bush”, y exhortamos al proletariado a formar soviets bajo el programa del internacionalismo bolchevique. En Alemania Oriental (RDA) en 1989-90, mientras el régimen estalinista en desintegración del SED-PDS clamaba que la restauración capitalista debía ser realizada de una manera humana, nosotros, de manera única, nos opusimos a la reunificación capitalista. Llamamos por una Alemania roja soviética, a través de una revolución política en la RDA y una revolución socialista en Alemania Occidental. Iniciamos una movilización masiva, que luego fue apoyada por el SED-PDS, en el parque Treptow en Berlín, el 3 de enero de 1990, contra la profanación fascista de un memorial de guerra soviético y en defensa de la URSS y de la RDA. Era la primera vez que los trotskistas intervenían en una plataforma pública en un estado obrero desde la Oposición de Izquierda rusa de Trotsky a fines de los años 20.
La destrucción de la URSS tuvo consecuencias desastrosas para Cuba. La economía cubana estaba fuertemente subsidiada por la URSS, lo que llegó a representar hasta el 36 por ciento del ingreso nacional cubano en los años 80. La economía cubana sufrió una contracción dramática, con una disminución precipitada del 40 por ciento en la producción económica per cápita para 1993. Esto significó apagones, escasez de productos básicos y un periodo de estricto racionamiento de alimentos para la población cubana durante un lapso conocido como el “periodo especial en tiempo de paz”. En respuesta, el gobierno instituyó una serie de “reformas de mercado”, que incluía legalizar la posesión y el intercambio del dólar estadounidense. Esta “dolarización” condujo a una intensa y creciente diferencia en los ingresos de la población, lo que tuvo un impacto más fuerte en las mujeres y los negros cubanos. En los últimos años, el gobierno ha intentado reducir la dependencia en la inversión imperialista mediante la firma de nuevos acuerdos comerciales con la Venezuela de Chávez y con China. Pero la situación económica sigue siendo muy grave para la mayoría de los cubanos, quienes se ven obligados a recurrir al mercado negro incluso para adquirir muchos artículos de primera necesidad.
Tratando de aliviar el embargo estadounidense para facilitar la penetración económica a la isla, el ex presidente Carter viajó a Cuba en 2002. Durante su viaje, Carter empujó la campaña por el Proyecto Varela —lanzado por disidentes proimperialistas— que incluía demandas por el derecho a la empresa privada, amnistía para los presos políticos y “elecciones libres”.
El llamado a “elecciones libres” es un llamado a apoyar la “democracia burguesa” en contra del estado obrero cubano, es decir, por la contrarrevolución. Nosotros estamos a favor de la democracia obrera. Como nuestro partidario dejó claro a Guevara en 1964, estamos por el derecho de todas las tendencias que defiendan los logros de la Revolución Cubana a organizarse políticamente. La clase obrera debe ejercer su gobierno a través de los soviets. Condenamos a aquellos como Olivier Besancenot, portavoz prominente de la Ligue communiste révolutionnaire [Liga Comunista Revolucionaria] de Francia, sección líder del S.U., quien a principios de este año proclamó su apoyo a “elecciones libres” en Cuba.
Para mérito propio, el gobierno cubano apoya la causa de Mumia Abu-Jamal, el principal prisionero político en la antesala de la muerte en EE.UU. Sin embargo, el gobierno cubano aplica la pena de muerte, aunque recientemente Raúl Castro conmutó las penas de muerte de casi todos los reclusos condenados en Cuba. Nosotros nos oponemos a la pena capital como una cuestión de principios en Cuba y China, así como en los países capitalistas. Cuando tres secuestradores de una embarcación fueron ejecutados en 2003, los sicofantes pro-Castro de Socialist Action trataron de justificar este hecho señalando las ejecuciones llevadas a cabo por los bolcheviques durante la Guerra Civil [mientras que el Grupo Internacionalista —pablistas de la segunda generación— trató de justificarlo presentando el secuestro del bote como “una acción de guerra contrarrevolucionaria” (El Internacionalista en Internet, mayo de 2003)]. Nosotros respondimos [ver Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003]:
“Los marxistas —incluyendo a los bolcheviques— estamos opuestos a la bárbara institución de la pena capital. Los bolcheviques llevaron a cabo terror revolucionario en defensa del nuevo estado obrero, entendiendo que la guerra contra la contrarrevolución era un episodio temporal que necesitaría medidas temporales y drásticas. Pero el código penal fue una característica más permanente del estado obrero. Cuando la pena de muerte, en vez de ser un acto de guerra, fue hecha parte del código penal del país en 1922, se pretendía que ésta fuera una medida temporal... Y como tantas otras medidas empleadas temporalmente por el joven estado obrero, con la contrarrevolución política estalinista éstas fueron hechas permanentes y retorcidas hasta quedar convertidas en los opuestos más grotescos de lo que buscaban los bolcheviques.”
La ejecución de los secuestradores no fue un asunto de justicia sumaria por parte de un gobierno obrero en una situación de guerra civil. Sabemos muy bien que el régimen de Castro arremete con represión en contra de sus opositores prosocialistas, incluyendo militantes como los trotskistas en los años 60. Y fue en el nombre de “defender la revolución” que Castro ordenó la ejecución del general Ochoa en 1989, un héroe de la guerra de Angola, después de un juicio al estilo estalinista que hizo recordar las purgas de Moscú a fines de la década de 1930.
Apoyamos las medidas adoptadas en defensa de la Revolución Cubana, incluyendo el encarcelamiento de los “disidentes” que colaboran activamente con el imperialismo estadounidense. Pero no damos crédito a la capacidad de la burocracia para barrer con los contrarrevolucionarios. La invitación de Castro a Carter sólo sirvió para envalentonar a los reaccionarios, así como la continua búsqueda de una “tregua” con el imperialismo socava al estado obrero cubano. Los fundamentos de lo que escribimos en 1965 en nuestro artículo “¡Libertad para los trotskistas cubanos!” sigue siendo cierto hoy:
“La Revolución Cubana debe sustituir su actual ideología nacionalista de ‘coexistencia pacífica’...con una política exterior revolucionaria, una orientación a la revolución latinoamericana para construir concretamente y otorgar dirección al movimiento revolucionario en América Latina como parte de un movimiento mundial. Internamente, el establecimiento de una genuina democracia obrera, la construcción de soviets —consejos de obreros— órganos representativos electos de poder obrero, y la restauración de la rica vida interna es vital para cualquier movimiento revolucionario para derrotar a la burocracia.”
Los revolucionarios en EE.UU., el bastión del imperialismo mundial, tienen un deber especial de defender a Cuba contra la restauración capitalista y el imperialismo estadounidense. Luchamos por forjar un partido obrero revolucionario, sección de una IV Internacional reforjada, que lleve a la clase obrera multirracial de EE.UU. el entendimiento de que la defensa de la Revolución Cubana es parte integral de su lucha contra los explotadores capitalistas estadounidenses y de la lucha por la revolución socialista. ¡Defender la Revolución Cubana! ¡Por la revolución política proletaria para abrir el camino hacia el socialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/cuba.html
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2016.05.22 01:15 ShaunaDorothy ¡Ni un voto al PRI, PAN y PRD burgueses! ¡Forjar un partido obrero que luche por la revolución socialista! AMLO y PRD, enemigos de la clase obrera ¡Por la independencia de clase del proletariado! (2 - 2) (Primavera de 2006)

https://archive.is/hD5D0
¡Por la revolución obrera!
El enorme poder social de la clase obrera se hizo más que evidente recientemente con los paros escalonados de 40 horas por parte de 270 mil mineros y metalúrgicos en respuesta al ataque estatal contra su sindicato (SNTMMSRM) y a la trágica muerte de 65 mineros sepultados en una mina en Coahuila a causa de una explosión ocasionada por pésimas condiciones de seguridad. Los paros trajeron pérdidas económicas de más de 17 millones de dólares al día a los inmensamente ricos empresarios (ver volante en página 11). Los estudiantes, campesinos y todos los sectores oprimidos de la población deben aliarse tras este inmenso poder social que hace única a la clase obrera. Para desencadenarlo, es necesario luchar por la movilización del proletariado industrial de manera independiente de cualquier sector de la burguesía y en lucha por sus propios intereses de clase.
Basamos nuestro programa en la perspectiva de la revolución permanente, desarrollada por Trotsky y vindicada en la práctica por la experiencia rusa. En los países de desarrollo capitalista atrasado, como México, la burguesía nacional está totalmente atada a sus amos imperialistas y es incapaz de romper con ellos y realizar tareas democráticas básicas como la emancipación nacional. La pequeña burguesía —esa capa heterogénea que incluye a los campesinos, los estudiantes, los ambulantes, los profesionistas, etc.— es incapaz de formular un programa revolucionario propio, sino que sólo puede seguir a una de las clases fundamentales de la sociedad. Los zapatistas dan un ejemplo vivo de esa incapacidad: mientras que critican a los tres partidos burgueses, su política no va más allá del capitalismo, sino que consiste, en esencia, en tratar de empujar al PRD a la izquierda (ver volante en página 12). Defendemos a los zapatistas contra la represión estatal y paramilitar, pero nuestras perspectivas están, de hecho, contrapuestas.
Sólo una clase obrera consciente de su poder social y su tarea histórica como sepulturera del capitalismo y dirigida por un partido de vanguardia, aliada con las capas oprimidas pequeñoburguesas (el campesinado pobre tanto como las paupérrimas masas urbanas) podrá resolver las tareas urgentes del país, como sacudirse el yugo imperialista y modernizar el campo, mediante la revolución socialista. Una revolución obrera en México requeriría invariablemente su extensión a los países avanzados, especialmente a EE.UU., y al resto de Latinoamérica, como parte de una economía socialista mundial. Sólo a través de una economía centralizada y planificada internacionalmente se podría erradicar la pobreza de las regiones más atrasadas y, mediante el intercambio de tecnología y bienes con los países avanzados, sentar las bases para la desaparición de la explotación del hombre por el hombre.
Fue esta perspectiva la que animó a los bolcheviques en la Revolución de Octubre de 1917. Los bolcheviques de Lenin y Trotsky llevaron a cabo una lucha irreconciliable contra todas las alas de la burguesía rusa y de los llamados partidos “socialistas” serviles al régimen burgués. El partido de Lenin movilizó al campesinado pobre detrás del proletariado industrial urbano en la lucha por la revolución socialista y en defensa del joven estado obrero. Una vez en el poder, el nuevo gobierno de órganos obreros democráticamente electos (soviets) dio los primeros pasos para resolver las cuestiones democráticas que el régimen burgués no habría podido resolver jamás, mediante la implantación de una economía planificada y centralizada basada en la colectivización de los medios de producción. Así, el régimen soviético bajo la dirección de los bolcheviques desconoció la deuda externa, abolió la propiedad privada sobre la tierra y dirigió al campesinado hacia una revolución agraria que destruyera el peonaje y el latifundio feudal; los bolcheviques lucharon por erradicar las bases materiales de la opresión de la mujer, por integrarla al trabajo, la política y la administración del estado obrero y llevaron a cabo valientes campañas de alfabetización en las regiones más remotas y atrasadas de la URSS, al tiempo que prohibían y luchaban activamente contra la discriminación de homosexuales, judíos y otras minorías. La Internacional Comunista, fundada en 1919 como el partido internacional de la clase obrera, instrumento fundamental para la extensión de la revolución socialista a toda Europa y el resto del mundo, fue la vindicación concreta del internacionalismo bolchevique.
La defensa de las conquistas ganadas es clave para la lucha revolucionaria. De manera única en la izquierda, los espartaquistas defendimos a la URSS de manera militar e incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución interna a pesar de su degeneración burocrática estalinista —la usurpación del poder político del proletariado por la burocracia estalinista en 1924—. Al mismo tiempo, luchábamos por una revolución política para echar a esa burocracia y restablecer el poder político del proletariado. Hoy aplicamos la misma política a los estados obreros, nacidos deformados, de China, Cuba, Vietnam y Corea del Norte —está en el interés directo del proletariado mundial defender a los estados obreros que aún quedan—. La destrucción contrarrevolucionaria de la URSS en 1991-92 significó una derrota histórico-mundial para el proletariado. Sin este poderoso contrapeso, hoy los imperialistas se creen en libertad para actuar como los superpolicías mundiales e imponer sus designios a sangre y fuego, arremetiendo también contra los países coloniales y semicoloniales. ¡EE.UU. fuera de Irak y Afganistán ya! ¡Manos fuera de Irán!
El partido leninista de vanguardia: Tribuno del pueblo
El triunfo de la contrarrevolución en la URSS ha tenido también un impacto devastador en la conciencia de la clase obrera al nivel mundial, que no se identifica hoy en ninguna manera significativa con los ideales del marxismo. En cambio, todo tipo de ideologías superadas por la historia, como el anarquismo, han resurgido, empapadas de un anticomunismo virulento. La popularidad del utopismo pequeñoburgués zapatista, el apoyo masivo a los populistas burgueses y el alcance de su ideología nacionalista son también una muestra de esa erosión.
La conciencia de la clase obrera no es homogénea, sino que va desde unos cuantos obreros avanzados hasta las amplias capas más atrasadas, cegadas por el nacionalismo, el machismo, la homofobia, el racismo contra indígenas y negros, el antisemitismo y demás prejuicios sociales profundamente enraizados en la abrumadoramente católica sociedad mexicana. El sindicalismo, que en sí mismo es conciencia burguesa, no reta el modo de producción capitalista, sino que simplemente busca negociar los términos de explotación capitalista, en el mejor de los casos, en luchas aisladas con los patrones. La historia de todos los países ha mostrado que la clase obrera, exclusivamente por su propio esfuerzo y experiencia diaria, no es capaz de desarrollar espontáneamente una conciencia más alta que esta conciencia sindical. La conciencia revolucionaria debe ser traída a la clase obrera desde fuera. Mientras que la clase obrera no sea movilizada por una dirección con una teoría revolucionaria, su conciencia seguirá determinada por la ideología y cultura burguesas, llevándola a ver la sociedad capitalista como imperecedera y no abierta a un cambio fundamental mediante la revolución proletaria. Para esto se necesita un partido obrero de vanguardia que agrupe a los obreros avanzados y la intelectualidad desclasada bajo un programa de lucha de clases revolucionaria e internacionalista. En palabras de Lenin, este partido debe actuar como un “tribuno popular”:
“que sabe reaccionar ante toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, donde quiera que se produzca y cualquiera que sea el sector o la clase social a que afecte; que sabe sintetizar todas estas manifestaciones en un cuadro único de la brutalidad policiaca y de la explotación capitalista; que sabe aprovechar el hecho más pequeño para exponer ante todos sus convicciones socialistas y sus reivindicaciones democráticas, para explicar a todos y cada uno la importancia histórica universal de la lucha emancipadora del proletariado.”
—Lenin, ¿Qué hacer? (1902)
La posición de la mujer en cualquier sociedad dada es una medida del desarrollo de ésta. La violencia misógina en las parejas es cosa de todos los días; los horrendos feminicidios de Ciudad Juárez siguen sucediendo impunemente, y patrones similares se han detectado en las principales ciudades del país y tan al sur como Guatemala. El cáncer cérvico uterino, que es relativamente fácil de prevenir mediante asistencia médica básica, es la principal causa de muerte en mujeres mayores de 25 años. Fuera del espartaquismo, las organizaciones que se reclaman marxistas generalmente ignoran este aspecto crucial de la lucha marxista por la emancipación universal. De vez en cuando podrán decir algo al respecto en sus periódicos, pero en los hechos se adaptan a la conciencia machista burguesa que impera en la clase obrera.
Un partido leninista-trotskista en México necesariamente será forjado en lucha continua e implacable contra toda muestra de atraso y en particular contra la opresión de la mujer. En los países de desarrollo capitalista tardío, la opresión de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso, y por ello la lucha en su contra es una fuerza motriz para la revolución socialista. La opresión de la mujer no es simplemente cuestión de ideología, sino que es parte integral del capitalismo y, de hecho, se remonta aún más atrás, a los orígenes de la propiedad privada. El reforzamiento de los “valores familiares” —cuyo blanco principal es la sexualidad de la mujer— tiene por objeto asegurar el paso de la propiedad del hombre a sus hijos a través de la herencia, exigiendo monogamia para las mujeres. La institución social fundamental para la opresión de la mujer es la familia, encargada de criar a la siguiente generación de explotados y adoctrinarla en los valores del capitalismo. Así, la opresión de la mujer sólo podrá ser erradicada cuando se elimine la sociedad dividida en clases.
El gobierno del clerical PAN ha significado no sólo ataques continuos contra los obreros y los pobres en general, sino también contra las mujeres y los homosexuales. Fox ha hecho gala de su atraso misógino (como su reciente comentario imbécil sobre las “lavadoras de dos patas”), mientras Abascal, secretario de Gobernación, no ha perdido oportunidad de impulsar su asquerosa ideología cristera. El PRD ha tratado de presentarse como “amigo” de las mujeres, pero al momento de introducir una serie de reformas en el D.F., su postura no va más allá de leyes extremadamente mínimas que limitan el aborto legal a casos de malformación del producto y riesgo para la mujer (además de la violación). Nosotros defendemos contra todo ataque reaccionario los derechos que existen bajo el capitalismo, pero advertimos que estas reformas son extremadamente parciales y reversibles. El acceso al aborto es un derecho elemental para las mujeres. Los espartaquistas luchamos por: ¡aborto libre y gratuito! ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Los sindicatos, el estado burgués y los falsos marxistas
En México, gran parte de los sindicatos son parte orgánica del PRI, un partido burgués, y sus burócratas dirigen típicamente con el puño de acero, a veces asesino, de la represión. Estos sindicatos, agrupando a algunos de los sectores más estratégicos del proletariado (como los petroleros, mineros y metalúrgicos, electricistas de la CFE, muchos obreros automotrices, etc.), tienen un enorme poder social. Los sindicatos mal llamados “independientes” son, de hecho, más democráticos, y los marxistas ciertamente no somos indiferentes a eso. Sin embargo, sus burócratas, generalmente leales al PRD, atan a los trabajadores a la burguesía principalmente a través de la ideología nacionalista e ilusiones en la reforma “democrática” del estado capitalista. Los revolucionarios buscamos que la clase obrera sustituya a todas las direcciones burocráticas y nacionalistas con una dirección revolucionaria opuesta a todos los partidos de la burguesía. Nos oponemos a la intervención estatal en los sindicatos, aún los más burocráticos, pues ésta sólo puede tener el propósito de atarlos aún más a los patrones y al estado. ¡Estado burgués, manos fuera de los sindicatos! ¡La clase obrera debe limpiar su propia casa!
Con el pretexto de luchar contra las “mafias”, no sólo Fox y el PAN han lanzado una ofensiva antiobrera; también López Obrador ha estado luchando aguerridamente por romper sindicatos. En el contexto de la horrenda tragedia de Pasta de Conchos, ocasionada por la criminal sed de ganancias de los patrones, López Obrador, secundando a Fox, se lanzó contra el sindicato minero, calificando a los dirigentes como “traficantes de contratos”. Hace falta más que simple desvergüenza para que los políticos burgueses —los más grandes mafiosos y ladrones— despotriquen contra los dirigentes sindicales. Las autoridades de las pejeprepas en el D.F. se han asegurado de que los trabajadores carezcan de cualquier representación sindical y prestaciones elementales, como seguro social, al más puro estilo del sindicalismo blanco panista.
En la época imperialista, los sindicatos se vinculan cada vez más estrechamente con el poder estatal, y tienden a funcionar como organizaciones de subordinación y disciplina de la clase obrera, sirviendo como un instrumento secundario del capitalismo. Escribiendo en 1940, poco antes de ser asesinado por un esbirro de Stalin, Trotsky explicó este fenómeno refiriéndose en particular a los países coloniales y semicoloniales:
“Como el capitalismo imperialista crea en las colonias y semicolonias un estrato de aristócratas y burócratas obreros, éstos necesitan el apoyo de gobiernos coloniales y semicoloniales, que jueguen el rol de protectores, de patrocinantes y a veces de árbitros. Ésta es la base social más importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos de las colonias y de los países atrasados en general. Ésta es también la base de la dependencia de los sindicatos reformistas respecto al estado.
“En México, los sindicatos se han transformado por ley en instituciones semiestatales, y asumieron, como es lógico, un carácter semitotalitario.”
—“Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”
Las consecuencias del bonapartismo populista en México han sido evidentes desde el gobierno de Lázaro Cárdenas de los años 30, epítome del populismo en este país. Aprovechando los conflictos interimperialistas en la víspera de la Segunda Guerra Mundial, Cárdenas usó la combatividad de la clase obrera mexicana como contrapeso al imperialismo y a opositores burgueses conacionales para introducir reformas que favorecieran el desarrollo del capitalismo nacional. Mediante reformas tales como la nacionalización de las industrias petrolera y ferrocarrilera y el reparto agrario, logró ganar el apoyo de amplios sectores de la clase obrera y el campesinado, y procedió a atar a la primera al estado mediante la camisa de fuerza del corporativismo. El corporativismo sindical, consolidado con la integración de la CTM al PRM cardenista en 1938, dio una forma orgánica a la colaboración de clases en México que persiste hasta nuestros días, y los falsos revolucionarios de aquellos días, como el estalinizado Partido Comunista Mexicano, que sembraron ilusiones en el burgués Lázaro Cárdenas, comparten responsabilidad por ello.
La lucha por la democracia interna y por la independencia de los sindicatos respecto al estado no puede ser separada de la lucha por una dirección revolucionaria —el forjamiento de un partido de vanguardia—. Como Trotsky mismo afirmó en el escrito citado arriba, “En la era de la decadencia imperialista los sindicatos solamente pueden ser independientes en la medida en que sean conscientes de ser, en la práctica, los organismos de la revolución proletaria.”
En contraste con nuestra lucha irreconciliable por la independencia política del proletariado, la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) llama a la dirección proburguesa, burocrática y nacionalista del SME a “levantar una alternativa independiente y clasista, encabezando esta exigencia a la UNT” (Estrategia Obrera No. 48, 4 de febrero de 2006). Pero, como hemos visto, estos dirigentes funcionan en realidad como una correa de transmisión de la ideología burguesa a la clase obrera. Depositar confianza en la burocracia perredista sólo puede conducir a la desmovilización y la derrota.
Los recientes paros del sindicato minero representaron una prueba ácida para los grupos que se reclaman revolucionarios. Guiados por la perspectiva marxista explicada arriba, los espartaquistas nos opusimos al ataque estatal contra este sindicato priista y llamamos por: “¡Estado burgués, manos fuera del SNTMMSRM! ¡Abajo los cargos contra Napoleón Gómez Urrutia!”. En cambio, la LTS, en un volante supuestamente en solidaridad con los mineros fechado el 29 de febrero, lanzó la consigna “¡Castigo a los empresarios, autoridades federales, estatales, y a la burocracia sindical!” ¡Esto es un llamado abierto a que el estado rompa el sindicato minero!
Por su parte, el Grupo Internacionalista (GI), fundado por un puñado de desertores del trotskismo, pinta una diferencia de clase entre los sindicatos leales al PRI y aquéllos que apoyan al PRD. Así, según ellos, los únicos sindicatos en México son aquéllos afiliados a la UNT o los llamados sindicatos “independientes” como el SME (es decir, aquellos sindicatos alineados políticamente con el PRD burgués). El GI sostiene que “El ‘sindicalismo’ corporativista de la CTM, la CROC y otras federaciones aglutinadas en el CT en realidad sirve de organización laboral patronal. Por ende representa el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001). Ésta es una línea rompesindicatos que nada tiene que ver con el marxismo. En realidad, lo que hace el GI es embellecer a las burocracias properredistas, negándose sistemáticamente a defender a los sindicatos cetemistas contra el ataque estatal burgués, al tiempo que descarta el enorme poder social de los obreros organizados en estos sindicatos —como es el caso, por ejemplo, del sindicato minero-metalúrgico, que organiza a unos 270 mil trabajadores—.
Si para el GI los sindicatos corporativistas representan al “enemigo de clase”, entonces la combativa huelga de los trabajadores metalúrgicos (también organizados en el SNTMMSRM) de Sicartsa en Lázaro Cárdenas, Michoacán (estallada en el verano de 2005, quienes no sólo lucharon por sus demandas económicas inmediatas, ¡sino incluso por la sindicalización de sus compañeros en Apodaca, Nuevo León!), así como el reciente paro nacional de los trabajadores mineros y metalúrgicos, la contienda laboral más importante del sexenio, ¡no son cualitativamente distintos de un paro empresarial! Siendo consecuentes con su línea, el GI no debería defender ni al sindicato ni a su secretario nacional, Napoleón Gómez Urrutia, depuesto arbitrariamente por el gobierno, sino que debería buscar agudizar estos conflictos supuestamente interburgueses mediante la destrucción del sindicato, tal y como lo quieren hacer Fox y la Secretaría del Trabajo.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/25/niunvoto.html
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2016.05.21 17:35 ShaunaDorothy ¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! (invierno de 2002) (1 - 2)

https://archive.is/8uSaM
¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! ¡Ninguna ilusión en el PRD nacionalista burgués!
Reproducido de Espartaco No. 17, invierno de 2001-2001.
17 de noviembre—El siguiente artículo ha sido adaptado de Workers Vanguard No. 768, (9 de noviembre de 2001), periódico de la Spartacist League/U.S., sección estadounidense de la LCI. Aunque los ataques imperialistas no han cesado, los talibanes han sido echados de la parte norte de Afganistán por la Alianza del Norte respaldada por EE.UU., y ésta ha tomado Kabul, mientras que los imperialistas se aprestan a formar un nuevo gobierno títere. Sea lo que sea que tramen Washington y sus aliados, hay muy poca probabilidad de estabilidad en Afganistán en cualquier caso. Las fuerzas que integran la Alianza del Norte no son menos reaccionarias que el Talibán y fueron infames durante su gobierno en Afganistán de 1992 a 1996, perpetrando asesinatos y violaciones masivas, y estuvieron envueltos en disputas sanguinarias que finalmente llevaron a su caída. Un gobierno centrado en la Alianza del Norte, que se basa en su mayor parte en las minorías étnicas tajika y uzbeka, sería aun menos estable que el Talibán, que se basa en las tribus pashtún dominantes.
Las semanas de implacable bombardeo de Afganistán con miles de bombas han producido el resultado deseado. Poblados han sido reducidos a escombros y reducidos consecutivamente a escombros más pequeños, con hospitales destruidos, instalaciones de la Cruz Roja arrasadas, familias enteras voladas en pedazos. “Ayuda humanitaria”, es decir, mantequilla de cacahuate, es lanzada envuelta en color amarillo, el color de las bombas de dispersión, siendo el único propósito de las últimas mutilar y masacrar al azar. La guerra ha sembrado discordia en las filas del bloque de aliados del imperialista EE.UU., primordialmente aquellos en el mundo árabe/musulmán y en Europa. Estos son perturbados por una serie de “qué tal si”. ¿Qué tal si la guerra desestabiliza a Pakistán, poniendo su capacidad nuclear al alcance de cualquiera? ¿Qué tal si ésta desata una guerra posterior entre India y Pakistán, hundiendo a la región en el caos? ¿Qué tal si el acceso al petróleo es interrumpido violentamente? ¿Qué tal si estas potencias son inexorablemente movidas de su condición actual de porristas hacia una guerra en la cual no tienen ningún interés directo?
La destrucción del World Trade Center fue un acto criminal que incineró a miles de personas ordinarias inocentes. Pero no es la muerte de personas ordinarias la que impulsa a los gobernantes estadounidenses. Después de todo, bin Laden es el monstruo de Frankenstein que se volteó contra su creador, el imperialismo estadounidense, que lo desató junto con otros reaccionarios islámicos, como el Talibán, en contra del Ejército Rojo en Afganistán en los años ochenta como parte de su campaña, que duró décadas, para aplastar a la Unión Soviética. En su cruzada en contra del “Comunismo ateo”, Washington aceptó de buena gana la reesclavitud de las mujeres afganas como un “daño colateral”. Hace pocos años, Madeleine Albright también hizo claro que la muerte por inanición y enfermedades de más de un millón de iraquíes en la defensa de los intereses imperiales de EE.UU. en el Cercano Oriente fue un daño colateral aceptable. Utilizando ese cálculo brutal, es justo preguntar si los miles de muertos en el World Trade Center fueron también un “daño colateral aceptable” en la victoria del imperialismo de EE.UU. en la Guerra Fría.
Los gobernantes de EE.UU. se valen del horror real de la población estadounidense causado por el ataque al World Trade Center. Como escribieron nuestros camaradas de la SL/U.S. en su declaración inicial sobre el ataque al WTC (ver Espartaco No. 16, otoño-invierno de 2001): “Es una oportunidad para que los explotadores azucen el patriotismo de la ‘nación única e indivisible’ para tratar de encauzar la creciente rabia en el fondo de la sociedad lejos de ellos mismos y hacia un indefinible ‘enemigo’ extranjero, así como hacia inmigrantes en Estados Unidos, y reforzar su propio arsenal de represión estatal en el propio país contra todos los trabajadores.” Desde la perspectiva de los imperialistas, el crimen del 11 de septiembre fue que se perpetró un insulto a sus apetitos para la dominación mundial, representado por el ataque al centro nervioso del poder militar de EE.UU., el Pentágono. La respuesta de la administración de Bush a los ataques fue proclamar que el mundo tenía que decidir: o estar con “nosotros” o contra “nosotros” en una guerra planeada para que dure, tal vez de por vida, en contra de cualquier y cada reto al imperialismo estadounidense. Ésta es la respuesta de un bravucón. Los gobernantes estadounidenses buscan asegurar que su campaña para obtener ganancias, basada en la explotación de la clase obrera en EE.UU. y en el extranjero, no encuentre obstáculos.
Los empleos que a veces, en el corto plazo, son disponibles como resultado de las aventuras y guerras imperialistas, hoy, en el contexto de la depresión mundial, no están por ningún lado. Más de 600 mil trabajos han sido eliminados en todo EE.UU. sólo desde septiembre, y esos desempleados se unirán a las filas de millones más en medio de una recesión que se profundiza.
Más de mil 100 personas sin ciudadanía estadounidense han sido detenidas, la mayoría privadas del acceso a abogados o a sus familias. La cínicamente etiquetada “Ley Patriota de EE.UU. 2001” autoriza la detención preventiva de personas sin ciudadanía por siete días sin cargos y de hecho indefinidamente una vez que son acusadas, y legaliza los allanamientos del FBI y autoriza a la CIA a que se involucre en espionaje interno. También define “terrorista” para incluir a cualquiera que sea considerado oponente del gobierno. La siniestra naturaleza de esta ley ya es evidente para muchos estadounidenses negros. Reflejando tales aprensiones, el congresista del área de Chicago, Jesse Jackson Jr. señaló: “Los terroristas no atacaron la Estatua de la Libertad, la Constitución o la Declaración de Derechos o la Declaración de Independencia. Atacaron los símbolos de nuestro poder económico y militar en el mundo. Son los partidarios de esta iniciativa los que están atacando realmente las libertades estadounidenses que están contenidas en nuestros documentos históricos más sagrados.”
El “terror” que le preocupa a los imperialistas estadounidenses es cualquier resistencia a sus prerrogativas y a su dominio de clase. La defensa de Afganistán contra el ataque imperialista está íntegramente ligada a la defensa de las masas obreras en EE.UU. contra la explotación y la opresión crecientes, lo que requiere el derrocamiento del orden imperialista a través de la revolución obrera. La tarea que hacen suya nuestros camaradas en EE.UU. es educar y movilizar al proletariado con ese fin. Y eso requiere romper la lealtad de los trabajadores hacia sus dirigentes socialchovinistas y colaboracionistas de clase.
México: Crisis económica y represión capitalista
El gobierno de Fox, enfrentado a una grave crisis económica y desesperado por atraer inversión, está haciendo su mejor esfuerzo para mostrar su servilismo a sus amos imperialistas. El gobierno se solidarizó con los bombardeos imperialistas contra Afganistán y ayuda a cerrar las fronteras de Estados Unidos contra los inmigrantes. Desde el 11 de septiembre, los blancos principales de las deportaciones han sido personas originarias del Medio Oriente, particularmente iraquíes, mientras continúa la cacería de inmigrantes centroamericanos que tratan de llegar a los Estados Unidos. Tan sólo este año, han habido ya más de 72 mil deportaciones, la mayoría de ellas de centroamericanos (La Jornada, 15 de octubre).
Temiendo un estallido social, todas las alas de la burguesía mexicana están de acuerdo en utilizar los ataques contra el WTC para impulsar su supuesta “guerra contra el terrorismo”. La burguesía está reforzando su aparato represivo para utilizarlo contra cualquier cosa que perciba como una oposición, desde obreros descontentos hasta activistas estudiantiles. Tan sólo en lo que va del año los despidos ascienden a cientos de miles, especialmente en la zona de las maquiladoras, golpeando primero y sobre todo a las horriblemente oprimidas y superexplotadas obreras, que forman la mayoría de la fuerza laboral en la franja fronteriza. Ahora algunas plantas en la zona están siendo vigiladas por el ejército. Al mismo tiempo, la UNAM ha sido caracterizada repetidamente por funcionarios del gobierno y jefes militares como un “semillero” de supuestos “terroristas” y de la “delincuencia organizada”, haciendo blanco de las organizaciones estudiantiles y de izquierda. Como los espartaquistas hemos advertido, la “guerra contra el terrorismo” es en realidad una guerra contra los obreros, los inmigrantes y los izquierdistas.
Con el descontento de mucha de la población respecto a la situación económica en casa y la agresión del imperialismo a Afganistán, el PRD burgués trata de parecer más izquierdista e incluso “antiimperialista” para recuperar algo de la autoridad que ha perdido. ¡Pero este partido burgués ni siquiera se opone al TLC de la rapiña imperialista contra México! Su propósito es bloquear cualquier oposición real a la guerra y llevar a los elementos en movimiento a la izquierda de regreso al nacionalismo burgués. El interés del PRD no es otro que perpetuar este sistema capitalista de explotación y opresión.
Es muy barato para los voceros “izquierdistas” del PRD, como Adolfo Gilly, o el periodista Luis Hernández Navarro, denunciar a los imperialistas por su previo apoyo a los talibanes en sus ataques contra la Unión Soviética ahora que ésta y su Ejército Rojo han dejado de existir (La Jornada, 9 de octubre). Pero la crítica central de estos nacionalistas burgueses es que el gobierno de Fox ha roto con la supuesta (inexistente) “política internacional mexicana de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos”. ¡Se necesita mucha desvergüenza para hablar de la vocación “pacifista” de los gobernantes mexicanos! Si estos no han participado en más guerras, es porque los imperialistas no necesitan de su apoyo militar. De hecho, México participó en la Segunda Guerra Mundial interimperialista al lado de los aliados, y hubo redadas y ataques antijaponeses dentro de México en la misma época. Sobre todo el estado mexicano ha dirigido su fuego salvajemente contra la propia población mexicana, abatiendo a sangre y fuego a estudiantes, campesinos, indígenas y obreros en lucha. El PRD mismo ha tenido amplia oportunidad de mostrar la realidad de su propia “vocación pacifista”, desatando a sus granaderos en la Ciudad de México para romper las cabezas de los estudiantes huelguistas del CGH, los trabajadores de Chapingo, los maestros de la CNTE, etc.
El asesinato político de la abogada Digna Ochoa el 19 de octubre muestra la brutal realidad del “nuevo México democrático”: que el terror brutal contra la izquierda es inherente al México capitalista y un propósito central del estado burgués. Digna Ochoa defendía ante los tribunales a estudiantes huelguistas, campesinos ecologistas, e izquierdistas acusados de “terrorismo”. Nos solidarizamos con quienes protestan contra este asesinato y buscamos movilizar la fuerza de las masas trabajadoras para detener los ataques a los derechos democráticos y defender a quienes luchan contra la injusticia capitalista, mientras impulsamos en la clase obrera y la izquierda el entendimiento de que es sólo mediante la lucha por el poder obrero y un estado obrero que la represión del estado capitalista se detendrá para siempre. En cambio, los organizadores de varias protestas en el D.F. tratan de encauzar la indignación y rabia contra este asesinato hacia fútiles apelaciones por “justicia” dirigidas a Fox y su gobierno que, tratando de mantener su careta de “democracia”, ha liberado subsecuentemente a varios prisioneros políticos.
Centristas y renegados
Nosotros los marxistas decimos que sólo la revolución obrera puede acabar con la guerra imperialista, y como parte de esa tarea nuestros camaradas de la SL/U.S. buscan que el proletariado rompa con el “frente nacional” chovinista; internacionalmente, los espartaquistas buscamos movilizar una oposición a la guerra basada en la lucha de clases.
Nuestra perspectiva está basada en la experiencia de la Revolución de Octubre de 1917, que triunfó en medio de la carnicería de la Primera Guerra Mundial gracias al programa bolchevique de convertir la guerra imperialista en una guerra civil. La oposición proletaria a la depredación imperialista de los explotadores puede, en palabras de León Trotsky, ser llevada a cabo “sólo a través de la movilización revolucionaria de las masas, es decir, ensanchando, profundizando y agudizando esos métodos revolucionarios que constituyen el contenido de la lucha de clases en ‘tiempos de paz’” (“Aprendan a pensar”, mayo de 1938).
El principal obstáculo ideológico que tenemos que vencer en el camino a la revolución es la ideología del nacionalismo burgués, que incluye un gran componente de craso antiamericanismo, identificando falsamente a las masas explotadas estadounidenses con sus explotadores y gobernantes imperialistas. Muchos supuestos “izquierdistas” celebran absurdamente los ataques contra el WTC como un “golpe” al imperialismo, y es común escuchar afirmaciones estúpidas como que “todos los estadounidenses son culpables” de la explotación en el mundo. Lo que hacen realmente es retratar la carnicería de miles de personas inocentes como “antiimperialismo”. En realidad es una expresión sedienta de sangre de la mentira de una supuesta unidad de intereses entre los obreros y sus burguesías.
El grotescamente mal llamado Grupo Internacionalista (GI), un puñado de renegados centristas que huyeron de nuestra organización a mediados de los 90 bajo las presiones del triunfalismo imperialista de la “muerte del comunismo”, es un nítido ejemplo de la seudoizquierda que se adapta a la conciencia nacionalista, disfrazándola bajo palabrería hueca supuestamente “combativa”. Recientemente, el GI de Estados Unidos criticó a nuestros camaradas de la Spartacist League por haber “vacilado” frente al belicismo patriotero ahora rampante en EE.UU. En un manifiesto de internet, fechado octubre de 2001, el GI reprende a nuestros camaradas por su supuesta “oposición a llamar por la derrota de ‘su propia’ burguesía en una guerra imperialista. Toda la palabrería acerca de la revolución socialista se reduce a nada si no estás claramente por la derrota de ‘tu propia’ burguesía en una guerra imperialista”.
En el fondo, el GI deliberadamente embrolla la cuestión de la derrota militar en una guerra particular con la derrota proletaria de la “propia” burguesía a través de la revolución socialista. Esto último es el programa que anima a cualquier partido auténticamente revolucionario tanto en tiempos de paz como de guerra. Las consignas utilizadas para proceder hacia ese fin —para dirigir a las masas trabajadoras de su actual nivel de conciencia a la toma del poder estatal— son, sin embargo, necesariamente coyunturales. De ese modo, después de regresar a Rusia tras el derrocamiento del zar a principios de 1917, Lenin tuvo que luchar contra aquellos en el Partido Bolchevique que querían darle apoyo al Gobierno Provisional burgués. Habiendo ganado esta batalla, entonces tuvo que advertir a los elementos proletarios de izquierda que querían llamar de inmediato por el derrocamiento del Gobierno Provisional. El 5 de mayo de 1917, el Comité Central aprobó la siguiente moción escrita por Lenin: “La consigna ‘¡Abajo con el Gobierno Provisional!’ es incorrecta en el momento actual, porque en ausencia de una sólida (es decir, consciente de clase y organizada) mayoría del pueblo del lado del proletariado revolucionario, una consigna así es o una frase vacía, o, objetivamente, equivale a intentos de un carácter aventurero.”
El GI, en un esfuerzo por respaldar su palabrería vacía, ofrece el siguiente ejemplo: “La derrota francesa a manos de los luchadores por la independencia argelinos que culminó en 1962, desmoralizó a la burguesía francesa y ayudó a llevar a la revuelta obrero-estudiantil de 1968, que planteó la primera crisis potencialmente revolucionaria en Europa en años.” En realidad, la guerra colonial de ocho años en Argelia no tiene similitud alguna con lo que está sucediendo hoy en Afganistán.
Es interesante examinar nuestra posición de defensa de Afganistán contra la embestida estadounidense, comparada con una situación que era, en cierto modo, similar: la invasión de Etiopía en 1935 por parte de la Italia imperialista. Etiopía bajo el emperador Haile Selassie era una sociedad cruelmente opresiva —uno de los últimos bastiones de la esclavitud en el mundo— caracterizada por el atraso tribal, la subyugación de los pueblos minoritarios y la explotación sin freno de las masas campesinas. Los revolucionarios defendieron a Etiopía contra la Italia de Mussolini, porque esta última era una potencia imperialista, sin importar el hecho de que la forma de gobierno imperialista era fascista en vez de democrático.
Al llamar a la clase obrera a defender a Afganistán contra el imperialismo estadounidense, aplicamos el mismo principio leninista de ponerse del lado de los países atrasados contra el ataque imperialista. Eso dicho, la guerra de EE.UU. contra Afganistán es diferente en cuestiones importantes de la invasión italiana de Etiopía, que estaba dirigida a cumplir la intención de mucho tiempo por parte de Italia de colonizar ese país. EE.UU. no busca ocupar Afganistán —al menos no en este punto— aunque ahora que están en Asia Central los imperialistas van a arrebatar lo que puedan. Al atacar Afganistán, los EE.UU. buscan venganza por un insulto a su poder imperial.
Eso no siempre es fácil, incluso para la potencia imperialista más poderosa. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña era el principal estado imperialista en el mundo, su embajador a Bolivia desdeñosamente rechazó una copa de cerveza boliviana. Los representantes de gobierno bolivianos se ofendieron tanto por su actitud que lo arrastraron por las calles de La Paz amarrado a la espalda de un burro y después lo obligaron a beber un barril entero de la cerveza. Enfurecida por este acto de lesa majestad, la Reina Victoria insistió en que la Marina Real bombardeara Bolivia en represalia. Cuando uno de sus asesores finalmente reunió el coraje para informarle que Bolivia no tenía salida al mar, la reina exigió un mapa y, sumergiendo su pluma en el tintero, marcó una gruesa X a lo largo del país, declarando “¡Bolivia no existe!”.
Independientemente de la analogía espuria del GI con las guerras coloniales, parece improbable actualmente que EE.UU. inicie una invasión terrestre significativa de Afganistán. De hecho, sus esfuerzos pioneros en este sentido, el ataque por parte de un comando en octubre, dio resultados que deben haber inducido pesadillas de la humillante derrota estadounidense en Vietnam entre la oficialía del Pentágono. El Independent de Londres (30 de octubre) reportó: “El ataque fue puramente cosmético para beneficio de los medios y el público, sobre un blanco que, según había asegurado inteligencia, estaría pobremente defendido.”
La variante más probable de Washington en este momento es el bombardeo incesante, continuo y sin propósito, al cual el Talibán no tiene respuesta militar posible. De nuevo,al éste no era el caso en la guerra entre Italia y Etiopía en 1935. Italia era una potencia imperialista de segundo nivel dividida por agudas contradicciones de clase y restringida en sus intenciones por sus rivales imperialistas más grandes. Aunque al fin y al cabo Italia obtuvo la victoria después de una guerra terrestre de siete meses de duración, no era irracional para el entonces trotskista Socialist Workers Party de EE.UU. prever una posible victoria militar por parte de Etiopía:
“Se puede decir sin exageración que una derrota de Italia y una revolución en la península apenina puede tener resultados inesperados. Todo el sistema europeo de alianzas y estados se vendría abajo. El proletariado en Alemania, Austria, España, en los Balcanes, y sin ninguna menor importancia en Francia, recibiría un enorme impulso; la cara de Europa se vería alterada. Eso recae en los intereses de clase directos del proletariado internacional. Pero aún más. Una derrota de Italia en África, una victoria de Etiopía, podría asestar un grandioso golpe a los bandidos imperialistas en África.”
—“Cuestiones sobre la Guerra Ítalo-Etiope”, New International (octubre de 1935)
Ninguno de estos factores restringe actualmente a EE.UU., aunque, seguramente, la guerra exacerbará las tensiones entre las potencias imperialistas, y su precio en la miseria en EE.UU. mismo podría despertar la combatividad de clase en el proletariado estadounidense. Es por eso que el llamado por la derrota militar de EE.UU. es, en este momento, puro e ilusorio aire caliente y fraseología “revolucionaria” —y que se deriva de renunciar a la movilización del proletariado de EE.UU. con el propósito de la conquista del poder estatal—.
A diferencia de la fraudulenta “internacional” del GI, el GEM combate sin cuartel al venenoso nacionalismo burgués que mantiene al proletariado encadenado a sus explotadores y separado de su aliado potencial más poderoso en el norte, el proletariado estadounidense, como parte estratégica de nuestra lucha por la revolución proletaria en este país. Mientras que el GI se pinta como muy revolucionario en el éter del ciberespacio, nosotros de hecho luchamos por una perspectiva internacionalista, revolucionaria y proletaria sobre la tierra. Después de semanas de simplemente distribuir la declaración que su “sección” estadounidense produjo tras los ataques al WTC sin una palabra sobre la burguesía mexicana, un vocero del GI mexicano asistió a un foro espartaquista en la Ciudad de México el 6 de octubre para acusarnos estúpidamente de “socialpatriotas” proimperialistas, sin mencionar siquiera al principal enemigo que los obreros mexicanos enfrentan: su “propia” burguesía. Y cuando el GI mexicano finalmente publicó un suplemento propio, ¡aún no dice ni media pa-labra contra el burdo antiamericanismo que permea las protestas en México! Es muy fácil para cualquier nacionalista tercermundista señalar los crímenes de los imperialistas, pero es en la actitud hacia su “propia” burguesía que se conoce al verdadero revolucionario. El GI se rehusa a combatir las expresiones concretas del atraso nacionalista en la conciencia de los obreros y estudiantes izquierdistas en México porque ve en ello algo inherentemente “progresista”. De hecho, el GI “denuncia” al GEM como “idealista” por combatir al nacionalismo burgués como el principal obstáculo ideológico en el camino a la revolución obrera en México.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Afghan17.htm
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2016.05.21 17:03 ShaunaDorothy Argentina: El FMI apaga el switch ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Romper con el peronismo! (7 de enero 2002)

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7 de enero—El colapso del gobierno del presidente Fernando de la Rúa, del Partido Radical, entre protestas callejeras masivas durante los días 19 y 20 de diciembre ha marcado el comienzo de una crisis social de gran importancia en Argentina. Mientras que manifestantes enfurecidos combatían las embestidas de la policía en la Plaza de Mayo, De la Rúa escenificó un escape en helicóptero, envuelto en pánico, desde el techo de su asediado palacio presidencial. Después de él, tres presidentes más vinieron y se fueron en menos de dos semanas, al tiempo que continuaba el descontento popular.
Ahora, Eduardo Duhalde del partido peronista ha sido asignado a dirigir un autodenominado “gobierno de salvación nacional”. El nuevo régimen busca apaciguar a las masas a través de dádivas retóricas y suavizando una pequeña porción de las duras medidas de austeridad ordenadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los ataques que han sido dictados por los imperialistas, centralmente los EE.UU., e implementados por la burguesía argentina han provocado profundo enojo en toda la población. Ahora, el gobierno de Duhalde ha interrumpido temporalmente el pago de la deuda argentina de 155 mil millones de dólares a los banqueros internacionales —el incumplimiento más grande de ese tipo en la historia—. El gobierno también anunció una devaluación del peso, así como medidas supuestamente dirigidas a aliviar la situación apremiante de los pobres. Pero nadie finge que esto pondrá fin a los levantamientos. Días antes de que tomara el poder, el mismo Duhalde advirtió que el país podría entrar en una espiral hacia la guerra civil.
Argentina se encuentra en un callejón sin salida: la población ya no va a aceptar ser gobernada como antes, en tanto que los gobernantes ya no pueden gobernar como antes. Cerca de la mitad de la población a duras penas vive por debajo de la línea de pobreza, el desempleo oficial es de casi el 20 por ciento, gran parte de la clase obrera se encuentra en una situación desesperada y los estándares de vida de la clase media pequeñoburguesa, que alguna vez fueron los más prósperos en América Latina, están desplomándose. Los dos partidos burgueses más prominentes —los radicales y los peronistas justicialistas, quienes sirvieron como ejecutores de línea dura para el FMI bajo el régimen de Carlos Ménem en los 90— son ampliamente vilipendiados entre las masas trabajadoras. Y acechando en las sombras se encuentra el ejército, cuya brutal dictadura militar desde 1976 hasta 1983 vio a más de 30 mil izquierdistas y militantes obreros ser asesinados o “desaparecidos”.
La ola de luchas que derribó al régimen de De la Rúa comenzó en las provincias con el bloqueo de caminos llevado a cabo por piqueteros desempleados y semiempleados. A continuación, se extendió a las ciudades, donde las masas hambrientas saquearon tiendas de abarrotes y trabajadores en huelga apedrearon oficinas del gobierno, llevando a De la Rúa a proclamar un estado de sitio. La ola culminó con la octava huelga general en dos años, seguida inmediatamente por protestas masivas de cientos de miles de personas, desde jóvenes obreros, estudiantes y desempleados hasta funcionarios públicos jubilados y amas de casa golpeando cacerolas vacías. Al tiempo que fogatas callejeras ardían en todo Buenos Aires y en otras ciudades, los manifestantes que coreaban “¡Fuera todos ellos!” se enfrentaban con la policía antimotines, que disparaba gas lacrimógeno y municiones reales fuera del palacio presidencial y de las Cámaras del Congreso, controladas por los peronistas. Por lo menos 30 manifestantes fueron asesinados, varios cientos heridos y miles encarcelados antes de que el odiado presidente saliera. ¡Libertad a todos los manifestantes arrestados!
La actual situación en Argentina presenta muchos componentes de una crisis prerrevolucionaria. La burguesía se encuentra en un impasse, existe un agudo descontento entre la pequeña burguesía y la clase obrera ha demostrado una gran combatividad. Sin embargo, crucialmente ausente está una dirección revolucionaria proletaria que pueda dar voz a las aspiraciones de todos los oprimidos en una lucha para hacer añicos el gobierno de la corrupta burguesía argentina y la dominación de sus amos imperialistas. La lucha por un partido proletario de vanguardia es, por tanto, la cuestión central que hoy en día enfrenta Argentina. La lucha por la independencia completa y absoluta de la clase obrera de todos los partidos y agencias del dominio burgúes es decisiva para llevar adelante esta perspectiva.
La mayoría de los sindicatos potencialmente poderosos de Argentina está directamente ligada al partido peronista nacionalista burgués. Hoy, los burócratas sindicales nacionalistas trabajan de nuevo para canalizar el descontento popular a los brazos de los peronistas, cuya retórica “antiimperialista” ocasional sólo sirve para enmascarar su lealtad al imperialismo capitalista. Viviendo bajo el miedo mortal de la leña acumulada en el fondo de la sociedad, los burócratas del movimiento obrero han encontrado necesario llamar repetidamente por huelgas generales en los dos últimos años. Al mismo tiempo, han trabajado de la mano con los gobernantes argentinos para contener el descontento.
Tan sólo hace unos meses, las dos alas de la CGT (Confederación General del Trabajo) peronista firmaron un pacto para controlar el descontento social “en los intereses del país”. En medio de las protestas masivas y las batallas callejeras del 19 y 20 de diciembre, los líderes de la corriente principal de la CGT llamaron por “garantizar la resolución de la gravísima crisis política en el marco de la Constitución” (La Nación, 21 de diciembre de 2001), mientras que la disidente CGT-rebelde llamaba a que el régimen “adopte resoluciones políticas para controlar los desbordes sociales” (La Nación, 20 de diciembre de 2001). Cuando De la Rúa cayó, se unieron con los burócratas “independientes” de la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos), la federación sindical de trabajadores del gobierno y maestros, para cancelar una huelga general emplazada en contra del estado de sitio y corrieron a una reunión privada con el nuevo (y efímero) presidente peronista, Rodríguez Saá.
Por su parte, varias organizaciones seudomarxistas de Argentina —incluyendo a falsos grupos trotskistas de considerable tamaño, algunos con diputados en el parlamento— han sido por mucho tiempo poco más que satélites de izquierda del peronismo. A pesar de que hoy levantan muchas críticas a Duhalde y sus ayudantes en el movimiento obrero, estos grupos impulsan ilusiones mortales en que los obreros y los oprimidos pueden eliminar su miseria dentro del marco del dominio burgués, buscando meramente darle adornos más “democráticos”. Existe una necesidad candente de forjar un núcleo trotskista genuino en Argentina que luche por conectar las actuales luchas a un programa de revolución socialista como la única solución a la crisis del país. En las condiciones actuales, incluso una organización revolucionaria relativamente pequeña podría crecer de manera explosiva y echar raíces en el proletariado, abriendo así el camino para el poder de la clase obrera.
Sólo se puede forjar tal partido sobre la base de un programa de internacionalismo revolucionario proletario que busque extender las luchas del proletariado argentino a toda América Latina y a los centros imperialistas de los Estados Unidos y Europa occidental. En Europa, donde muchos trabajadores están enfrentando despidos masivos y cierres de fábricas, existe una identificación con, y una aprensión hacia, la situación apremiante de las masas argentinas, que son en gran parte de ascendencia europea. Los periódicos y las televisiones europeas están llenos de imágenes de gente tomando los bancos por asalto, enfrentándose a la policía y saqueando tiendas para obtener las necesidades básicas de la subsistencia diaria, en lo que una vez fuera el país más rico de América Latina. Hay un miedo genuino de que si los motines por hambre pudieron estallar en Argentina, entonces una caída dramática de los estándares de vida podría también ser el futuro de los trabajadores europeos. Aunque los mecanismos particulares de colaboración de clases son distintos (reformismo obrero socialdemócrata en Europa, nacionalismo burgués en América Latina), la cuestión fundamental es la misma: desatar a un poderoso proletariado de una dirección procapitalista.
Por su parte, los imperialistas de EE.UU. han visto por mucho tiempo a América Latina como su propia reserva para la explotación. Las dictaduras militares que dominaron América del Sur en los años 60 y 70 fueron el producto de la “Alianza para el Progreso” instituida por el presidente Demócrata y favorito de los liberales, John F. Kennedy, como parte de la “guerra contra el comunismo”. Hoy día, como un reflejo de las exacerbadas rivalidades interimperialistas que han surgido en la secuela de la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, los EE.UU. han buscado extender su rapiña de “libre comercio” a través del TLC contra México a toda América Latina, bajo el propuesto Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Como revolucionarios proletarios en las entrañas de la bestia imperialista estadounidense, la Spartacist League/U.S. lucha para movilizar el poder social del proletariado para hacer añicos el dominio del imperialismo estadounidense desde dentro. Los burócratas sindicales proimperialistas de la AFL-CIO, que por décadas han servido de capataces del imperialismo de EE.UU. en su guerra contra los trabajadores y oprimidos de América Latina, impulsan ahora el veneno chovinista del proteccionismo en contra de estos trabajadores. Romper las cadenas, forjadas por los líderes del movimiento obrero, que atan al proletariado en los EE.UU. a su “propia” clase dominante es central para una perspectiva revolucionaria en todo el hemisferio. ¡Abajo el TLC y el ALCA! ¡Por la revolución socialista en todas las Américas!
El capitalismo argentino en un callejón sin salida
Argentina fue por mucho tiempo uno de los países más avanzados económica y socialmente en el antiguo mundo colonial. Teniendo sustanciales recursos naturales y una fuerza de trabajo altamente educada, y libre del gran peso de los remanentes precapitalistas tales como un gran campesinado, para 1930 se había distanciado enormemente del resto de América Latina en el ingreso per cápita y en los niveles de los salarios. La clase obrera urbana gozaba de un estándar de vida superior, en algunos aspectos, al de la mayoría de los obreros en la Europa continental. Para 1945, habiéndose enriquecido vendiendo comida a los ejércitos imperialistas durante la Segunda Guerra Mundial, Argentina tenía aproximadamente un ingreso per cápita igual al de Canadá. Hoy, el argentino promedio gana un sexto de lo que gana el canadiense promedio.
La actual postración del país proporciona una vívida ilustración de una de las premisas centrales de la teoría de la revolución permanente, elaborada por el líder marxista revolucionario León Trotsky: que las burguesías de los países capitalistas dependientes son demasiado débiles, están demasiado atadas al imperialismo, y temen demasiado al poder del proletariado para ser capaces de romper el yugo de la dominación imperialista. Las formas de gobierno burgués en Argentina han recorrido toda una gama: desde el liberalismo de laissez-faire (la era de los estancieros burgueses agrarios y la economía de exportación dominada por los británicos a principios del siglo XX), hasta el nacionalismo burgués y el desarrollo industrial patrocinado por el gobierno detrás de barreras proteccionistas (el peronismo en las décadas de los 40 y 50), hasta la dominación imperialista sin freno bajo los recientes regímenes neoliberales. Y éste ha sido el caso tanto bajo los adornos de la democracia burguesa como bajo la bota de la dictadura militar.
Con la destrucción de la Unión Soviética y el fin de las configuraciones de la Guerra Fría, la mínima autonomía que la clase gobernante argentina pensaba que poseía —como se demostró, por ejemplo, durante la Guerra de las Malvinas/Falklands contra Gran Bretaña— se ha evaporado. No hay forma de romper el ciclo de crisis, golpes de estado y represión estatal, que ha sido una constante en Argentina desde por lo menos la década de los 30, sin una lucha proletaria triunfante por el poder estatal. Las tareas del proletariado en Argentina no pueden separarse de las de la clase obrera en el resto de América Latina. Explicando la perspectiva de la revolución permanente en la región, Trotsky escribió:
“Las tesis de la Cuarta Internacional declaran:
“‘Sud y Centro América sólo podrán romper con el atraso y la esclavitud uniendo a todos sus estados en una poderosa federación. Pero no será la retrasada burguesía sudamericana, agente totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá este objetivo, sino el joven proletariado sudamericano, destinado a dirigir a las masas oprimidas. La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centro América.’”
Trotsky continuó:
“Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proletariado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metropolitanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colaboración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emancipación final y completa con el derrocamiento del imperialismo en todo el mundo.”
—“Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial”, mayo de 1940
La austeridad hambreadora del FMI enfurece a las masas argentinas
Por más de una década, Washington y el FMI elogiaron a Argentina como un magnífico ejemplo de una “economía emergente fiscalmente responsable”. A cambio, Argentina ha sido un firme aliado del imperialismo estadounidense, comprometiéndose recientemente a enviar 800 tropas “pacificadoras” para auxiliar la guerra estadounidense en Afganistán. Pero ahora el país está en quiebra y en caos (y las tropas van a quedarse en casa).
En un editorial del New York Times intitulado “Llorando con Argentina”, el columnista Paul Krugman escribió:
“Argentina, más que cualquier otro país en desarrollo, se creyó las promesas del ‘neoliberalismo’ (es decir, liberal en el sentido de los mercados libres, no de Ted Kennedy) promovido por EE.UU. Las tarifas fueron recortadas, las empresas estatales fueron privatizadas, las corporaciones multinacionales bienvenidas y el peso atado al dólar. Wall Street celebraba y el dinero llegó en abundancia: por un tiempo, la economía de libre mercado parecía vindicada y sus partidarios no eran tímidos al reclamar reconocimiento. Entonces las cosas comenzaron a caerse a pedazos....
“Ahora Argentina está en completo caos —algunos observadores incluso la comparan con la República de Weimar—. Y los latinoamericanos no ven a los Estados Unidos como un espectador inocente.”
Tan estrechamente atada al destino del dolár estadounidense, la economía argentina fue dañada severamente por el boom financiero y económico de EE.UU. de mediados y finales de los años 90. Éste vio a los inversionistas capitalistas de todo el mundo inundar el mercado alcista de Wall Street, causando que el valor del dólar se incrementara agudamente con relación a casi todas las demás monedas...excepto la de Argentina. El peso argentino —y por tanto el precio de los productos argentinos en el mercado mundial— también se incrementó agudamente en comparación con casi todos los demás países, incluyendo a su principal socio comercial, Brasil. Esto hizo a los productos argentinos poco competitivos y produjo crecientes déficits en la balanza comercial. El mecanismo normal del mercado capitalista para remediar esto sería la devaluación de la moneda, que reduce el precio de las exportaciones en el mercado mundial e incrementa el precio doméstico de las importaciones. Pero en un intento por estabilizar la economía, el gobierno argentino y muchos grandes negocios habían denominado la mayor parte de sus nuevos bonos en dólares, de modo que cualquier devaluación del peso habría incrementado proporcionalmente la deuda de Argentina.
De ese modo el país se deslizó a una profunda recesión hace cuatro años, mucho antes del actual bajón mundial. Los despidos y los cierres de plantas crecían cada mes. Para julio del año pasado, la economía estaba colapsándose a una tasa anual del 11 por ciento y las masas estaban desesperadas. Pero los EE.UU. dejaron claro que esperaban que todos los préstamos negociados por Menem y De la Rúa fueran pagados con intereses. En agosto, Washington armó un “paquete de rescate de emergencia” a través del FMI —para sacar del apuro no a Argentina, sino a los bancos de Wall Street que poseen bonos gubernamentales (y privados) argentinos—. Como es costumbre, esto implicó duras condiciones de austeridad, incluyendo una suspensión del sistema de seguridad social. Pero los obreros y los pobres, junto con una clase media cada vez más empobrecida, no estaban dispuestos a aguantar más y tomaron las calles en protesta. La respuesta del FMI fue congelar mil 300 millones de dólares en ayuda a principios del mes pasado, después de lo cual el gobierno robó 700 millones de los fondos de pensión de los trabajadores gubernamentales para pagar los intereses de la deuda. Todo esto condujo a protestas incluso más amplias, que derribaron al gobierno de De la Rúa.
La situación exige desesperadamente el repudio de la deuda externa, que por décadas ha alimentado las arcas de los imperialistas a expensas de los trabajadores de Argentina. Pero ningún gobierno capitalista argentino va a dar ese paso, ya que acarrearía hostilidad incesante por parte de sus patrones imperialistas y socavaría la base entera de su dominio. Los portavoces del FMI afirman ahora que haga lo que haga el gobierno, ¡se necesitará una reducción adicional del 30 por ciento en los salarios reales, más otros cinco o diez años de recesión, para que Argentina se vuelva internacionalmente competitiva!
Desde el punto de vista de clase de la burguesía, es difícil ver cualquier régimen fuera de la dictadura militar que sea capaz de implementar una austeridad tan asfixiante contra una población ya enfurecida. Sin embargo, cualquier movimiento hacia un golpe militar se enfrentaría con la inmensa oposición de una población que recuerda vívidamente la última dictadura militar, cuyo dominio brutal terminó sólo después de su ignominiosa derrota en la Guerra de las Malvinas/Falklands de 1982.
Desde 1977, las madres en protesta se han reunido en la Plaza de Mayo cada semana para recordar a los miles de asesinados y “desaparecidos” por el gobierno militar, que trabajó de manera cercana con la CIA contra las insurgencias izquierdistas a lo largo de América Latina. Las madres estaban al frente de las gigantescas manifestaciones contra el gobierno del 19 y 20 de diciembre, donde los manifestantes coreaban “¡Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!”.
El peronismo: trampa mortal para los obreros
Para tratar de controlar el alzamiento, la burguesía argentina ha recurrido, por ahora, a los peronistas, específicamente al ala de Duhalde que ha escogido ponerse adornos nacionalpopulistas. Éste es un intento transparente de utilizar la nostalgia popular por el gobierno del general Juan Perón de finales de los 40 y principios de los 50, que ha llegado a ser visto como una época de oro en la que se incrementaron los salarios, se implementaron programas sociales y se organizaron los sindicatos. Tras un golpe militar en 1943, Perón emergió como el hombre fuerte de Argentina. Siguió un modelo nacional corporativista de capitalismo en el que sectores claves de la economía eran propiedad del estado, la industria nacional era protegida con tarifas y las licencias de importación y las transacciones cambiarias estaban sujetas a una serie de controles.
Aunque ocasionalmente utilizaban demagogia antiyanqui, los peronistas en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial funcionaban como los agentes políticos locales de Wall Street, manteniendo en línea al proletariado a través de la burocracia sindical. Periódicamente recortaban los salarios y reducían los estándares de vida para pagar la deuda argentina a los bancos estadounidenses y de otros países, generalmente a través del mecanismo de la inflación acelerada, no a través de las medidas deflacionarias favorecidas actualmente por el FMI. Los salarios de los obreros se incrementaban, pero los precios de la comida, el combustible, la ropa y otras necesidades se incrementaban aún más rápido. Perón mismo era un abierto admirador de la España de Franco y la Italia de Mussolini. Durante los “años de las vacas gordas”, proscribió al Partido Comunista, aplastó cada manifestación de independencia obrera y subordinó a los obreros al estado de forma corporativista.
Con el incremento masivo de la industrialización, hubo un correspondiente crecimiento explosivo de los sindicatos. Perón demostró ser bastante exitoso tanto cooptando líderes sindicales disidentes como organizando sindicatos corporativistas dependientes directamente del gobierno para su existencia. Sólo aquellos sindicatos que juraron lealtad a los planes peronistas fueron declarados legales, y sólo los sindicatos legales calificaban para que los patrones descontaran la cuota sindical de los salarios, para recibir subsidios para edificios sindicales y tener acceso a los programas de seguridad social, a los fondos de pensión, etc. El régimen peronista utilizó la retórica “antiimperialista” nacionalista para atar aún más a las masas trabajadoras al estado capitalista argentino.
El nuevo presidente Duhalde, antiguo vicepresidente bajo Menem, el hombre del FMI, ahora salpica sus discursos con alabanzas a Perón y su esposa Eva y culpa cínicamente al “modelo de libre mercado” apoyado por EE.UU., al que llama “inmoral”, de la grave situación del pueblo argentino. Pero este desplazamiento hacia la retórica nacionalpopulista de antaño simplemente está diseñado para fortalecer las fuerzas del capitalismo en América Latina, asegurando de nuevo las ataduras de la clase obrera a su “propia” burguesía nacional. Amplias secciones de la población continuarán sufriendo el terrible empobrecimiento bajo los peronistas de Duhalde mientras estos últimos tratan de “reconstruir” al país sobre las espaldas de la clase obrera y secciones de la pequeña burguesía.
Las cadenas imperialistas que atan al proletariado argentino sólo pueden romperse a través de la lucha por la revolución socialista en Argentina, a lo largo de América Latina y más allá. Una revolución en un país como Francia o España tendría profundos efectos en las luchas de la clase obrera argentina. Por su parte, nada sería más esperanzador para el proletariado en Sudáfrica y para los obreros y oprimidos a lo largo del Tercer Mundo que una revolución socialista en un país como Argentina. La oposición intransigente al nacionalismo burgués peronista, el cual ha llevado una y otra vez al desastre a los obreros y oprimidos argentinos, es crucial para esta perspectiva.
La izquierda argentina promueve el reformismo nacionalista
La oposición al nacionalismo burgués es la última cosa que ofrecen los grupos seudotrotskistas que pueblan la izquierda argentina. Lejos de tener una perspectiva de independencia de clase contra la burguesía, están atascados en el reformismo nacional, particularmente yendo a la cola de los peronistas. La principal corriente del autoproclamado trotskismo en Argentina es la del difunto Nahuel Moreno, representada hoy en día por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y su escisión, el Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS). En los años 50, Moreno se hacía pasar por peronista “de izquierda”; ¡su periódico en esa época era publicado como “órgano del peronismo obrero revolucionario” y “bajo la disciplina del Gral. Perón y del Consejo Superior Peronista”! (Ver “La verdad sobre Moreno”, Spartacist [edición en español] No. 11, para la historia de esta tendencia.)
Durante la Guerra de las Malvinas/Falklands, la izquierda reformista en Argentina apoyó abiertamente a los militares genocidas en el poder en nombre del “antiimperialismo”. La tendencia morenista presumía que estaba firmemente “en el campo militar de la dictadura argentina” (Correo Internacional, abril de 1982). Con el apoyo de la falsa izquierda, los generales utilizaron la guerra para decapitar una huelga general, parte de una lucha proletaria en expansión contra el régimen militar. En agudo contraste, nosotros luchamos por la oposición proletaria revolucionaria al imperialismo británico, entonces gobernado por la “dama de hierro” Margaret Thatcher, y a los generales argentinos, declarando: “¡Hundir a Thatcher! ¡Hundir a la Junta! ¡El enemigo principal está en el propio país!”.
En 1989, los morenistas le dieron apoyo encubierto a la instauración de un nuevo gobierno peronista bajo Menem. Declarando que “Menem recibió la mayoría de los votos del pueblo trabajador”, preguntaron por qué no utilizaba ese apoyo “para imponer las soluciones que dice que tiene” (El Cronista Comercial, 31 de mayo de 1989). Y eso fue exactamente lo que hizo Menem.
Hoy en día, con los peronistas ampliamente desacreditados, la izquierda argentina está tratando de ocultar su reformismo nacionalista en una retórica ligeramente distinta. El MST morenista y el Partido Comunista estalinista son los principales componentes de la Izquierda Unida (IU), un bloque electorero cuyo programa levanta como su demanda máxima el llamado por “una alternativa política independiente de los trabajadores y el pueblo”. En la secuela del estallido popular que derrocó a De la Rúa, la IU se unió a otro grupo seudotrotskista, el Partido Obrero (PO) de Jorge Altamira, y algunos grupos más pequeños en una declaración del 22 de diciembre que presenta prominentemente el llamado por un “gobierno popular y obrero”. Y el PTS, con una postura más izquierdista, promueve la misma perspectiva en sus volantes y declaraciones, escribiendo que “los revolucionarios del PTS luchamos por un gobierno de los trabajadores y el pueblo” (volante del 31 de diciembre de 2001).
Este llamado deliberadamente confusionista, que disuelve al proletariado en la masa del “pueblo” es la fachada clásica de una alianza de colaboración de clases con un ala de la burguesía nacional (que es, después de todo, parte del “pueblo”). Todos estos grupos sostienen la perspectiva desastrosa y antirrevolucionaria del “frente único antiimperialista”, que no es sino una frase en clave para la subordinación de la clase obrera a su “propia” burguesía. El descontento social en Argentina hoy en día involucra muchas capas de la sociedad, desde la clase obrera y los estudiantes hasta los desempleados y los pobres rurales. Si el proletariado va a emerger como la fuerza dirigente de los oprimidos, luchando por el derrocamiento del orden capitalista y de la dominación imperialista, es crucial trazar una línea de clases clara. El MST, PO, PTS y demás, en contraste, mezclan todo junto en un guisado “popular” reformista.
Esto también puede verse en el perenne llamado levantado por el PO y el PTS por una “asamblea constituyente” que, en palabras de un volante del PO del 31 de diciembre, expresaría “la voluntad soberana de los trabajadores y desempleados”. El PTS agrega su propia variante a esta demanda en una declaración llamando tanto por una “Asamblea Nacional de trabajadores ocupados y desocupados” como por una “Asamblea Constituyente soberana para que el pueblo pueda discutir libre y democráticamente la salida a la crisis nacional” (“Jornadas Revolucionarias”, 22 de diciembre de 2001). ¿Y cómo debe lograrse esto? “Aún para abrir el camino a esta democracia generosa”, escribe el PTS, “hay que barrer el poder existente con una huelga general y un gran levantamiento nacional que complete la obra iniciada por las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre”.
El llamado por una asamblea constituyente es, en el mejor de los casos, una consigna democrática que puede ser utilizada en situaciones particulares contra regímenes capitalistas dictatoriales como un elemento subordinado en un programa por la revolución obrera. Pero Argentina actualmente tiene una forma democrática burguesa de dominio de clase capitalista con elecciones periódicas, y ese ha sido el caso por ya casi dos décadas. Bajo estas circunstancias, el llamado por una asamblea constituyente sirve solamente para fomentar, no para romper, las ilusiones democráticas burguesas entre los obreros y los oprimidos. En situaciones de agitación prerrevolucionaria, los trotskistas genuinos lucharían para forjar órganos de poder dual —soviets (consejos obreros), comités de fábrica, etc.— como centros de organización en la lucha por la revolución proletaria. Pero para el centrista PTS, el llamado por una “asamblea de trabajadores” sólo es una fachada para su perspectiva de una “gran insurrección nacional” para obtener...¡otro cuerpo parlamentario burgués!
A pesar de toda su retórica “antiimperialista”, la izquierda reformista y centrista argentina formó una unidad con los gobernantes imperialistas estadounidenses apoyando las fuerzas de la contrarrevolución que destruyeron a la Unión Soviética y a los estados obreros deformados de Europa oriental. Mientras los imperialistas germano-occidentales empujaban por la anexión contrarrevolucionaria del estado obrero deformado de Alemania Oriental en 1989-90, los morenistas salieron con un programa “cuya consigna ordenadora es: Reunificación alemana ya” (Correo Internacional, enero de 1990). Por su parte, el PTS llamó por “la defensa del derecho de las masas alemanas a unificarse como ellas lo deseen, aun cuando decidan hacerlo en los marcos del capitalismo” (Avanzada Socialista, 30 de marzo de 1990).
Esta traición fue repetida cuando los morenistas y el PO de Altamira saludaron el contragolpe proimperialista de Boris Yeltsin en Moscú en agosto de 1991. En una declaración del 28 de agosto de 1991, los morenistas dijeron que había sido una “Gran Victoria Revolucionaria en la URSS”, mientras que el PO proclamaba que “La victoria popular contra el golpe tiene un alcance revolucionario” (Prensa Obrera, 29 de agosto de 1991). Estos grupos cargan su propia pequeña medida de responsabilidad por la devastación postcontrarrevolucionaria que se extendió por la antigua Unión Soviética y Europa oriental y que redundó tan negativamente contra los trabajadores de América Latina. En contraste, la Liga Comunista Internacional luchó hasta el fin en defensa de las conquistas de la clase obrera encarnadas en esos estados, a pesar de sus malgobernantes estalinistas. Mientras que el resto de la izquierda abrazaba la “democracia” imperialista contra el “totalitarismo” estalinista, nosotros luchamos por la revolución política proletaria para sacar a los burócratas estalinistas y restaurar el programa del internacionalismo revolucionario que animaba al Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky.
¡Por un partido trotskista genuino!
La necesidad candente hoy en día en Argentina es el forjamiento de un partido leninista-trotskista auténtico. Tal partido llamaría por la completa independencia de los sindicatos del estado burgués. Actuaría, en palabras de Lenin, como un “tribuno del pueblo”, reuniendo a todos aquellos que sufren bajo el yugo capitalista, desde los desempleados y los empobrecidos pensionistas hasta los pobres rurales y los pequeños tenderos que están siendo arruinados por la crisis de la austeridad. Inscribiría en su bandera la lucha por la liberación de la mujer, combatiendo al machismo y a las atrasadas actitudes católicas e impulsando demandas por la plena integración de las mujeres a la fuerza laboral con salario igual. Lucharía por aborto libre y gratuito como parte de un sistema de salud gratuito y de calidad para todos, y por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
La sociedad argentina está saturada con el chovinismo de una clase dominante que se deleita con su supuesta superioridad “europea” sobre el resto de América Latina y que está plagada de antiguos nazis. Crucial para cualquier perspectiva revolucionaria es la oposición absoluta a toda manifestación de racismo, antisemitismo y hostilidad contra las minorías indígenas y los inmigrantes.
Sólo un programa de internacionalismo revolucionario puede ofrecerle un camino hacia adelante a la clase obrera argentina. Después de la revolución obrera rusa de 1917, el Partido Bolchevique de Lenin canceló la deuda amasada por el zar y la burguesía rusa simplemente negándose a pagarla. Reconociendo que el imperialismo no podía ser apaciguado, lucharon por extender la Revolución de Octubre al mundo entero. Hoy en día, para liberarse de la servidumbre de la deuda con Wall Street, los obreros y las masas oprimidas de Argentina y a través de América Latina deben ser ganados a los principios y el programa del internacionalismo proletario como fue representado por Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Ésta es la perspectiva de la LCI: reforjar la IV Internacional para dirigir la lucha por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del planeta.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Argentin.htm
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2016.03.24 10:42 felipustero LOS ATENTADOS EN BRUSELAS Y EL DOBLE RASERO: LOS REBELDES DE LA OTAN EN SIRIA SON AHORA TERRORISTAS EN EUROPA

Sería conveniente para una mejor salud de nuestras sociedades que en lugar de hacer el ridículo más espantoso colocando la bandera de Bélgica (anteriormente fue la de Francia) en nuestros perfiles de las redes sociales o de que repitamos como obedientes borregos el eslogan "todos somos Bruselas", los ciudadanos occidentales tratáramos de informarnos mucho mejor sobre el verdadero origen de estos actos terroristas sucedidos en Europa y de la trayectoria de sus crueles ejecutores, para evitar así que los cómplices occidentales de estos terroristas yihadistas (que en Siria son definidos como "rebeldes") y sus aparatos de propaganda manipulen nuestros sentimientos en favor de sus intereses geopolíticos y económicos.
Los gobiernos europeos no pueden mirar para otro lado. En lugar de esconderse bajo ese falso manto de lágrimas y de imponer más recortes de libertades y de derechos a los ciudadanos, deberían darnos muchas más explicaciones y asumir sus responsabilidades políticas y penales por tanta sangre derramada.
Los terroristas que atentaron el 13 de noviembre de 2015 en París y que ahora han repetido sus acciones en Bruselas son bien conocidos por los servicios secretos occidentales. Salah Abdeslam, detenido el pasado viernes 18 de marzo en Molenbeek, así como el resto de terroristas que atentaron en París y Bruselas, como Najim Laachraoui o Mohamed Abrini, habían sido arrestados incluso encarcelados en varias ocasiones anteriores por cometer diferentes delitos. De hecho un mes antes de que se produjeran los atentados de París el 13N de 2015, los servicios de seguridad belgas pusieron en conocimiento de las autoridades francesas una lista con más de 80 nombres de presuntos yihadistas que residían en el barrio belga de Molenbeek - incluidos los hermanos Brahim y Salah Abdeslam - alertando de que podrían estar planeando cometer diversos atentados en Francia [1].
Pero quizás lo más destacable de su pasado es que la mayoría de ellos viajaron a Siria en los últimos años para luchar en las filas del llamado Estado Islámico y de Al Qaeda para derrocar al gobierno de Bashar al-Assad [2]. Este currículum, lejos de ser motivo suficiente para cerrarles las puertas de entrada a Europa, parece que les sirvió para que fueran recibidos con la alfombra roja. No en vano estos gobiernos europeos que forman parte de la OTAN apoyan a estos terroristas en Siria, siguiendo las órdenes de EE.UU. que tiene una larga experiencia en crear y apoyar a "escuadrones de la muerte" para derrocar gobiernos y reprimir a sus poblaciones (Afganistán, países de Europa del Este, Latinoamérica... o más recientemente en Libia) [3]. Los que atentaron en Bruselas son sus "rebeldes sirios", sus "luchadores por la libertad" en Oriente Medio y norte de África. Son mercenarios pagados en dólares y euros que ahora han mordido la mano que les da de comer. Los mismos que en Siria cortan cabezas, violan a mujeres y niñas, utilizan a niños como escudos humanos... ¿Acaso no tienen el mismo valor las víctimas inocentes que mueren en Siria a manos de sus mercenarios, que las víctimas inocentes asesinadas en los países occidentales a manos de estos mismos "rebeldes moderados"?
Si repasamos brevemente nuestra historia más reciente, podemos observar cómo la propia Europa sufrió en sus carnes estos métodos criminales utilizados por EE.UU. para derrocar o impedir que lleguen al gobierno aquellas fuerzas políticas que pueden poner en peligro su hegemonía y dominio global. En esto consistió la red Gladio (organismo dependiente de la OTAN) puesta en marcha por los servicios secretos de EE.UU. que apoyándose en diferentes grupos terroristas de corte neonazi llevaron a cabo múltiples actos terroristas de bandera falsa en distintos países europeos (a partir de 1970 principalmente), y que eran posteriormente atribuidos a las organizaciones de izquierdas para impedir que partidos comunistas o socialistas llegaran al poder en Europa. La propia Bélgica, Alemania, Italia, España, Portugal, Grecia, Dinamarca, Noruega, etc. son algunos de los países donde EE.UU. aplicó el terror para alcanzar sus objetivos geopolíticos y económicos. Algunos especialistas como el historiador suizo Daniele Ganser* han escrito detalladamente sobre este tema [4].
Volviendo a los terroristas de Bruselas: ¿Cómo es posible que unos individuos con este pasado, y que están bien identificados por los servicios secretos europeos, campen a sus anchas por Europa y por el mundo sin que las autoridades pertinentes se pregunten qué es lo que traman estos reconocidos terroristas? ¿Estamos ante un caso de incompetencia o de complicidad?
En cualquiera de los dos casos la respuesta dada por los gobiernos imperialistas europeos es precisamente la contraria a la que deberían dar, aunque no por ello resulta sorprendente:
Algunos "halcones" neoliberales, analistas a sueldo y think tanks de las grandes corporaciones ya están pidiendo a gritos de nuevo una intervención directa de la OTAN en Siria (y de paso en Libia) ahora que sus "rebeldes moderados" han perdido la guerra frente a Damasco y sus aliados, y que la Rusia de Putin les ha ganado sobre el terreno y ha dejado al descubierto la hipocresía de USA/OTAN en Oriente Medio.
Esta es la lógica que se impone en la Unión Europea: para evitar las consecuencias, se multiplican las causas. Para evitar la huida de refugiados a Europa, se provocan más guerras, más destrucción y más muertes en sus países de origen. Para "luchar contra el terrorismo", se incrementa el apoyo a estos mismos terroristas en Oriente Medio. Toda este cinismo y doble rasero demuestran una vez más, que más allá de las palabras, las fotos y la propaganda mediática, las verdaderas intenciones de las potencias occidentales no tienen nada que ver con el discurso oficial que nos presentan [5]. Su verdadera agenda oculta se escribe en los despachos de las grandes corporaciones occidentales, y los gobiernos imperialistas de la OTAN (incluyendo a Israel y las dictaduras del CCG) la ejecutan cueste lo que cueste y caiga quien caiga en cualquier parte del mundo, incluido sus propios países.
Estos atentados en Bruselas, como los anteriores, no han hecho más que acelerar la implementación de esa agenta oculta, que por desgracia contará con el visto bueno de unas sociedades occidentales atormentadas por el miedo y manipuladas por la enorme desinformación que difunden los grandes medios corporativos, que ejercen como reproductores de la ideología que propaga el poder económico occidental. Mientras tanto la izquierda parlamentaria europea (salvo algunas honrosas y desapercibidas excepciones), así como algunas ONGs, grandes sindicatos y otros sectores "alternativos" y "progresistas", se suman al consenso político creado artificialmente en torno a la "lucha contra el terrorismo" que encabezan, precisamente, los mayores patrocinadores del terrorismo internacional.
Si queremos conocer quiénes son los responsables y promotores de la barbarie, una vez que analizamos y comprobamos cuáles son sus consecuencias, sólo cabe preguntarse entonces: ¿Cui bono? ¿A quién benefician todos estos atentados y el incremento de la violencia en el mundo?
http://adolfof.blogspot.com.es/2016/03/atentados-en-bruselas-y-doble-rasero.html
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2015.10.11 13:40 qryq Rusia implacable con los yihadistas.

Los cazas rusos han realizado 67 nuevos vuelos, destruyendo a 60 objetivos del Estado Islámico en Siria. Asimismo, eliminaron a 2 comandantes y 200 combatientes del grupo yihadista, informó el Estado Mayor de Rusia.
<>, ha afirmado el subjefe del Estado Mayor de Rusia, el teniente general Ígor Mákushev, citado por RIA Novosti. En general, los aviones han realizado 67 vuelos desde la base aérea Jmeimim que alberga a los militares rusos que llevan a cabo las misiones en Siria, en el marco de la operación antiterrorista en el país.
Por otra parte, <>, informó el militar.
A lo largo de la operación, las Fuerzas Aéreas rusas destruyeron en Siria un taller de reparación de vehículos blindados, 17 unidades de equipamiento militar y 2 sistemas de lanzacohetes múltiples, entre otros elementos. Se reporta que los ataques fueron dirigidos contra los mandos de control, centros de entrenamiento y centros de comunicación de los terroristas en las provincias Raqqa, Latakia, Hama, Idlib y Alepo.
Ataque aéreo contra una base del Estado Islámico camuflada en los bosques de Siria
El segundo video refleja la ofensiva aérea contra la base de entrenamiento que los terroristas poseían en una zona boscosa cerca de la localidad de Mgayriya, en la provincia siria de Latakia. <>, confirman las autoridades rusas.
En el siguiente documento gráfico, la aviación rusa ataca las fortificaciones de los terroristas cerca de Tertiyah. La explosión de las municiones y el incendio del combustible provocó la destrucción completa del equipamiento militar terrorista en la zona.
En el último video, una bomba de la Fuerza Aérea rusa alcanza una base que el Estado Islámico había camuflado en un bosque, también cerca de Tertiyah. <>, finaliza el Ministerio de Defensa de Rusia.
El Ejército sirio carga contra los terroristas del EI por tierra y aire. Rusia advierte a los países cómplices del terrorismo yihadista
Con helicópteros de combate, tanques y baterías de artillería, el Ejército de Siria ha reanudado con más fuerza que nunca su ofensiva contra los terroristas del Estado Islámico (EI) en la provincia de Hama, gracias a que las acciones de la Fuerza Aérea de Rusia ha debilitado sustancialmente al grupo terrorista en tan solo una semana.
El Ejército sirio ha comenzado a bombardear posiciones de los grupos terroristas ubicados en el límite entre las provincias de Hama e Idlib, cerca de varios asentamientos. El fuego se lleva a cabo simultáneamente con varias baterías de sistemas de artillería de diferente calibre y del sistema Grad, a lo que se añaden los bombardeos desde helicópteros de combate.
Asimismo, el jefe del Estado Mayor sirio, Alí Abdulá Ayub, ha anunciado que los ataques aéreos rusos contra los objetivos del Estado Islámico han socavado la capacidad combativa del grupo terrorista. Rusia emprendió el operativo antiterrorista en Siria el pasado 30 de septiembre a petición del presidente Bashar al-Assad. Según el Ministerio ruso de Defensa, su Fuerza Aérea ya ha causado daños significativos en el sistema de mando y la logística de los terroristas suicidas.
El Estado Islámico mata a un alto comandante iraní en Siria
El general de brigada Hossein Hamedani ha sido asesinado a manos de milicianos del grupo terrorista Estado Islámico en las afueras de la ciudad siria de Alepo durante la noche de este jueves, afirman en un comunicado los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El grupo yihadista Estado Islámico ha asesinado al alto comandante iraní Hossein Hamedani mientras se encontraba dando asesoramiento militar al Ejército sirio en su lucha contra los militantes Takfiris en el país árabe, informa la agencia iraní IRNA.
<>, reza el comunicado de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Tras reunirse en Damasco con el presidente sirio a principios del mes de septiembre, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Hosein Amir Abdollahian, afirmó que el mandatario Bashar Al Assad juega un rol esencial para que termine la violencia en la región. El alto funcionario iraní recalcó que no hay alternativa para acabar con la guerra civil sin contar con Assad y aseguró que Irán no escatimaría esfuerzos para lograr la estabilidad en Siria.
Así es la táctica usada por Rusia en su operativo contra el Estado Islámico en Siria
Rusia sigue atacando las posiciones del Estado Islámico en Siria con gran intensidad y eficacia. El operativo antiterrorista comenzó el 30 de septiembre y en poco más de una semana se han llevado a cabo 120 vuelos de combate que destruyeron 110 objetivos, según el Ministerio ruso de Defensa.
La Fuerza Aérea de Rusia, que activó el 30 de septiembre su operativo antiterrorista en Siria, ataca nudos de comunicaciones de los combatientes del Estado Islámico, sus sedes y presuntos dispositivos de armas y municiones, combustible y alimentos.
Además, las fuerzas aeroespaciales rusas bombardean vehículos, muchos de los cuales pertenecían antes al ejército iraquí o las fuerzas armadas sirias, o se encontraban en almacenes estadounidenses desde la guerra en Irak.
El número de vuelos de combate realizados indica que se utiliza la táctica de guerra rápida Murad Gazdíev, que se encuentra en la base aérea de las fuerzas aéreas rusas en Siria.
Los ataques no solo se llevan a cabo por medio de cazas, sino también de buques. El 7 de octubre cuatro buques de la Flotilla rusa del mar Caspio lanzaron 26 misiles de crucero navales Kalibr contra infraestructuras del Estado Islámico en Siria, destruyendo 11 objetivos.
Advertencias rusas a los patrocinadores del terrorismo en Siria
Según el periódico “Opinión Hoy” de Kuwait, Rusia ha enviado mensajes a algunos países patrocinadores del terrorismo, como Arabia Saudí y Qatar, advirtiéndoles de serias consecuencias en el caso de que suministren a los grupos terroristas en Siria misiles antiaéreos portátiles, siguiendo así el escenario ocurrido en Afganistán en la década de 1980.
Cabe señalar, señala el periódico, que el liderazgo ruso considera la lucha contra los militantes en Siria, como un tema de seguridad nacional para Rusia y esto se refleja en la unanimidad alcanzada por todos los parlamentarios y medios rusos a esta intervención, que ha sido pedida por las autoridades sirias de acuerdo a las reglas del Derecho Internacional.
Esta intervención busca impedir que los grupos terroristas avancen más en Siria, el principal aliado de Rusia en Oriente Medio, y restaurar la influencia rusa en la región en su conjunto.
Este mensaje fue también una respuesta a la declaración de 55 clérigos wahabíes saudíes en favor de una “yihad” contra los militares rusos en Siria. Este anuncio resultó embarazoso para el gobierno saudí, que teme las consecuencias de tal declaración, que apoya abiertamente a los grupos terroristas en Siria.
Los círculos oficiales saudíes están manteniendo un silencio total sobre la intervención de Rusia en Siria con el fin de evitar un choque con Moscú en un momento en el que Arabia Saudí está empantanada en la guerra de Yemen y sufre una grave crisis financiera, incluyendo un aumento del déficit presupuestario, como consecuencia de su implicación en este conflicto y la caída en los precios del petróleo.
El liderazgo saudí es muy consciente de que el actual escenario es muy diferente al de la guerra de Afganistán contra los soviéticos de hace 35 años. En primer lugar Rusia es un estado avanzado tecnológicamente y gobernado por un presidente competente y muy popular, Vladimir Putin, diferente a los antiguos dirigentes soviéticos. Rusia ya no es tampoco un estado que exporta la ideología comunista y en Rusia hay libertad religiosa, así que los saudíes no pueden utilizar el arma de la religión contra Moscú.
De momento y llevadas por el temor, las autoridades saudíes han amenazado con procesar a todos los clérigos saudíes que realizaron el llamamiento con el argumento que éste habría violado la orden real que prohíbe a los saudíes luchar en lugares de conflicto. Entre ellos hay, sin embargo, algunas personalidades importantes del establishment religioso saudí por lo que no cabe esperar que el régimen de Riad vaya más allá de estas advertencias.
La advertencia a Turquía vino en forma de gesto militar consistente en la penetración de aviones rusos en dos ocasiones en el espacio aéreo turco. Esto fue algo deliberado, según la OTAN. Si esto fuera cierto, se trataría, sin duda, de una advertencia clara. Algunos observadores turcos han señalado que se trató de un mensaje al gran patrocinador del terrorismo en Siria, el presidente Recep Tayyip Erdogan, para que permanezca calmado y revierta su intervencionismo en Siria, que se traduce en el permiso a los terroristas para que pasen, ellos y sus armas, por el territorio turco y crucen la frontera hacia Siria. Fue gracias a este apoyo que los grupos terroristas, como el Frente al Nusra, fueron capaces de tomar varias ciudades estratégicas, como Idleb y Yisr al Shugur.
Erdogan dudará mucho, sin embargo, antes de dar órdenes para derribar cualquier avión ruso, como hizo con un avión sirio que penetró en el espacio aéreo turco hace unos meses.
Putin ha hecho más en Siria en dos semanas que Obama en dos años
El presidente del Comité de Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Ed Royce, cree que Rusia ha dado más pasos en Siria en las dos últimas semanas que Estados Unidos en los dos últimos años.
<>, declaró Ed Royce citado por 'The Washington Times'. Según el presidente del Comité, los rusos <>.
<> dijo.
El 30 de septiembre Rusia anunció la entrada en Siria de sus Fuerzas Aéreas para ayudar al presidente sirio, Bashar al-Assad, a combatir al movimiento terrorista del Estado Islámico. Además, este miércoles Rusia lanzó sus nuevos misiles de crucero de alta precisión contra elementos de infraestructura del Estado Islámico en Siria, destruyendo 11 objetivos.
Estados Unidos ha admitido su derrota en Oriente Medio
Los últimos pasos de la política exterior de Barack Obama —una crítica dura a Israel, un 'coqueteo' con Irán y negociaciones con el Estado Islámico— sugieren que Estados Unidos parece haber admitido la derrota en la lucha contra el terrorismo islamista y ahora está pensando en cómo mitigar los efectos, sostiene el politólogo y periodista ruso Antón Krylov.
El politólogo y periodista ruso Antón Krylov escribe en un artículo para 'Vzglyad' que si se suman las críticas de EE.UU. a Israel, el 'coqueteo' con Irán, la visita urgente de Barack Obama al nuevo rey saudí y la falta de oposición real al Estado Islámico, <>.
Casi todo el tiempo desde el fin de la política aislacionista, explica él, EE.UU. intervino en los asuntos de otros países sólo si había un 100% de garantía de una victoria fácil. Sin embargo, <>, señala. Como ejemplos, el columnista cita el desembarco de Normandía, cuando la derrota de Hitler a manos de la Unión Soviética ya era inevitable, o los casos de Cuba, Corea del Norte e Irán, países a los que los norteamericanos presionaron, pero tenían miedo de atacar.
El grupo terrorista Estado Islámico, con el que EE.UU. estuvo negociando y quizás lo sigue haciendo, además de cometer asesinatos regulares de rehenes europeos, mata a miles de residentes locales en Siria e Irak y comete un genocidio de yazidíes. Sin embargo, EE.UU. no emprende ninguna acción real, y es que antes, <>, recalca el periodista.
Por un lado, el director de la CIA, John Brennan, anuncia que <>. Sin embargo, cuando el grupo terrorista publicó en línea domicilios y fotografías de 100 soldados estadounidenses, EE.UU. se tomó en serio la amenaza.
<>.
<>, concluye.
General iraní: <>
<>, ha declarado un general iraní.
Las afirmaciones de CNN sobre la supuesta caída de misiles rusos en territorio iraní son una mentira y parte de una guerra psicológica, ha anunciado el general de brigada iraní Moussa Kamali, citado por Ria Novosti. Asimismo, el general ha anunciado que si Occidente tuviera pruebas de lo ocurrido, las mostraría con toda seguridad.
<>, ha declarado Kamali sobre los reportes del supuesto impacto de cuatro misiles de crucero rusos en este país. <>, ha denunciado el militar.
Si los que hacen estas afirmaciones <>, ha insistido Kamali.
<>, ha señalado el general.
El jueves la cadena CNN y varias agencias de noticias habían informado, sin citar sus fuentes, que según EE.UU. cuatro misiles de crucero rusos, lanzados desde el mar Caspio hacia Siria, habían explotado en el territorio de Irán.
Análisis: PORQUÉ YA FRACASÓ LA ESTRATEGIA IMPERIAL CON EL TERRORISMO
La exitosa intervención militar rusa deja SIN SUSTENTO a la estrategia USA-OTAN con el terrorismo en Siria. EEUU y las potencias imperiales JAMÁS OPERARON MILITARMENTE contra las fuerzas terroristas (que ellos mismos entrenaron y enviaron a Siria). Eso explica porque en CASI UN AÑO de supuestos bombardeos de EEUU y sus socios contra Estado Islámico no le produjeron NINGÚN DAÑO a esa organización inventada por la CIA. Y explica porqué prácticamente en solo DIEZ DÍAS el poderío aéreo ruso convirtió en CENIZAS más del 60% de la estructura operativa de Estado Islámico y el resto del terrorismo en Siria.
EEUU JAMÁS ATACÓ A ESTADO ISLÁMICO
Y grafica claramente porque el poderío aéreo ruso en solo DIEZ DÍAS de operaciones aéreas intensivas ya convirtió en CENIZAS más del 60% de la INFRAESTRUCTURA Y CAPACIDAD MILITAR de Estado Islámico y las organizaciones terroristas (en las últimas 24 horas cazas Su-34M y Su-25SM atacaron 60 objetivos terroristas matando a 200 yihadistas y dos comandantes, según el Estado Mayor ruso).
Y la CONCLUSIÓN es sencilla. EEUU y sus aliados JAMÁS ATACARON al Estado Islámico y al resto de los mercenarios. Por el contrario, sus operaciones aéreas estuvieron dirigidas a dar COBERTURA Y APOYO encubierto al yihadismo terrorista (con alimentos, medicina y logística lanzados desde el aire).
Y como segundo objetivo central los bombardeos de EEUU y sus secuaces se dedicaron a destruir en forma encubierta INFRAESTRUCTURA, SERVICIOS Y ÁREAS VITALES DE LA ECONOMÍA SIRIA para debilitar y ayudar al DERROCAMIENTO del gobierno de Bashar Al Assad.
EL PRIMER FRACASO
Después del primer FRACASO del terrorismo imperial en 2014 (y con el ejército sirio todavía fortificado), EEUU y las potencias imperiales sacaron de la manga un ATENTADO CON ARMAS QUÍMICAS culpando al gobierno sirio de la muerte de centenares de civiles, entre ellos mujeres y niños.
La operación encubierta dio sustento argumental para un pedido de INTERVENCIÓN MILITAR DE LA OTAN que se FRUSTRÓ en el Consejo de Seguridad de la ONU por el veto de Rusia y China. Obama intentó lanzar un BOMBARDEO UNILATERAL para terminar con la estructura militar del gobierno sirio, pero sus socios europeos y el propio Congreso de EEUU lo dejaron SOLO, AISLADO Y DERROTADO.
LA JUGADA IMPERIAL CON ESTADO ISLÁMICO
Finalmente, a principios de este año Washington (y como nuevo diseño estratégico) sacó de la manga la carta ESTADO ISLÁMICO (un producto de la CIA que venía a suceder en el tiempo a Bin Laden y Al Qaeda).
Y nació LEYENDA DEL TERRORISMO INDESTRUCTIBLE de Estado Islámico. Al que las usinas mediáticas de la CIA y el Pentágono convirtieron en la "MAYOR AMENAZA PARA LA HUMANIDAD".
Paralelamente se desarrolló una acción mediática y publicitaria (para promocionar el "terror" de la facción terrorista) montada sobre las FALSAS DECAPITACIONES en cámara de estadounidenses que fueron difundidas a escala planetaria.
Y mediante el MIEDO AL ESTADO ISLÁMICO EEUU y sus satélites europeos lanzaron una nueva estrategia de INTERVENCIÓN MILITAR ENCUBIERTA en Siria, Irak y Medio Oriente. Con la excusa de BOMBARDEAR al Estado Islámico, EEUU y la coalición imperial se apoderaron del espacio aéreo sirio e iraquí, y crearon de hecho una ZONA DE EXCLUSIÓN AÉREA en todo Medio Oriente.
Y los bombardeos (como ya se explicó más arriba) no se ejecutaron contra el Estado Islámico y los grupos mercenarios, sino contra la INFRAESTRUCTURA SIRIA. Para dar cobertura aérea y logística a los grupos terroristas que intentan derrocar al gobierno sirio.
LA IRRUPCIÓN DE RUSIA EN EL TABLERO
Finalmente la DEMOLEDORA INTERVENCIÓN MILITAR RUSA contra el terrorismo desarticuló la estrategia imperial y creó un NUEVO STATU QUO de relaciones de fuerza en el tablero geopolítico y militar sirio.
Rusia en una precisa movida de ajedrez de Putin, pasó a dominar y a CONTROLAR el espacio aéreo sirio.
Terminó en solo diez días con la leyenda manipuladora de ESTADO ISLÁMICO INDESTRUCTIBLE. Y creó su propia ZONA DE EXCLUSIÓN AÉREA, advirtiendo a EEUU y a sus aliados que no INTERFIERAN en sus operaciones contra el terrorismo.
Y como acción DISUASIVA el mando militar ruso desplegó por sorpresa al poderoso crucero Moskva, equipado con los temibles MISILES ANTIAÉREOS S-300 frente a la ciudad costera de Latakia, en Siria.
Frente al poderío neutralizador y destructivo de estos misiles (llamados "cazadores de aviones") los modelos de caza bombarderos de EEUU, Israel y las potencias europeas que actúan en la zona, casi no tienen oportunidad.
En este resumen se condensa el famoso HECHO CONSUMADO de Putin. Que DESARTICULÓ LA ESTRATEGIA IMPERIAL en Siria, y comenzó un proceso militar de EXTERMINIO MASIVO de los grupos terroristas. Que ya CAMBIÓ EL MAPA geopolítico y militar estratégico de Siria y Medio Oriente. Y del cual Washington y sus satélites imperiales todavía no se pueden reponer.
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2015.10.09 19:32 felipustero Yihadismo; décadas al servicio de intereses occidentales

A tenor de la decisión rusa de involucrarse militarmente en la destrucción de las diversas entidades terroristas presentes en Siria,gobiernos y medios occidentales y árabes han desatado una infame campaña de calumnias y desinformación, destinada tanto a desprestigiar a la Federación Rusa como a tratar de proteger a sus valiosos activos sobre el terreno; las fuerzas yihadistas que tratan de conquistar Siria desde hace más de 4 años.
Sin embargo,esta zafia e inconsistente propaganda no puede borrar de un plumazo la larga trayectoria de décadas de la antigua URSS y de la propia Rusia en su lucha contra el extremismo salafista ; una historia dónde las ultimas acciones en Siria representan el último capítulo hasta la fecha.
De nuevo, la aparición masiva de yihadistas extranjeros en Siria e Irak convertirá pronto a esta guerra en la que más combatientes habrá atraído de la historia reciente.Por ahora,el conflicto de Siria sería el segundo destino que más combatientes extranjeros ha congregado, sólo superado por la guerra de Afganistán, si bien esta guerra se prolongó durante 14 años y la de Siria lleva 4 años y medio.
Y es que ciertamente un análisis de la trayectoria y características históricas recientes que ha presentado la aparición de importantes núcleos de combatientes yihadistas arroja una evidente conclusión; no es posible que siga siendo utilizado por Occidente el tradicional discurso que apunta a una denominación del yihadismo como un fenómeno espontáneo,que toma la forma de guerra asimétrica insurgente y que se manifiesta como opuesta a los valores y ambiciones occidentales.
Muy al contrario,y como demuestran los casos de Afganistán,Yugoslavia,el Cáucaso ruso,Libia,Iraq o Siria,históricamente el fenómeno yihadista ha supuesto y sigue suponiendo un instrumento recurrentemente utilizado para desestabilizar y combatir a estados no aliados u opuestos a la hegemonía anglosajona y a los intereses de sus aliados árabes.
Históricamente,esos enemigos fueron la URSS y las formas de Socialismo y Pan-Arabismo árabe no supeditadas a la visión hegemónica de Washington: posteriormente Rusia y hoy en día,este activo yihadista se dirige también contra China,con la aparición de organizaciones terroristas afiliadas de Al Qaeda en la región autónoma de Xinjiang Uigur.
El control occidental del fenómeno yihadista El recientemente publicado libro de Michael Springmann ( "Visas para al-Qaeda: Los papeles de la CIA que sacudieron al mundo"), escrito ni más ni menos que por el ex jefe de la sección de visados de Estados Unidos en Jeddah (Arabia Saudita) detalla específicamente cómo:
"Durante la década de 1980, la CIA reclutó y entrenó a los agentes musulmanes para luchar contra la invasión soviética de Afganistán. Más tarde, la CIA movería a esos agentes desde Afganistán hasta los Balcanes, y luego a Irak, Libia y Siria, viajando con visas ilegales de Estados Unidos. Estos combatientes apoyados por Estados Unidos y entrenados podrían transformarse en una organización que es sinónimo de terrorismo yihadista: al-Qaeda". (1)
A tenor de estas revelaciones,es legítimo pensar que Estados Unidos y el Reino Unido han venido manejando estas redes desde hace décadas y ,por tanto, es igualmente lícito pensar que el ISIS es solo un capitulo más de una larga trayectoria iniciada con la guerra anti-soviética en Afganistán.
Igualmente corrobora que Estados Unidos lleva apoyando a Al Qaeda y sus organizaciones afiliadas (como el propio Estado Islámico) desde hace casi medio siglo y especialmente desde la guerra afgano-soviética,cuando la CIA,con la colaboración cercana del MI6 británico, el Mossad de Israel, la Inteligencia Inter-Servicios de Pakistán (ISI) y la Inteligencia de Arabia Saudita (GIP),creó campos de entrenamiento en Pakistán por los que se calcula transitaron unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos desde 1982 a 1992.
Los Hermanos Musulmanes,instrumento occidental Es fundamental observar la actuación de la organización de los Hermanos Musulmanes,la formación política más antigua de Egipto y del mundo árabe ,para tratar de comprender la trayectoria del yihadismo en los siglos XX y XXI.
En 1928,Hasan al-Banna crearía en Egipto la Sociedad de los Hermanos Musulmanes,con el propósito de liderar un renacer político del Islam.Su ideología trataba de aunar rasgos de modernidad con el soñado objetivo de restablecer un Califato regido por la pureza y moralidad de los primeros seguidores de Mahoma, los Salaf (de donde procede el término salafismo) y que cubriese todos los aspectos de la vida social y política rechazando los valores occidentales.(liberalismo,ateísmo,laicidad,materialismo,igualdad de género etc..)
Said Qutb en Colorado,junto a William.L.Ross,Presidente del Colorado State Teacher's College (1949) Sin embargo resulta curioso que el principal teórico de la Yihad,el también egipcio Said Qutb,comenzase a propagar sus doctrinas tras estudiar en los Estados Unidos a finales de los años 40.Impulsó la radicalización de los Hermanos Musulmanes y abogó,en un principio, por apoyar la corriente pan-arabista y secular de Nasser para derribar el régimen egipcio del rey Faruq I en los años 50.
El gobierno militar de Nasser,con fuerte componente nacionalista y tendencia izquierdista, fue apoyado por la URSS. Pronto EE.UU entendió que el modelo político desarrollista y con fuerte participación estatal ,implantado por Nasser, estaba alcanzando demasiada influencia en el Tercer Mundo y comenzó a trazar planes para revertir la situación.Para ello serían utilizados los Hermanos Musulmanes.
Azzam en Afganistán. Por tanto,esa alianza anti-natural tardó poco en fracturarse cuando el gobierno de Nasser comenzó la represión de la organización.Fue el momento en el que Qutb declaraba como enemigos a todos los gobiernos no islamistas de los países musulmanes.Las acciones de Nasser,incluída la ejecución de Qutb en 1966, originó el nuevo patrocinio de la Yihad por parte de Arabia Saudí, donde la dinastía wahabita Saud cobijó al hermano de Qutb, Muhhamad Qutb ,que fue respaldado por un clero saudí comprometido con la difusión de interpretaciones puritanas del Islam.
Said Ramadan. Y sería en Arabia Saudí donde el palestino Abdullah Azzam establecería contactos con exiliados de la Cofradía y comienza a organizar una verdadera red mundial de yihaddistas.Como teólogo en la King Abdul Aziz University en Jeddah (Arabia Saudí),donde permaneció hasta 1979,defendía la necesidad de defender el Islam, como había mantenido Qutb.
Como principal inspirador del movimiento de los Árabes Afganos se trasladó a Afganistán junto con miles de voluntarios de numerosos países árabes (especialmente saudíes) para luchar contra las fuerzas soviéticas.
Otro de los históricos fundadores de la Hermandad,Said Ramadán, se refugió en Suiza tras la persecución del régimen de Nasser .Allí,en 1959 Said creó el Centro Islámico de Ginebra, el primer instituto de ese tipo en Europa y con apoyo saudí contribuyó decisivamente en la creación de la llamada Liga Islámica Mundial.(2)
Existen documentos desclasificados que apuntan a la más que posible cooperación entre Ramadan y la inteligencia británica y estadounidense.
Una nota confidencial de los servicios secretos suizos del 17 de agosto de 1966,detalla el trato de la BUPO, la Policía federal de Protección del Estado, hacia Said Ramadán:
"Ciertamente está en excelentes términos con los ingleses y los estadounidenses». Otro documento, del 5 de julio de 1967, se muestra todavía más preciso. Presenta a Said Ramadán como un «agente de información de los ingleses y de los estadounidenses». Además entiendo que ha prestado servicios –en el ámbito de la información- a la BUPO." (3)
S.Ramadan es el segundo por la derecha En su libro "Une mosquée à Munich. Les Nazis, la CIA et la montée des des Frères musulmans en Occident" ,el periodista estadounidense Ian Johnson no solo confirma y profundiza en las relaciones de Said con agentes de la CIA en la antigua RFA sino que recuerda que ya en julio de 1953 una delegación de musulmanes, entre ellos Said Ramadán, fue invitada por Estados Unidos y recibida en la Casa Blanca.Eisenhower,el entonces presidente estadounidense declaraba al respecto que en sus relaciones con los dirigentes árabes, "nuestra fe en Dios debería darnos un objetivo común: la lucha contra el comunismo y su ateísmo".
Mientras tanto en Egipto,tras la desaparición de Nasser llegaría al poder Sadat,quién rompió con la URSS y se alió a EE.UU,haciendo de Egipto el primer país árabe que reconoció al estado de Israel.
Simbiosis Occidente-Hermanos Musulmanes Como hoy ocurre en Siria,desde hace décadas las monarquías suníes del Golfo siguen alimentando y protegiendo el salafismo.
Pero tras del poder e influencia de los Hermanos Musulmanes no solo aparecen los tradicionales saudíes,kuwaitíes,turcos etc..EE.UU o Reino Unido han cooperado,financiado,manejado y utilizado a los Hermanos Musulmanes desde hace décadas hasta la actualidad.Es la Hermandad Musulmana quién se encuentra tras la fachada del llamado OSDH (Observatorio Sirio de Derechos Humanos),quién desde Reino Unido lleva actuando como altavoz mediático de los "opositores sirios" desde 2011, encontrando un fabuloso eco mediático en la prensa occidental .Es esa prensa occidental la que se comporta como principal exportadora de la propaganda yihadista en Siria a base de repetir mecánicamente las falsas informaciones elaboradas por la Hermandad.
De la misma manera ,únicamente gracias al apoyo financiero y mediático de sus patronos árabes y anglosajones es posible comprender como ,por ejemplo, era encumbrada la figura del otrora "peligroso" Rached Ghannouchi, el líder del partido islamista tunecino Annahda,quién sería declarado por la revista Foreign Policy (4) como "uno de los intelectuales más importantes del año 2011" junto a personajes como el Primer Ministro turco Tayyip Erdogan, Bernard Henri Lévy o Wael Al-Ghoneim, responsable en Egipto de Google y figura del levantamiento egipcio en Facebook; todos ellos pertenecen o guardan estrecha relación con la Hermandad.
Afganistán; la Yihad puesta al servicio de los intereses geopolíticos estadounidenses Sucedió hace mas de 26 años; un 15 de febrero de 1989, las últimas tropas soviéticas se retiraban de Afganistán.Atrás quedaban casi 10 años de un terrible conflicto que se había cobrado la vida de cerca de 15.000 soviéticos, gracias a la fanática intervención de decenas de miles de voluntarios yihadistas llegados desde todos los rincones del mundo.
Breve Historia de Afganistán en el siglo XX El gobierno dirigido por Lenin nacido de la Revolución Bolchevique de 1917, había sido el primero en prestarse a reconocer la independencia de Afganistán alcanzada en agosto de 1919, al término de la Tercera Guerra Anglo-Afgana por la cuál se liberaba de una influencia británica que había comenzado casi 100 años atrás (1837).
El líder de la independencia fue Amanullah Kan ,quién también promulgaría una Constitución de corte relativamente liberal y convirtió al nuevo país en el primer Estado del mundo en establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética,aún inmersa en su propia guerra civil.
Daud Khan,presidente afgano entre 1973-1978 El reinado de Amanullah se extendería hasta 1929 cuando una serie de revueltas acabaron por derrocarlo. La convulsa historia de Afganistán se vería marcada por una sucesión de dirigentes y conspiraciones palaciegas hasta que en el año 1965 tuvieron lugar las primeras elecciones parlamentarias en el país,eso sí,siempre bajo los auspicios de la reinante dinastía Mohammadzai.
En 1973 iba a producirse el golpe de Mohammed Daud Khan,quien de inmediato proclama la república.Este nuevo sistema, sin embargo, no es capaz de consolidarse y perpetúa un régimen corrupto y oligárquico incapaz de ofrecer soluciones a un país donde el 97% de las mujeres y del 90% de los hombres eran analfabetos, alrededor del 5% de los propietarios poseían más del 50% de las tierras fértiles y la esperanza de vida era de 40 años.(5)
Socialismo afgano Solo 5 años después,en 1978,una oleada de masivas protestas era reprimida de manera brutal,incluida la persecución a los ex-aliados del PDPA.Fue el momento propicio para que el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA,de clara orientación marxista-leninista) se hiciera con el poder tras la denominada Revolución Saur apoyada en el incipiente movimiento comunista clandestino presente en Afganistán.
Milicia femenina afgana del PDPA. El gobierno del PDPA inició una serie de reformas en el área de la alfabetización nunca antes vista,estableció la laicidad del Estado,trató de ejecutar una reforma agraria y se esforzó decisivamente en la equiparación de en derechos entre hombres y mujeres,entre otras iniciativas.
Pero el momento clave se sitúa cuando a finales de 1978, el nuevo gobierno afgano firmaba un Tratado de Amistad y Cooperación con la URSS.La reacción de EE.UU fue la orden de Jimmy Carter a la CIA para proceder a la financiación en secreto de la oposición al gobierno,es decir,los muyaidines talibanes.
Tras un sangriento año de atentados terroristas y revueltas armadas ,el desbordado Gobierno afgano solicitó ayuda a la URSS, concretándose el 25 de diciembre de 1979 el envío de tropas soviéticas en apoyo al gobierno de Afganistán.La U.R.S.S. temía la expansión del islamismo político al Asia Central y escogió la intervención como solución mientras que dicha intervención era de inmediato presentada por la administración Reagan como una muestra del expansionismo soviético.
La URSS interviene en Afganistán En menos de 24 horas, el Ejército Soviético lograba controlar con facilidad las principales ciudades afganas.
Por su parte,y a través de Pakistán y Arabia Saudí,la CIA respondía armando y financiando a los talibanes mediante la "Operación Ciclón" consistente en suministrar de armamento, adiestramiento y apoyo económico al bando islamista con el fin de desestabilizar a la URSS.En realidad,a EE.UU se le presentaba la histórica oportunidad de dañar a la URSS en un país fronterizo poblado por los mismos grupos étnicos que dos de sus repúblicas centroasiáticas, Uzbekistán y Tayikistán.
La imposibilidad de una intervención directa obligaba a Washington a delegar en aliados regionales,especialmente Pakistán; EE.UU pondría el dinero y los suministros militares y el ISI pakistaní se encargaría de repartirlos.Las embajadas pakistaníes comenzaron a otorgar visados a todos los voluntarios que quisieron ir a luchar a Afganistán mientras que EE.UU. llegaba a un acuerdo para que que Arabia Saudita igualara toda cantidad que la CIA destinara hacia la resistencia afgana,canalizando también los saudíes mucho dinero privado recogido en colectas en las mezquitas y en contribuciones particulares a través de ONG musulmanas.
Universitarias afgnanas,años 70. Posteriormente, bajo la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980, EE.UU se propuso profundizar su política de instrumentalización de cierta parte del mundo islámico en su favor: con la inestimable financiación saudí ,se dedicó a hacer proliferar escuelas coránicas en Afganistán y Pakistán,incluyendo dentro del adiestramiento doctrinario la capacitación para llevar a cabo una verdadera insurgencia violenta contra los soviéticos y sus aliados afganos.
Las fuerzas yihadistas se vieron de esta forma en condiciones para plantear una auténtica guerra de guerrillas contra el Ejército Soviético que se prolongaría hasta febrero de 1989,costando a la URSS la vida de unos 15.000 efectivos y otros 54.000 heridos; dos años después la URSS se desplomaría formándose la actual Federación Rusa.
Retirada soviética; nace el Emirato Islámico de Afganistán Tras la retirada soviética, en la República Democrática de Afganistán llegaría el hundimiento del estado afgano,sometido a un férreo bloqueo comercial internacional.Pese a que los yihadistas solo controlaban las provincias de Bamiyán y Tolukán,se vió incapaz de frenar la avalancha de armas y combatientes que arribaban a Afganistán.En 1990, el gobierno perdió el control de las principales ciudades y hacia 1991 sólo mantenía el control sobre el 10% del territorio. Finalmente en 1992, los muyahidines entraban en Kabul sin encontrar resistencia poniendo fin al proyecto socialista afgano.
Yugoslavia; la irrupción del yihadismo en los Balcanes El extremismo islámico haría de nuevo su aparición en el conflicto que desgarró la antigua República Federal de Yugoslavia.
La religión de Mahoma, llegada con las lanzas del Imperio Otomano hace siglos, forma parte de la identidad balcánica.En la antigua Yugoslavia dicha cuestión religiosa no supuso un especial foco de tensión como si sucedió en otros países del campo socialista.De hecho,las diferentes identidades étnico-religiosas se integraron en la propia identidad multicultural yugoslava de manera más o menos natural; en 1986 en Yugoslavia había más de 3.000 mezquitas, para una población musulmana de 3,8 millones de habitantes (16% del total).(6)
Plenamente integrados, los musulmanes yugoslavos obtuvieron su Constitución como Comunidad Islámica en 1968, como una nación yugoslava más,gracias a la acertada política del Mariscal Tito respecto a los territorios de mayoría musulmana.Aún con plena consciencia de su identidad religiosa,ésta comunidad se definía también como una cultura fuertemente secularizada cuyo mayor vínculo social era la nación y no la religión; un panorama donde el salafismo,simplemente,no tenía opción de prosperar.
Un panorama que cambiaría radicalmente cuando durante la guerra arribaron a Bosnia- Herzegovina o Kosovo más de 4.000 muyahidines provenientes de Arabia Saudí, Siria, Libia, Pakistán o Irán,entre otros lugares.
Durante la guerra de la década de 1990 Bosnia se convirtió en un polo de atracción para los yihadistas.Fueron introducidos miles de combatientes extranjeros que respaldaban a las fuerzas musulmanas frente a la República Federal Yugoslava y a las fuerzas serbo-bosnias mediante los mismos procedimientos y por los mismos actores que en Afganistán. Sembraron la semilla del salafismo en la región,llevando también a cabo una limpieza étnica en aldeas de mayoría serbia escandalosamente silenciada por la prensa occidental,mucho más atareada en fabricar y procesar mediáticamente los sucesos de Sbrenica.
Precisamente respecto a este oscuro episodio,el general canadiense Lewis Wharton Mackenzie ( nombrado jefe del Estado Mayor de la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la ex Yugoslavia en febrero de 1992) describe en su libro "Peacekeeper: The Road to Sarajevo" una versión diferente de los hechos y unos puntos de vista opuestos a la versión oficial acerca de la masacre de Srebrenica en julio de 1995.
Mackenzie pone en duda el número de 8.000 musulmanes bosnios asesinados y niega que Srebrenica fuera una zona protegida por las fuerzas de la ONU.Describe como los paramilitares bosnios musulmanes, bien equipados y entrenados, partían desde la zona de Srebrenica para quemar aldeas serbias y cometer matanzas, para luego retornar a la “zona segura” controlada por las fuerzas de la ONU.
Años más tarde ,la consecuencia de tan nefasta complicidad,como relata Esad Hecimovic, un periodista bosnio especializado en el tema ,es que:
"Durante los conflictos en los Balcanes, teníamos a combatientes extranjeros. Ahora tenemos a combatientes de Bosnia y de los Balcanes que participan en guerras en otros lugares del mundo".
Nusret Imamovic. La influencia de las tendencias salafistas sigue dejándose sentir en lo que se ha llamado “zelena transverzala” (corredor verde entre Bosnia, Sandžak-Serbia, Kosovo y Bulgaria) también conocido como el "corredor yihadista de los Balcanes".
Los casos de Osve y Gornja Maoca, dos aldeas compradas por el Estado Islámico y enclavadas en ese área, demuestran que el islamismo radical lleva años asentándose en los Balcanes y continúa siendo cantera imprescindible para la yihad global,alimentada y perpetuada mediante el establecimiento de ONGs musulmanas vinculadas al "wahabismo militante" y gracias a las cuáles muchos jóvenes musulmanes sin recursos aceptan becas para poder estudiar en universidades establecidas en países del Golfo Pérsico, especializadas en la difusión de las tesis islamistas más radicalizadas.(7)
Osve (Bosnia) Por eso alrededor de 500 bosnios se han unido al Estado Islámico (EI) según estimaciones de los servicios secretos locales,guiados y dirigidos por auténticos veteranos de la yihad global como el imán Husein Bosnic, veterano miembro de una unidad de muyaidines durante la guerra de Bosnia compuesta también por extranjeros y que es la cabeza visible del actual movimiento wahabita local tras la partida a Siria en 2013 de su "predecesor" Nusret Imamovic como importante figura dentro del Frente al Nusra.Bosnic ha sido inculpado por "incitación pública a actividades terroristas" y "reclutamiento" de yihadistas.
"Recibía dinero procedente de personas de países árabes. Se trata de cantidades importantes", afirmó durante el juicio el fiscal Dubravko Campara.(8)
Yihadismo en el Cáucaso Tras el proceso de disolución ( tanto del Pacto de Varsovia como de la URSS) entre 1989 y 1991, el yihadismo siguió siendo considerado desde Occidente como un instrumento valido para también desmantelar la Federación Rusa.
En Chechenia,fue proclamada unilateralmente una independencia que pronto derivó en la instauración del Emirato Islámico de Ichkeria, una artificial creación únicamente reconocida por el Emirato Islámico de los talibanes en Afganistán,en una región de tan amplia importancia estratégica para el tránsito de hidrocarburos.
Se desató una primera guerra cuando Rusia trató de retomar el control en Chechenia (1994-95) y donde se pudieron observar los mismos rasgos de violencia extrema que aplica el yihadismo actual,no exentos de una eficacia militar probada habida cuenta de la experiencia de muchos militantes presentes en conflictos como el de Bosnia o incluso Afganistán.Sobra decir que fueron nuevamente respaldados durante todos aquellos años por unas potencias occidentales extraordinariamente animosas a la hora de apoyar cualquier confrontación con Rusia como sucedería durante el conflicto con Georgia en 2008.
Tras la retirada rusa en 1996, una importante estructura yihadista se consolidó en la región albergando campos de entrenamiento para yihadistas llegados de todo el mundo y centros de estudios salafistas subvencionados generosamente por países del Golfo Pérsico. Desde 1996 hasta 1999 ,miles de yihadistas se instalaron en el Cáucaso norte en medio de un caos total y de los desmanes e imposiciones de los yihadistas extranjeros,que terminaron por alzar a los propios chechenos en su contra.
Fue así como el clan Kadírov acordó apoyar a la Federación de Rusia en su operación antiterrorista en Chechenia en 1999.A su vez,una terrorífica campaña terrorista golpeó Moscú y otras ciudades en el verano de 1999 .Estos atentados,junto con la invasión de Daguestán por yihadistas procedentes de la vecina república de Chechenia, terminarían por convencer a Rusia de la urgente necesidad de una intervención militar.
Bajo la presidencia de Vladimir Putin,Rusia decidía finalmente poner fin a la inestabilidad y el recurrente terrorismo que golpeaba sistemáticamente intereses rusos y procedió a una segunda y aún más sangrienta guerra (1999-2000).
Durante este período Rusia sufrió los efectos del terrorismo yihadista en episodios trágicos como la toma del teatro Dubrovka de Moscú (129 rehenes muertos, en 2002), el asalto a la Escuela Número 1 de Beslán (en 2004, con un balance de 330 rehenes muertos) u otro atentado contra el Metro de Moscú también en 2004 que provocó 40 muertos.
Oficialmente,en abril de 2009 el Kremlin ponía fin a las operaciones antiterroristas en la república consolidándose el régimen prorruso de Ramzan Kadirov,en un territorio con mayor estabilidad pero que nunca ha dejado de ser campo de batalla entre Rusia y el yihadismo internacional.
 Akhmed Yevloyev (Magas) 
Otros territorios colindantes como las repúblicas federadas de Daguestán o Ingushetia -pero incluso la propia Chechenia u Osetia del Norte, única república del Cáucaso norte con mayoría cristiana. – tampoco han dejado nunca de ser escenario y campo de batalla predilecto para los yihadistas salafistas.
En estas circunstancias,y ocultados a la opinión pública occidental,durante años los rusos han venido cosechando importantes éxitos en su lucha anti-terrorista.Entre los más significativos contaríamos la eliminación de Sayyed Buryatski, principal ideólogo de los yihadistas en el Cáucaso en 2010,la detención del emir del Frente del Cáucaso, Magas, único líder yihadista de importancia capturado vivo y sucesor del sanguinario Shamil Basayev,después de que éste fuera eliminado en julio de 2006. (9)
Umarov. El último gran éxito es la muerte de Dokku Umarov en 2014.Al frente del Emirato del Cáucaso,asumió la autoría del del atentado con bomba contra el tren de pasajeros 'Nevsky Express' (10) que en 2009 costó la vida a 28 personas,las explosiones en el metro de Moscú en 2010 (37 muertos) o la explosión en el aeropuerto Domodedovo en 2011 (38 muertos).(11)
A la vista de un expediente similar,¿es posible cuestionar la legitimidad y autoridad moral de Rusia para combatir,una vez más,al yihadismo en Siria?
NOTAS: (1)http://www.foreignpolicyjournal.com/2015/04/15/is-the-whole-war-on-terror-a-fraud/ (2)http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_muslimbrotherhood07.htm (3)http://www.renenaba.com/egypte-les-freres-musulmans-au-seuil-du-pouvoi (4)http://foreignpolicy.com/2011/11/28/the-fp-top-100-global-thinkers-4/ (5)http://www.marxist.com/afghanistan-russian-bureaucracy150180.htm (6)http://www.esglobal.org/el-islam-en-los-balcanes-fin-del-secularismo/ (7)http://www.mirror.co.uk/news/world-news/isis-set-up-stronghold-heart-6094785 (8)http://news.yahoo.com/once-magnet-foreign-mujahedeen-bosnia-now-exports-them-143013257.html (9)http://www.warheat.com/web/noticias/hemeroteca/vigencia-del-terrorismo-yihadista-salafista-dentro-y-fuera-del-transcaucaso-ruso-1a-parte/ (10)http://www.bbc.com/news/world-europe-18162643 (11)http://actualidad.rt.com/actualidad/view/124659-terrorista-doku-umarov-eliminado Publicado por Daniel Trujillo Sanz en 2:26
http://lugrogeopolitica.blogspot.com.es/2015/10/yihadismo-decadas-al-servicio-de.html
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